El poeta mediocre

De las cosas buenas que le dejó su vida de argentino, pudo decidir ser poeta con facilidad.

Sin embargo, el cambio entre vida y vida
—entre vida y vida, los cambios—,
había sucedido tan rápido,
nació en el mundo un poeta mediocre.
—¡Otro más de tantos!—

Y lo peor, se consideraba excelente.
—¡Patearé la luna, hasta sangrar luz de día!—
Salió del hotel desnudo,
placer y mirada de los curiosos,
No sospechaban su renacimiento.

¿Qué entienden ellos de Fénix?
¿De Mandrágora y de Quimera?
¿De jade y del valiente onyx?
¿De Rosseau, y de Xavier Peró?

Caminaba en la calle, ligero…
—Ligero, ligero.
La lluvia nació en el cielo,
suave y dulce primero.
Humedeció su ancha espalda,
y compuso su primera balada.

—Llueve, ahora escampa.
(Línea más ridícula, más socorrida…
voz profunda, mente ágil…
pero palabras torpes y mal medidas).

La lluvia ridiculizada, ¿quién es este?
Caso le hizo, detuvo su flujo.
El poeta se sintió satisfecho…
amo y señor del universo.

Cien vidas son las que tenemos,
o tal vez más, si nos creemos.
Buscamos en casa y casa,
en escuela y del perro carnasa.
Pasamos a una y otra, sin gloria,
sin pena, sin sentirnos escoria,
ni los triunfos en la memoria.

Sencillamente andamos, cambiamos
nos transformamos y cuando vemos
somos el padrote o el ermitaño.

Cien vidas son las que nos quedan.
Cien vidas latentes, en la oscuridad.
Cien vidas constantes y pendientes.
Cien vidas, somos todos en la muerte.

El poeta y su gabardina, se cansaron
de hacer poesía. Mediocre, solo y
desnudo por dentro, decidió ser un viejo.
El viejo amargado de siempre…

Su siguiente vida,
sería como aquel del que había escuchado.
En la siguiente vida, sería Simón Dor de Sevilla.

Simón Dor escuchó en su tumba,
—¡Este cabrón que dormir no deja!
—¡Imitador de segunda!

Un comentario hasta el momento ↓

#1 yatzin gomez horta el 01.30.04 a las 5:57 pm

una persona mediocre si vale

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