El torero

Cuando abandonó la idea de ser ermitaño, se le ocurrió que debía ser torero. ¿Cómo? No lo sabía, pero a huevo que iba a ser torero. Hasta se consiguió el trajecito que le vendieron baratísimo en una tienda de disfraces. Se escondió en un callejón y se puso el traje, al salir, la gente le miró y le tiró flores. ¡Ya era un torero, un torero de verdad! Y así se fue, contoneando las nalgas como torero, poniendo la cara de mamón como un torero, con los pantalones rositas de torero y olé, nomás le faltaban las castañuelas. Pero no, esas son para el flamenco.

Se miraba en los espejos de los establecimientos y practicaba sus poses, sus verónicas y sus marielas. Y también sus Marías y sus reverencias. Fue así que la gente le regaló la capa y la espada, y no saben, era el torero más hermoso del mundo. Aparte el más versado y el más fino en el arte. Practicó con los perros callejeros y no le mordieron los tobillos, ni una sóla vez. Caminando por Televisa San Angel, lo descubrieron los medios y dijeron: “Este es el torero más hermoso y fregón que hemos visto”.

Su debut en la Plaza México sucedió al siguiente día. Ahora si iba con toros de a de veritas, ¡Cómo no! Paró bien sus nalguitas, sacó el pecho y salió a la arena. Le tiraron flores y ovaciones, y él, con su rostro hermoso y chupado por el oficio, los aceptó con una sonrisa de los dientes más blancos. Le avisaron que le tenían un castrado, directo desde Nuevo León y él, chistoreando, preguntó que para qué quería un Farinelli. Se rieron educadamente de su chiste y se burlaron del novato. No fue hasta que salió el toro, que entendió lo de castrado.

Ajá, el castrado sería él. Le temblaron las piernas nomás de ver al animalote y sus cuernos, que brillaban a la luz del sol. Se sintió una caricatura y los espectadores rieron igual, al verlo correr en la Plaza México de un lado para otro. Se perseguían como en Scooby Doo y se le fue toda la elegancia de Bugs. Pero eso sí, las nalgas bien paradas, nada de perder el porte ni aún corriendo. ¿Y pues cómo no las iba a tener así, con los pantalones apretados y qué estiraba en proporciones guturales pa poder correr?

Ya cuando tenía al toro a dos pasitos y sin oportunidad de escapar, puesto sólo quedaba la pared. Sacó su espada y se encomendó a la virgencita, y con una agilidad que no sabía que tenía hizo un corte perfecto en el toro, el cual cayó muerto. La gente hizo una gran exclamación y se quedaron en silencio. Aprovechando la situación, caminó al centro de la plaza, miró todo a su alrededor para que vieran bien sus ojos y terminó con una reverencia—. Soy todo suyo nenas.

Así supo lo que sería en su siguiente vida. Iba a ser ninja.

2 comentarios ↓

#1 NuEz el 01.13.04 a las 7:18 am

Asi quiero ser torero yo :grin: para levantar muchas minas (martim dixit)

#2 Duveth el 01.13.04 a las 8:06 am

ajem… asté se divierte conmigo. Eso de andar con las pompas paraditas es puro albur, no se acuerda que usted no tiene? (que conste que lo que hay me encanta) ^^b

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