Entradas escritas en Septiembre, 2003 ↓

Botones

Como sé que a algunos de ustedes les gusta usar botoncitos, preparé unos cuantos. Son sencillitos, no quise complicarlos mucho. Usen el que gusten para adornar su página, aunque si prefieren usar texto para ligar este blog también es bienvenido. Cada quien hace de su casa lo que quiere, jejeje :grin:

- El árbol que finalmente tiene un hogar.

- El angel que protege a los mortales.

- El avatar, la reencarnación de la perfección, que todos queremos ser.

- La muerte, que es inexorable y algún día a todos nos alcanzará.

- El caracol que dibujó una artista humilde.

- El árbol del colgado, cuya ánima vagará en pena eterna.

- El delfin, quien quiere besar a la luna.

- El demonio, quien bebe sangre y pica con trinchete.

- El niño, quien descansa bajo la sombra de un árbol.

- La flor, que persigue con su rostro la luz del sol.

- La luna, que duerme mientras lloran los desauciados por la nostalgia.

- La mariposa, que vuela con una estela de magia.

- La rosa azul, del mago inventor y del vampiro ladrón de almas.

- El árbol marchito de Simón Dor.

Ahí luego me cuentan si pusieron uno.

Arreglar la habitación

Es una ardua tarea… yo suelo tener mi espacio arreglado (a mi manera muy surreal de ver la vida, claro está). Por lo general así es… si empiezo con un cuadro bien arreglado, entonces se queda bien arreglado. Si empiezo con una habitación bien arreglada, entonces se queda bien arreglada. Si empiezo con un cuerpo limpio mi vida, entonces… bue, es inevitable, me encanta el lodo. Ajem.

El problema de una oficina, por ejemplo, son los intrusos. No importa si compartes, sigue siendo un intruso en espacio. Es por eso, que me molesta sobremanera cargar con tazas de café de tres días que no son mías y tirar colillas de cigarrillo que tampoco son mías. Así que ahí las dejo y observo al responsable, lo observo detenidamente, le hago una mención diplomática al respecto y cuando veo que no piensa responder… entonces dejo que se haga más cochinero. Nademos en basura, puercos, en su basura. Al final, acabo alzando, después de todo… es también mi espacio.

Mi cuarto es una historia distinta, de vez en vez, alzo y acomodo. Hago unas limpiezas extraordinarias y se queda hermoso durante meses… el problema es, el intruso esporádico. Mi hermano Hugo, por ejemplo, cuando viene de Colima a quedarse. Las primas, también. Es entonces que hay que reorganizar el espacio de tal manera, que todos quepamos. Y pues son visitas que no recibo frecuentemente, así que dejo que hagan lo que quieran.

El problema, es cuando el intruso se va y parece holocausto nuclear. Como acabo de explicar… espero a que el intruso levante lo que dejó. Ya es inconsciente, sé que no regresará en unos meses y aún así, ando moviendo mis ojitos de un lado a otro, mirando alrededor y haciendo notas mentales: Bien, le diré a Hugo que alce esto, si… a Hugo. ¿Hace cuánto que se fue? Ah, unos meses, no importa… regresará algún día y lo primero que haré es decirle que alce.

En ese periodo, mi cuarto es mío y no-mío. Todo lo que ocupo, lo dejo por ahí (mis libros, las copias de la universidad, mi cantidad limitada de gorras, mi ropa interior, je, mi ropa en general, mi cartera, las monedas de diez y veinte centavos). Y es cuando pienso: Ajá, veamos… Hugo vendrá tal vez, en estas vacaciones de verano, aprovecharé cuando venga y podré alzar lo mío y diré que tiene que alzar lo suyo. Si, eso haré….

¿Quieren conocer el resultado de unos meses, de ese tipo de pensamientos estúpidos? ADVERTENCIA: No apto para personas amantes de la organización, la limpieza, la moral y las buenas costumbres.

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[Heber Dor - Diario] Entre la realidad y la ficción

Día 7.
El diario de Simón Dor.
Escrito por Heber Dor.

Querido Diario:

He llegado a Jaramillo y todo lo que he escrito, adquiere un retorcido sentido. Me guió una adivina ciega, morena y gorda, sonriente y tranquila, que se hace llamar Igriega. Si, hemos llegamos juntos. Yo pensé lo mismo que tú, mi querido Diario, yo pensé que era la tía Yemita o Yasmín, como bien describe mi padre en su diario. Y tal vez sea ella, pero se ha comportado totalmente diferente a lo que esperaba. Es una vieja dulce, que carga con placer sus pesados kilos y en un delantal azul, como de sirvienta, carga sus hierbas y sus libros que no pueden ser leídos, tan solo sentidos. Cuando camina, a veces un cuervo le alcanza y se para en su hombro un rato, ella le sonríe y le da semillas que se esconden en su viejo delantal. Una vieja ordinaria y al mismo tiempo, arrastra los años y les ignora como si no existiesen.

Eso me tranquilizó en un principio. Eso me hizo pensar que todo lo que ha escrito mi padre, tan sólo ha sido una imaginación fértil. Que el hombre estaba loco y nadie le comprendía, que le gustaba deformar la realidad a través de sus letras. Eso pensaba yo.

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[Heber Dor - Sueño] ¿Quién me escribe a mi?

Una mano escribe mi nombre escrito por mi mano en una ciudad bendita donde angeles y serafines cantan los nombres escritos en esta historia donde yo inventé a los personajes de un pueblo y una ciudad donde yo también estoy escrito en alguna parte ya formo parte de mis propios cuentos sabiendo así mi nombre no está escrito solo en el inicio y en el final también está en el desarrollo.

¡Miedo! ¡Miedo! ¡Miedo!

¿Quiere decir que soy parte de un cuento y qué yo no he escrito nada? No puede ser. ¡Ya escribí cuentos con mi nombre! ¿Pero qué sucede cuando los cuentos existen en la realidad de un pueblo que se asume era ficticio? ¿Qué sucede cuando el que escribe el cuento, a su vez, es escrito como un cuento? ¿Y si el que escribe el cuento, del que escribe el cuento, también está siendo escrito? ¿Quién es el primero que nos escribe a todos y quién dio nacimiento a ese primero? ¡Me niego a aceptarlo! ¿Y si todo lo que yo he escrito, todo lo que yo he inventado, sucede que ya existe desde tiempos inmemoriales y no estoy inventando nada?

¡Padre! ¡Padre, explícame qué está sucediendo!

Heber Dor despertó sudando frío, mientras un hombre gordo que creía él había inventado, lo llevaba en el coche, hacia la ciudad que también creía que era inventada.

Dos tipos de cuidado - Coplas de Retache

La gente dice sincera cada que se hace un casorio,
que el novio siempre la quiera si no que le hagan velorio.
Para esta novia no hay pena, pues va a tener buen marido
porque bueno es cosa buena por lo menos de apellido.
Jorge bueno, es muy bueno, hijo de bueno tambien
y su abuelo, hay que bueno, que se llamara como él.

Procurare ser tan bueno, como dice mi apellido,
que se trage su veneno el que velorio ha pedido.
Pedro el malo de apellido, retachar es su cuarteta
él nomas es presumido porque no es malo es… maleta
Pedro malo, es muy malo, malo por obligación
y su abuelo, huy que malo, hay que comprarle su león.

En una mañana de oro alguien nublaba el paisaje,
eran un cuervo y un loro arrancándose el plumaje.
Hay que olvidar lo pasado si la culpable es la suerte,
que bueno y malo mezclado en regular se convierte.
Yo soy malo, no lo niego, pero quisiera mezclar
malo y bueno, por si sale algo que sea regular

Cierto alacrán de carroña un colmenar visitaba
para ver si la ponzoña con la miel se le quitaba.
Como no sera lo bueno para placer del malvado
con la miel y su veneno, hoy anda el pobre purgado.
Que lo entienda, que lo entienda, si es que lo sabe entender
y si acaso, no lo entiende, hay que obligarlo a entender

Te consta que no soy tonto como tú…. lo has presumido

Tonto no si entrometido por el hambre…. de amistades

El hambre siempre la calmo con el manjar del amigo

Méndigo es, si no mendigo, el que roba a sus amigos

Tú lo dices.

Lo sostengo.

No te vayas a cansar.

No le saques.

Si le saco.

Pues se acabó este cantar.

[Heber Dor - Cuento] La discusión que fue más allá

¿Les he contado de Irineo Martinez y de Gordon Benson? ¡Claro que no les he contado! Un par de leñadores, muy buenos por cierto, cuando trabajaban en equipo. Veinte años tirando árboles en la primera sección del bosque de Jaramillo y nunca faltaron, ni una sola vez, a su cuota. Pero para las decisiones, el que mandaba era Irineo, ¡ese negro si se las sabía todas! Nomás alzaba la cara y sabía cuantos hachazos necesitaban para tirar los robles, los fresnos y los encinos. El güerito de Gordon escuchaba, decía que sí a lo del negro y lo apoyaba en todo. El negro se la pasaba gritando y riendo en voz alta, el güero nomás alzaba su cerveza y decía que sí.

Si, esos negros son de sangre bien caliente. Me ha contado Irineo que pueden bailar hasta al amanecer y tambor que les pongan, pueden tocarlo. Que aguantan hartas horas en el sol, a diferencia de nosotros, los chocolates o del güerito de Benson. Eso decía el pinche Irineo y se reía de nosotros. Era muy bueno leñando, pero muy malo haciendo amigos. Nadie podía entender como se llevaban bien, el güero y el negro. Realmente, el güero siempre se llevó bien con todos. Un camarada atento y dispuesto a ayudar. Muy raro en los gringos. Nadie sabía si era gringo de nacimiento pero todos los güeros son iguales.

El negro, por alguna razón, no se atrevía a burlarse de Gordon. El Gordolfo le decíamos nosotros, por grandote y musculoso. De por si, así somos todos los leñadores, pero el grandote más todavía. Una panzota de este vuelo y fácil, dos metros de altura. Trajo a Jaramillo un hijo que también se hizo leñador, aunque era el más flacucho. Pero el Irineo, siempre procuraba que no se hablara mal del Gordolfo, ni de su hijo flacucho. Ese Irineo, no sabía que también hablábamos a sus espaldas, sobre todo de él… nos llamaba chocolates, nos llamaba piel de burro, nos llamaba tantas cosas. Nadie se enojaba con Irineo mucho tiempo, porque tenía buenos chistes. Pero de todas maneras, si quedó uno que otro resentido.

El Güero Gordolfo Gordon y el Negrote Irineo. De su muerte… esa si es una muy buena historia.

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Imaginación Perversa

Puedo decir, que es la primera vez que me cae mal una persona… realmente muy mal, tan es así, que he estado buscando la manera de picarle con trinchete. Se ha vuelto casi una obsesión y es una de las primeras cosas en las que ocupo mi tiempo cuando no tengo nada que hacer. Antes no me caía mal. Antes, de hecho, me sentía identificado con él en cierto modo, hasta me hubiera gustado ser su amigo… le admiraba en cierta forma, a todas las personas que me agradan, inmediatamente les busco sus cualidades y de ahí, procuro trabajar mi respeto y mi cariño hacia esa persona.

Pero él dejó de caerme bien, hace mucho, mucho… mucho tiempo.

Pero se siente tan bien cuando tienes alguien quien te cae mal, y me divierte demasiado que sea así. Ya estoy preparando situaciones hipotéticas.

Me he puesto a maquinar en mi mente, un café donde nos reunamos unas cuatro o cinco personas. El tipo en cuestión, se presentaría con su novia y yo con la mía. A mi me purga la manera en como trata a la suya, siendo ella una persona tan paciente para sus arranques, toda una dama la mujer. Una persona inteligente, que tiene plática.

Aunque bien escuché por ahí: “Cada Tarzan tiene su Jane”, debe ser cierto, que ella le aguanta unas mamadas de tamaño cósmico universal mágico surrealista impresionista geroglígico músical. Y no, no hablo en doble sentido. Es en el sentido literal de la palabra.

Si… ya sé que haría. Me pondría a hacer comentarios sutiles y picar con trinchete en ciertos puntos, casi lo haría como un accidente… comentarios estilo:”Perdón, no quería decir eso, pero lo dije con toda la intención… sencillamente,porque me cagas”. Abrazaría a mi novia, le daría de besitos. El tipo, saldría de malas y se desquitaría con su novia. Lo conozco, porque así es. Es de ese tipo de persona egoísta que cuando todo le sale mal, se le viene el mundo encima y busca más problemas. Me sonreiría y ya no me importaría si el día de mañana se arregla con ella o no. Eso no es de mi incumbencia.

La verdad es que no podría hacerlo, porque bueno… la novia me cae demasiado bien como para proponer tan siquiera, una de esas situaciones hipotéticas.

O podría hacer una pequeña victoria personal. Podría verlo un día de estos y preguntar si podemos tomarnos una foto juntos. Veo difícil que él lo acepte, tendría que ser, de nuevo, en una reunión. Publicaría la foto en internet y enseñaría al mundo que soy su amigo, que de veras soy su amigo… miren, miren… él la vería, y por supuesto, se le revolvería el estómago. Lo conozco, hablaría de mi hipocresía, o aludiría a las mentiras, o tal vez, dedique todo un largometraje a lo perverso que soy. Y después, se desquitaría con sus amigos y en el peor de los casos, con su novia.

Mal, mal, mal.

Así que todo se quedará en esta imaginación perversa que luego me asalta, y me divertiré riendo de repente, pensando en todas las cosas que podría hacer para que se le revuelva el estómago… a ese cabrón hijo de puta.