[Heber Dor - Diario] ¿Quienes somos, papá?

No estoy seguro si así va… pero lo intentaré, por ti, padre.

Día 1. El Diario de Simón Dor. Escrito por Heber Dor (diecinueve años).

Querido Diario:

No sé que escribir padre… creo que debo escribir desde mi inicio. Me he leído tu diario y ahora entiendo un poco más de ti y también de mí. Entiendo mis actitudes, entiendo mis fracasos y mis pocos triunfos. Aún quedan tantas cosas que decirnos, discúlpame pero tengo que buscarte padre. En los días noventa y noventa y uno, explicaste que debía terminar tus historias para ayudarte pero no explicaste como sabría el final. La maldición que llevas tú, la llevo yo ahora y necesito saber cuando estemos curados.

Tal vez no sabes si haya cura, y estoy dispuesto papá, a encontrarla. Iré a buscarte y la encontraremos juntos, ¿me escuchas? ¡Ojalá me escucharas padre!

Sé que no te conozco, sé que me abandonaste de muy niño, y creeme que eso ya no me importa. No me queda otra cosa ya, mi madre murió recientemente. ¿La recuerdas? Me dijo que la noche que te conoció, la hiciste sentir como si no hubiese otra mujer en el universo, como si tus ojos no pertenecieran más que a ella.

Mi madre platicaba mucho de tus ojos y se quedó con ellos para esculpirlos en mis genes. Platicaba de tu maña con el cigarrillo y de como te quedabas horas enteras, mirando un punto fijo en la distancia… Ojitos grandes, ojitos tristes, decía mi madre y luego su rostro se parecía convertir en el tuyo y se recriminaba: Por eso me dejó tu padre, por cursi. Ella te quería tanto.

Te odié mucho tiempo, no puedo negarlo. Te odié con todas mis fuerzas por abandonarnos y conforme escuchaba a mi madre hablar de ti, te odiaba más. Pero crecí, ¿ya ves? En vez de odiarte me dediqué a escucharla y fue así como lo supe. Supe que yo era tú. Que no sólo se robó tus ojos para esculpirlos en mis genes, también se robó las actitudes, los gestos, las palabras… tantas cosas, que me miraba al espejo y me preguntaba: ¿Quienes somos papá?.

Mi madre murió ya hace un año y todavía platicaba de ti en su lecho de muerte. Te odié también en ese momento. Soy humano, después de todo y otra de las razones para las que quiero encontrarte, es para asegurarme si te he perdonado del todo. Si ha valido la pena tu llamado.

Escuché cuando me llamabas en sueños, cuando exigías mi sangre y mi presencia. Abandoné lo poco que tuve para venir contigo, No importa, era una casa pobre con una renta exagerada y un trabajo mediocre con gente mala. No te encontré a ti, sino a este Diario que explica a grandes rasgos quienes somos. Tú y yo. Padre e hijo.

¿Dónde debería empezar Padre? no has enumerado las historias que dejaste inconclusas y no me siento capaz de encontrarlas. Hablas de muchas que hiciste de niño que ni siquiera están mencionadas en el diario y que también deben ser escritas. ¿Cómo empezar? Debo ir a verte, a buscarte en ese Jaramillo que dices, en el camino empezaré algunas que sugeriste y terminaré otras… pronto nos veremos.

Si de por sí, ya nos vemos cuando me miro en el espejo.

Heber Dor.

Un comentario hasta el momento ↓

#1 Alejandra el 10.10.04 a las 11:08 am

Me parece una lectura muyy bonita y muyy reflexiba

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