[Heber Dor - Cuento] La Soberbia del Mito y la Creación del Primer Mundo

El Ángel de Alas Negras, cuando cansado estuvo de volar en el espacio de luz que recién había creado, se detuvo en el aire y extendió sus alas de manera majestuosa. Los recuerdos todavía no llegaban completos a su memoria y sólo podía recordar aquellos lugares que en otra vida, habían representado algo para él. Sus cuervos, fieles, detuvieron su vuelo a la espectativa del siguiente movimiento de su señor.

La vieja ciega, morena y gorda, sonrío y se meció. Había vivido esto tantas veces. Se lo sabía de memoria y se lo hubiera contado a sus hijos de haber tenido en cualquiera de sus vidas.

—Yo soy creador de luz y oscuridad. Quiere decir, que yo soy el Primer y Último creador.

—Eso es muy cierto, mi Señor —dijo la Anciana.

—Mi voluntad se extiende a tal grado, que yo puedo apretarlo todo en mi puño si deseara.

La Muerte se miró la palma de la mano, y con los ojos muy abiertos hizo el gesto. Sentía la excitación recorrerle en los huesos, en los labios se observaba una mueca que moría por intentarlo. Sin embargo, se contuvo por una duda que existía.

—Entonces, ¿por qué existo yo, mi Señor? —preguntó la Anciana ciega con malicia. Tomó entre sus manos un puñado de luz, la acarició entre sus palmas y se descubrió un cigarrillo. Lo acercó a sus labios y con un gesto con el pulgar y el índice, prendió una débil llama.

De pronto, La Muerte se sintió tan insignificante.

—Y mi Señor —preguntó la Anciana dando una bocanada de humo—. ¿Por qué soy Eterna? ¿Por qué tengo que observar tu renacimiento, una y otra vez?

Las preguntas giraron, terribles y sin respuesta, alrededor de la mente de Aquel que Responde Todo. Se abrazó en sus alas, en señal de defensa.

—Debes existir, porque yo te hice en algún momento —trastabilló el Señor de Todas las Respuestas—. Eres Eterna, porque así te hice yo y debes hacerlo así, porque es tu trabajo.

—Con todo respeto, mi Señor… usted miente descaradamente —dijo la Anciana y se rió contenta.

—¡Blasfemas!

—Usted sabe que no es así —dijo la Anciana e hizo un gesto amoroso, que pronto se disolvió como el humo del cigarrillo en la luz.

La Muerte gritó furioso y voló, alejándose de la Anciana que hacía preguntas sin respuestas. Sus cuervos le siguieron, haciendo una estela de oscuridad. Y en medio de la luz, hizo un agujero y así fue que creó el Limbo.

En el Limbo, durmiendo le esperaban los Demonios del Vacío. Con su Luz y su Oscuridad, con su Furia y su Soberbia, les despertó y les retó. Disfrutando de su poderío, fue que venció a uno tras otro. Con ayuda de sus cuervos, les arrancó ojos, dientes, tentáculos y dedos. Con sus alas, evitó los golpes de ellos y disfrutó volar en el Limbo, destruyendo a los Demonios del Vacío.

Sin embargo, por cada uno que destruía, nacían tres y la Soberbia cegó al Máximo Creador. Fue así, que entre varios lo atraparon, le despojaron de sus alas y le destruyeron el rostro hermoso. Sus cuervos, apenas pudieron rescatarlo, muriendo varios en aquel lugar. Los sobrevivientes pudieron sacarlo del Limbo.

Entonces la Muerte cerró el Limbo y prometió, por sus alas rotas, que no volvería a abrirse.

Y al no tener alas con que volar, creó la tierra y el cielo. Una tierra no fértil y desgraciada. Un cielo café y muerto. Pidió a sus cuervos que se alejaran y caminó en esa Tierra, durante siglos y siglos. Llorando su desgracia, su desnudez, sus alas rotas y su rostro destruido.

Caminaba y se detenía a llorar de rodillas, durante semanas enteras. Hasta que un día, aquella Anciana ciega, llegó caminando hacia él. La Muerte no le prestó atención y continuó llorando su pena.

Fue que ella se arrodilló ante él, cargó su rostro y como a un niño le acarició el cabello. Le cantó una canción de cuna y le dejó dormir en su regazo.

Así fue que La Muerte perdió sus Alas y creó el Primer Mundo.


Séptimo del Cuenta Cuentos de los Muertos. Heber Dor.

3 comentarios ↓

#1 shamballa el 10.17.03 a las 10:11 pm

ALguieN aki sabe komo se puede enkargar un par de kuervos? :ancioso:

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#2 ohny el 10.19.03 a las 12:14 am

Así creó el primer mundo… Genial, el mito, muerte, dios, que tanto poder tiene y sucumbe ante sus debilidades. Pero entonces surge la duda, ¿Quien es la anciana? Si no la creo él…

Agradecido y encandilado quedo a la espera de más conclusiones. E intrigado también.

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#3 alejandro el 03.25.08 a las 4:40 pm

Como ser tan ironiko no ves que es un simple mito como les pueden encontrar tantos defectos :?

ademas a quien le importa estos mitos solo los veo por mi tarea xD :roll: ç

pero esta medio enredado lo imprimire y listu que no lo entendi muxo xD

asi porsiakaso por que no se puede corregir esta porkeria de letra? es por que el aweonao que iso esta pagina la puso en ingles bueno adios gracias por esta cosa :coyoacan: :lol:

Bye :P

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