Eh, Arbolito, esta imagen en blanco y negro está de miedo. ¿Te cuento algo? En las faldas del Cerro de la Silla, en Monterrey, N.L., había una lomita chica. Me gustaba ir a caminar por la lomita, sentir la frescura verde y asomarme al cielo. Pasaban cerca los murciélagos, cuando se hacía de noche. Es que arriba hay muchas cuevas donde viven miles de murciélagos. Se escuchan los cantos extraños y desconocidos de unas aves que no se ven. El caso es que en la punta de la lomita, allá solo, había un tronco seco, enorme. Parecía un monstruo de brazos abiertos. Me aventaba unos alucines tremendos.
Luego, esa lomita chica, ya la deshicieron: ahora hay un complejo habitacional.
Tengo pendiente una visita al árbol.
Mira, que aquí me he encontrado al árbol de los brazos abiertos.
Creo que al que hay que agradecer es a Mahtem, Aethra. El fue el que hizo el dibujo y vaya que me ha gustado. A ver si me lo encuentro para preguntarle los nombres que puso. Ya que algunos no se alcanzan a distinguir.
Gracias por contarme historias de árboles… que al fin y al cabo, son buenas historias.
Agustín Fest tiene veintiséis años y es chilango. Estudió la secundaria con monjas dominicas y la preparatoria con hermanos maristas, lo que hace murmurar a algunos: "Eso explica tantas cosas". Trabaja en publicidad, buscando casting para comerciales de televisión. Escribe en su blog desde hace varios años, eso incluye algunas novelas, muchos cuentos, varios artículos, entre otras cosas. Recientemente dejó de fumar, tal vez por eso se siente un pequeño dios irritable.
11 comentarios ↓
ejee! soy famosoo!
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se te agradece arbotsef, que te tomes tu tiempo para leer las lokuras de uno, saludos, por ahi nos vemos
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Bueno por la parte que como lector me toca, agradeceré la oportunidad que brindas a través de tu gusto para conocer nuevas posibles palabras que leer.
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Fino
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Ey, muchas gracias Tsef.
Esta es la catapulta a mil ocho mil lectores…
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Eh, Arbolito, esta imagen en blanco y negro está de miedo. ¿Te cuento algo? En las faldas del Cerro de la Silla, en Monterrey, N.L., había una lomita chica. Me gustaba ir a caminar por la lomita, sentir la frescura verde y asomarme al cielo. Pasaban cerca los murciélagos, cuando se hacía de noche. Es que arriba hay muchas cuevas donde viven miles de murciélagos. Se escuchan los cantos extraños y desconocidos de unas aves que no se ven. El caso es que en la punta de la lomita, allá solo, había un tronco seco, enorme. Parecía un monstruo de brazos abiertos. Me aventaba unos alucines tremendos. Luego, esa lomita chica, ya la deshicieron: ahora hay un complejo habitacional. Tengo pendiente una visita al árbol. Mira, que aquí me he encontrado al árbol de los brazos abiertos.
Un beso y gracias
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Creo que al que hay que agradecer es a Mahtem, Aethra. El fue el que hizo el dibujo y vaya que me ha gustado. A ver si me lo encuentro para preguntarle los nombres que puso. Ya que algunos no se alcanzan a distinguir.
Gracias por contarme historias de árboles… que al fin y al cabo, son buenas historias.
Un saludo y gracias por visitarme.
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Gracias, cumplidas gracias Agus, y le encargo mi presupuesto, eh?
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wow!
El pertenecer al grupo de blogs que lees es un gran honor.
:PH34R:
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Tiene razon señor, me he dado cuenta de que esto de bloggear es arto dificil -y eso que aun no he empezado.
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Me has incluído en los tiempos de la decadencia, :coyoacanense:, me pregunto qué sucederá ahora. ja ja ja :ajawey:
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