Día 2. El diario de Simón Dor. Escrito por Heber Dor.
Querido Diario:
He asimilado la enfermedad del Cuenta-Cuentos. El primer cuento ya está escrito y me dará tiempo para recuperarme, hasta que tenga que escribir el siguiente. La enfermedad me hace tener visiones, no me ayuda a separar la realidad de la ficción (justo como decía mi padre que haría). Se vuelve más intensa hasta que puedo tomar la pluma. Ya estoy planeando el segundo cuento, no quiero que me tome por sorpresa. Debemos encontrar una cura, papá… la encontraremos juntos.
He escrito de Jaramillo y ni siquiera sé si existe la ciudad. Me basé usando las descripciones que hizo mi padre en su diario y también… también, sentí que he vivido ahí en algún momento. Mi padre escribió que Jaramillo vive de ilusiones: La ilusión del tiempo (en Jaramillo, no hay tiempo… pero si hay sol de día y lunas de noche, obliga a la gente que vive ahí a imaginar que envejece), la ilusión del espacio (La gran ciudad y a sus alrededores, hay terrenos con cada ecosistema posible: Una selva, un desierto polar, una extensión infinita de arena, un puerto Octay, un bosque húmedo y oscuro), la ilusión de la vida (aunque nadie realmente vive), la ilusión de la muerte (aunque nadie realmente muere). El pueblo se sostiene de ilusiones y dice mi padre, que el que deja Jaramillo, lo hace para dos cosas: Vivir y morir.
Interesante. ¿Existirá un lugar así o es uno de los ingenios trastornados de mi padre? Pude ver Jaramillo mientras lo escribía, no sé que pensar.
Por lo pronto, he de dejar el departamento de mi padre: ya tengo el diario en mi mano y no creo necesitar nada más de este lugar. Cuando llegué, la puerta estaba abierta, había tierra en la alfombra del departamento y también en los pasillos. Los vecinos, una pareja de esposos que se apellidan Ramirez, se me quedaron mirando. Me preguntaron mi nombre y cuando les dije el Dor, se les descompuso más el rostro, ya no hicieron más preguntas y se metieron a su departamento, pude sentir sus miradas escrutándome por las espaldas. Creo que recuerdan a mi papá con cariño.
Si, llevo el diario en mis manos y no sé por donde empezar la búsqueda de Jaramillo. Tal vez los cuentos que escriba me den una pista. Ya que mi padre, no dejó dicho como llegar.
Se me olvidó decirte: Jaramillo no existe en ningún mapa.







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