Estoy de malas, y no sé por qué.
No soporto a nadie (más que a ti, ciertamente…), pero he decidido ser paciente… serenidad y paciencia.
Me molesta que Juan Carlos me pida sus trampitas para SimCity 3000, como si ese fuera mi trabajo. Le he dicho que ya le había pasado una hoja con todos los trucos: “Ji ji, la perdí gordo”, dice y se sonríe… como si hubiera hecho una gran hazaña. Me molesta que cuando platica con alguien más y dice alguna afirmación, me mira esperando que le haga la segunda… a veces lo hago, a veces no. No me gusta hacer la segunda a nadie. Me molesta que a veces sea tan vulgar.
Me molesta que Josefa se quede aquí plantada y ponga su manota en mi escritorio, como esperándome… le he dicho hoy tres veces que me molesta de la manera más diplomática posible. Pero lo sigue haciendo, viene, me jala un cachete y me dice ATORRANTE de cariño, sencillamente me molesta y lo hace porque sabe que me molesta. Ohhh, y me molestan sus primeras palabras cuando entra a la sala de edición: “Aquí huele a madres”, siempre lo dice… pues claro, es un cuarto más o menos encerrado, con poca ventilación, entre los cigarros de Juan Carlos y los míos… obvio. ¿Por qué tiene que decirlo cada vez que entra?
Me molesta que Cheques, (y Cheques nunca me molesta, tal vez me impacienta, pero nunca… nunca me molesta) venga aquí a ver sus videos de mala calidad que ha bajado de la red: “Nightwish”. Pero está bien, no le diré nada… me ha regalado dos cigarros y es todo lo que necesito para estar en paz con alguien. Me molesta que me llame “master de los mil cerebros”, me molesta que le de miedo preguntarme las cosas, cuando sabe que a él si le tengo la paciencia para explicarle.
Me molesta que Feyo me quiera ver la cara, llamándome por el celular, para ver si sigo en mi casa o si ya salí hacía horas, cuando estoy abajo en la puerta. Lo tomé con filosofía, le dije que tardaría una hora en llegar mientras subía las escaleras de la oficina.
Me molesta que mi jefe quiere cambiar el logo, metiéndole un: “Brasil, Argentina, México” en alguna parte, para decir que somos internacionales… le he dicho que no lo haga, que yo pienso que sería de mal gusto. Sin embargo, quiere hacerlo. Quiere dejar en claro el status de esta empresa. Me molesta que no me permita explicarle y me interrumpa. Me molesta que no haga caso de lo que le digo y acabe haciendo finalmente, lo que quiere.
Me molesta no entender quién es el jefe.
Y me molesta que mi trabajo se haya convertido, de un día para otro, la forma de sustentarme (que digo de sustentarme, eso tal vez lo podría soportar, pero sustentar a dos personas…) en vez de pagar por mis gustos, mis pasiones, mis necesidades como persona (mi educación, mis libros, mis idas a la escuela, cuando iba a tomar café a Coyoacán y leer).
Me molestan el Poder Gris y sus 175 páginas, que ni siquiera marcan la mitad de lo que está planeado.
Me molesta el pequeño Árbol y su forma tan inocente de ver la vida.
Me molestan las personas que me agregan al MSN, para hacerme preguntas por demás… inútiles, que no me interesa responder, que fueron respondidas en algún momento a alguna otra persona, que no son de su incumbencia. Me molesta que una de esas personas, casi desconocidas, me hablen por el MSN cuando el status dice Busy, No disponible, Vuelvo en seguida. Me molesta que me quieran impresionar.
Me molesta que me digan Teté, que me digan Tetis, que me digan Lordis, que me digan Fest, que me digan Gus. Hoy, sencillamente, me molesta.
Me molesta la hipocresía de la que vive mi trabajo, muchas veces. Hipocresía necesaria. Sana hipocresía.
Me molesta vivir en una ciudad tan insegura, que no me permite caminar en las noches tranquilamente. Antier hubo un balazo justo afuera de mi ventana, no hubo ningún muerto… de por sí, ya llevamos el sobrenombre de “La Unidad del Colgado”. Fue un hombre que se suicidó, colgándose del número del edificio: todavía lo recuerdo, dando pequeñas vueltas, con una manta alrededor (como si tuviera frío ese día), fue temprano (iba yo en secundaria, me dirigía para allá con mi madre) y varios vecinos lo estaban viendo.
Me molesta el morbo.
Es una unidad pequeña y la verdad, es que nunca supe quien fué. Me molesta no saber quien es mi vecino, quien fue el colgado. Escuché que era el hermano de un primo de una excompañera de la secundaria, una excompañera que raras veces me encuentro en la unidad donde vivo. Me molesta que la unidad sea tan pequeña y a la vez, tan desconocida.
Me molesta el transporte público, que siempre esté tan lleno.
También Dios es molesto, le he llamado tantas veces, y le he amado tantas veces, y le he odiado tantas veces, y le he negado tantas veces, y le he discutido tantas veces, y le he platicado tantas veces. Y no se digna a responder, Dios me molesta, es la masa amorfa más molesta que existe, porque aún puedo escuchar que me dice: “No te preocupes, todo saldrá bien”. Y así es Dios y Él me molesta…. cabrón insufrible (queda la duda de si es Él o yo).
Me molesta que hayan tenido que morir dos personas para hacerme la persona que soy. Me molesta pensar en cuántas personas faltan.
Me molesta mi familia y me molestan sus rasgos, que ya son inherentes en mi persona. Me molesta la inteligencia de Daniel, la pasividad de Angel, la necedad de mi madre, la jodonería de mi hermano, el sarcasmo de Rafael, el sentido común de Imperio, el drama de Raquel. Cada uno de ellos son molestos. Más que nunca, porque los llevo conmigo y cada una de sus actitudes.
Me molesta que hayas leído hasta aquí, seas quien seas, y no te preocupes, ya estoy sonriendo… seguiré haciendo la lista para ver que más me molesta.
Me molesta que me haya mudado diez veces de casa.
Me molesta que en una discusión que me interesa, tenga que tomar el lado opuesto de lo que realmente pienso. Pero me encanta tanto discutir cuando me dan los deseos… y me encanta tanto ser necio, que no puedo dejarlo. Tengo que hacerme notar en esos momentos, tengo que decir cosas rimbombantes para callar al otro. Es una clase de… inyección de adrenalina, me parece.
Me molesta que llamen al trabajo en horas de comida, pero me encanta responder diciéndoles: “Estamos comiendo, llama a las cuatro” y colgar inmediatamente el teléfono. Ellos no tuvieron ninguna consideración cuando les necesitaba a las tres de la tarde, lo recuerdo bien… tengo un par de proyectos que me quitaron un par de años de vida y ellos no facilitaron el trabajo.
Me molestan mis amigos extremistas. Es como si yo fuera el balance, siempre tengo amigos o muy fuertes o muy débiles. O muy malditos o muy nobles. O muy inteligentes o muy idiotas. O muy seguros o extremadamente inseguros. Soy el complementario… siempre juego ese papel, en mis amistades.
Y lo que más me molesta es la incertidumbre. Es creo, el origen de todo… el “No Saber” si podré. Es lo que ha dirigido mi vida, hasta este punto… esa molestia tan grande que logra que pueda hacer lo que se me de la gana. Si el día de mañana quiero ser algo, lo seré… por el simple hecho de no saber si puedo serlo y mi vida inconsciente me guiará a serlo. ¿Y qué sucederá cuando lo alcance? Sucederá que me inventaré algo más, a partir de ello, que no sabré y entonces… me guiaré a hacerlo, porque siempre puedo. Siempre puedo. No sé si mañana, no sé si pasado, no sé si no pueda la primera vez o la segunda o la tercera. SIEMPRE PUEDO.
Y hay fracaso, claro que lo hay… el fracaso no me frustra, me frustra saber que si no puedo a la primera, habrá una segunda… porque todo se mueve a mi alrededor para que exista.
Hago que las cosas se muevan a mi alrededor para que exista, ya que no conocen a T-T cuando, a su modus berrinchis, quiere.
Ya, ya me siento mejor. T-T siempre puede…







2 comentarios ↓
veo que volviste a fumar ejejje
espero o creo que todo bien con duveth… de ti siempre me informo al menos por aqui
K
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eh tranquis amigo Arbol, lei todo lo que te molesta (aunque te moleste) tu tranquis
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