¡Ahora lo entendía, siempre quiso ser un simón dor! Porque bueno… poeta mediocre ya no rendía y definitivamente, no le gustaban las letras tanto como presumía. Así que fue a una tienda de ropa, donde atendía una viejita y abrió su abrigo, como vil exhibicionista. La viejita profirió un grito y después se desmayó, Doña Lucha por ese día los ojos ya no abriría. Habiendo arreglado ese asunto, escogió un chaleco, pantalones de corte inglés, una camisa y una boina. Los zapatos y las calcetas también, zapatos suaves y calcetas de rombos.
Se miró al espejo, sólo faltaban unos cuantos ajustes a su cuerpo.
El cabello se hizo gris y se alació, le creció la barba. Al verse ya completo, acomodó una vez más la boina y ya se sentía todo un guerrero. No se sonrió, pero frunció el entrecejo, al espejo se acercó y murmuró—: ¡Siempre quise ser simón dor!
Le tomó prestado algún dinero a la pobre viejita. A Doña Lucha quien luchaba entre la vida, la muerte y la imagen terrible de un hombre desnudo contrario totalmente a sus preceptos católicos y cristianos, porque Doña Lucha era ambos, y también un poco budista, pero neeeeh, ¿a quién le importa la religión hoy en día?.
La religión es tan ambigua.
En fin, salió de la tienda de ropa y caminó a la esquina. Practicó el caminadito de Simón, arqueando ligeramente la espalda hacia atrás y mostrando a quien le hablara, su pérfil o pérfil tres cuartos, nunca de frente. Sacaba un poco las nachas y movía los hombros hacia atrás, alzaba el rostro con seguridad y miraba feo a los niños que le señalaran. ¿No me creen? Es cierto, el cabrón hizo toda esa pasarela únicamente para llegar a la tienda. Ya ahí, pidió unos cigarros sin filtros y unos cerillos.
Luego, notó lo que le faltaba. Fue a la papelería, pidió un cuaderno y una pluma que le costaron quince pesos con cincuenta centavos. Pagó con un billete de veinte y se negó a que le dieran cambio. Caminó, haciendo la pasarela obligatoria, lentamente hacia el parque más cercano. Suerte para él, era hora de la salida y las chicas de la preparatoria más cercana, ahí se encontraban vagando. Se lamió los labios, abrió su cuaderno recién adquirido y anotó lo siguiente que yo les comparto.
Día 10,666
Querida bitácora personal que contiene mis pensamientos más profundos y secretos:
¿Te has dado cuenta del número? Carajo, es un número cabalístico. Porque esta el número de la Bestia incluido en él, verás, que aunque él y yo somos grandes amigos, aún me aterro de tan siquiera leer el número. Y es que me aterran tantas cosas, mi querida bitácora personal que contiene pensamientos más profundos y secretos, que en sí ya no sé quien soy. Además, si sumamos los números contenidos dentro del día… da por resultado el diecinueve, y yo a los diecinueve sufrí una desgracia. Se murió mi primera mascota, un pollito al que llamé Michifas. Pobre “Michifas”, que viaja entre el mundo de los vivos y de los muertos… debe estar tan confundido ahora. Quisiera hacer un viaje de cuarenta días y cuarenta noches para volver a hablar con él.
Sin embargo, mi querida bitácora per…—ETCÉTERA—…etos. No era eso de lo que quería hablarte, ante mi están las ninfas virgenes (según ellas) más agraciadas que jamás hubiera visto. Mueven sus piernas y con ello, sus glúteos todavía bien puestecitos. Sus pechos abultados dentro de esas camisetitas de uniforme. Sus ojitos lujuriosos… se me hace agua la boca, de tan sólo mirarlas, eso me recuerda a mi vecina, oh… mi vecina… tan tierna…
simón dor siguió escribiendo hasta que una sombra le cubrió la luz con la que prestaba atención a su cuaderno. Fue cuando alzó la vista y vio a su doble en persona, se le hizo tan extraño encontrarse consigo mismo. Hizo un gesto de sorpresa, y el otro, el Simón Dor de a de veras lo alzó del cuello y la camisa.
—No sé quien eres —dijo Simón—, ni qué pretendes. Pero si quieres mi lugar tendrás que pelear conmigo.
—Este lugar siempre ha sido mío —respondió simón—, porque desde nacido, quise ser simón dor.
—Pruébalo, hijo de la más grandísima puta, hijo de la ramera de siete brazos, hijo de…
—…la candelaria desvirginada. ¡Nada más mira lo que he escrito y dime si no merezco estar en tus zapatos!
simón extendió el cuaderno a Simón, quien lo inspeccionó juiciosamente. Leyó las primeras dos palabras y supo que estaba ante un error de la naturaleza. Le aventó el cuaderno al rostro y se puso rojo de coraje.
—¡Cómo te atreves a manchar mi nombre y mi reputación! ¡Levanta los puños y defiéndete, cabrón! —así exclamó Simón Dor.
El cielo se oscureció y la gente miró alrededor, a los dos viejos exáctamente iguales. Cayeron rayos y las primeras gotas de lluvia, la lluvia de una vida pasada, hicieron otra vez aparición. Durante cuarenta días y cuarenta noches, ambos pelearon utilizando brazos y piernas por igual. Se movían tan rápido, que apenas podía distinguirse cuántos golpes había dado quien al otro. Es que era natural, él simón dor podía ser Simón Dor casi a la perfección. Los golpes tronaban tan fuerte que no se distinguían de los truenos de la lluvia.
Así sucedió, durante la pelea, que simón dor tuvo idea de su siguiente vida. Con una mano sometió a Simón Dor, lo tiró al piso y apenas pudo contenerlo, puesto peleaba por levantarse como una fiera.
—¿Ya ves? Yo soy más chingón —y aquel sonrió.
Caminando se fue, debía llegar a Hollywood.
Simón Dor se levantó, un poco confundido y se rió. Prendió un cigarrillo, después de siete intentos con unos cerillos húmedos.
—Ja, novato. No estaba peleando en serio —dijo y se retiró. Tenía una tumba a dónde llegar. Descansar por fin, le habían dicho y deseaba cumplirlo.
Siempre quiso ser el actor principal en una película de madrazos.
4 comentarios ↓
Al menos no hiciste un berrinche otra vez y nos describiste con detalles los 40 días y noches que pelearon ambos Simones ^^b
je
:chido:, que aventuras, admito que estoy picada con este hombre que me recuerda a Zelig, pero con más ímpetu. Y esto va a continuar en California? me apunto a la lectura.
Fue tan besho! Casi casi los visualice peleando tipo neo y smith al final de matrix revolutions… digame, quien es su agente, sr?
Du:
Buena idea… 40 días y 40 noches de la pelea de los simones!!
Dalusk: Pues continuó un ratito nada más… ya se regresó a México, el 100 vidas parece que no puede vivir en otra parte.
Cypher: Vos querés ser mi agente? ¡Pero me llevo el 90% de las regalías!
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