[Caifás Dor - Diario] La Enfermedad del Cuenta-Cuentos, la maldición de los Dor

Para explicar la enfermedad del Cuenta-Cuentos, tendría que adueñarme de su alma, ¿están seguros que desean la explicación? A muchos de ustedes ni les interesa, y aún así… aún así están hambrientos, aún así desean y aún así viven en su mente historias imaginarias para escaparse del mundo rutinario en el que nos hemos sumergido voluntaria e/o involuntariamente. ¿Me equivoco? No les dejo mucha opción, o me entregan su alma a mi, quien les ofrece una posible escapatoria, o le entregan su alma a la rutina en la que viven. Es su decisión, no digan que yo les advertí.

Muy bien, siguen leyendo… con esto, ustedes han firmado un contrato donde me donan los derechos de su imaginación y su mente (también su alma, pero eso no es tan importante por ahora… no la necesitarán ya, nunca más). Lo que yo haré, será deformarla un poco, romperle algo de esto, comerme algo de aquello… y esto, esto definitivamente ya no lo necesitan en su cerebro (AHORA ME PERTENECE).

Los cuenta-cuentos, solían ser hombres y mujeres quienes podían deformar la realidad a través de medios visuales y auditivos. Utilizando su sensibilidad realista y artística, abrían la puerta a otros mundos que ellos crean en la mente de otros a partir de cero. Tengan cuidado con lo que están pensando: aunque hay poetas, músicos, ensayistas, cuentistas, escultores y pintores, en extremo imaginativos, no todos llegan a ser cuenta-cuentos. Los cuenta-cuentos, son los que logran de una manera eficaz hilar un cuento a partir de lo que tengan a la mano, los recursos que posean en el momento que un cuento se les viene a la cabeza. ¡Inclusive hay hombres que proponen un cuento a través de silbidos! Un mismo cuento que se extiende, como una marejada, alcanzando a un público tan diverso que era imposible pensar que todos pensaran lo mismo al escuchar, leer, observar al cuenta-cuentos… pero era así, ¡lograban una misma historia sin falsas interpretaciones en la mente del público!.

Ese, en sí, es el arte del cuenta-cuentos. ¿Cómo se relaciona con la familia de los Dor, te preguntarás? Oh… no lo sé, ¿debería contarles? Está bien, un pequeño cachito de su cerebro freído en aceite, mas un poquito de su corazón condimentado con pimienta, su alma entera es el postre. ¡Debo admitir que hice trampa y me comí un poquito al inicio! Y ustedes, han firmado un contrato, así que… dejen de lloriquear y no paren de leer, ¡qué esto se pone buenísimo!

Los Dor, se convirtieron en cuenta-cuentos (¡y de los malditos, que es peor!), sin ellos pedirlo, se enfermaron. Como el primero, toda la descendencia podía ver los tres mundos (el de la magia, el de los sueños y el de la realidad) en uno solo y dificilmente podían separarlos, porque no sabían dominar el arte, lo repudiaban. Deben entender una cosa, es el arte del cuenta-cuentos el que lo elige a uno y pocos hombres, pueden desarrollarlo por si mismos. Con los Dor fue particularmente cruel, se convirtió en una enfermedad y una maldición. ¡Y la culpa fue de Simón Dor!

¿Les he dicho qué hay libros mágicos? ¡Claro! ¡En alguna parte lo han de haber leído! Y los hay: libros que se escriben cerrados, libros cuyas hojas tienen diez caras, libros que sólo pueden ser escuchados y libros que muerden al primero que les abra. La culpa de Simón Dor radica en que, escribió en uno de esos libros su Diario. Un libro de tapa de cuero que le costó caro (y le encantaba admitirlo)… aunque éste libro en particular, puede ser escrito en todas partes. Ya entenderán lo que les digo.

Este libro le perteneció a un cuenta-cuentista muy antiguo, se dice que el primero y encerró todo su poder en él. El libro se perdió hasta llegar a las manos de Simón Dor, cuando lo abrió, naturalmente el libro se adaptó con páginas en blanco, listo para que él escribiera. El problemita de Simón es que escribió muchas historias sin final y es lamentable, pero a cada cuenta-cuentista se le exige que termine por lo menos una de cada siete historias.

Simón Dor no terminó ninguna, y entendió que el diario lo exigía. Esa tarea, egoistamente, se la encargó a sus hijos… esperando que ellos pudieran escribirlas todas. ¡Ajá! Pero no contaba, el pobre no contaba, con que habría hijos que escribieran historias sin terminarlas.

Y la enfermedad es cruel, porque Simón Dor todavía vive, en alguna parte de esta ciudad de mierda llamada Jaramillo, escondido… siempre escondido. Pendiente de los avances del diario. Esperando que algún día, todo termine.

¡Pobre, pobre Simón! ¡Y pobres de nosotros, sus hijos, que habremos de escribir tantos cuentos sin final y terminando los que nuestros padres dejaron pendientes! (Y nos vengaremos de nuestros hijos, porque… ¡ay! ¡No podemos vivir esto sólos!) ¿Están listos? ¿Están seguros que desean leer lo que sigue? Si es así, bienvenidos.

Que sean los Dor quienes guien sus almas a través de sus vidas, de su continua confusión de la realidad-sueños-magia, de su continua obsesión con la búsqueda de Simón Dor, de su maldición de no dejar de escribir en el diario: ya sean cuentos, su vida misma o sueños retorcidos.

Y que Dios nos ampare a todos, porque yo todavía no veo el final.

Con amor, a mis paredes de almohadas blancas… …Caifás Dor.

2 comentarios ↓

#1 rene de la vega el 10.26.07 a las 5:44 am

:colgado: tu pagina es fome

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#2 aleli el 04.23.08 a las 10:17 am

holas.

mira me encantaria ser cunatacuentos para asi rescatar el barrio donde vivo, ya que unos amigos estamos comenzando el sueño de recuperar un espacio tomado por la drogadiccion. entonces agradeceria si pudieras darme algunas tecnicas o concejos para lograrlo.

esperando una respuesta me despido

abrazos fraternales desde Concepcion-Chile :help:

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