Estaba allí en aquella casa sombría y oscura hasta que sintió su presencia. Podría olerse cada poro como si tuviera vida propia. Podría sentirse cada fibra de sus ropas. Podría tocarse cada centímetro de su piel. Esa capacidad de percepción era mejor que el sexo definitivamente. Era el poder de sentir la vida donde no existía y cuando ni siquiera poseías tus ojos para poder ver la creación.
— Maldita vieja volviste a hacerlo.
— Jajajaja… Sintiendo nuevamente dolor ante un triunfo mío sobre tí según puedo sentir. ¿Qué es lo que te duele en esta alma?
— No lo merecen. Ambos no pueden perderse en este juego.
— Juego… Uno que comenzamos tú y yo y que hemos venido disfrutando. Al menos yo lo he gozado como parte de mi venganza hacia tí.
— ¿Porqué utilizar a Gerardo?
— Necesitaba un dueño por darle algún nombre.
Le gustaba la noche y sin embargo decidió salir de día como en algunas ocasiones. No evitaba hacerlo pero si podía en la noche era mejor. Era un ser nocturno y sabía que no era el único. Sentada allí bajo la sombra del árbol abrió el libro que estaba leyendo hasta que sintió un leve crepito. Volteó rápidamente y al verle sonrió ampliamente.
— ¡Gerardo!
El cuervo se le acercó mientras ella sacaba de su mochila una galleta para ofrecerle.
— ¿Dónde habías estado canijo? Llegué a pensar que el gato de Mario había hecho paté de cuervo contigo. Recuerda que no hay que confiarse en aquellos que aunque pertenezcan a tu propia especie un buen día pueden querer arrancarte los ojos.
El cuervo alzó sus ojos brillantes para observarla.
— Siempre me he preguntado que piensas de los demás aparte de mí. Mis pensamientos de hecho son distintos a los que deberían ser lo sé. Nadie me lo ha dicho pero lo siento. — Decía mientras acariciaba al cuervo — No debe considerársete mascota porque no eres doméstico según dirían los demás. ¡Patrañas! Podría tener de mascota hasta a un ser humano si quisiera o tomarle como juguete. Aunque eres libre. Es aquí donde siempre puedo encontrarte. ¿Recuerdas el primer día? Pensé que si me acercaba a tí para ayudarte con tu ala atascada en aquella rama me atacarías. Eres un poco estúpido porque no podías salir de allí y vaya que el trabajo era sencillo. No podía llevarte a casa porque entonces me hallaría viviendo en este árbol junto a su corteza contigo. Sin embargo me esperaste. Y no sé ni como, pero te dí el nombre de Gerardo. Suena noble en tí.
Y se puso de pie y dijo como proclamando…
— Y aquí sin más testigos en este mi lugar secreto, el árbol y yo le declaramos como el Honorable Caballero Gerardo Señor de la Oscuridad.
Con aquel marca libros hizo su ceremonia carcajeando y recogiendo su mochila para retirarse. El cuervo le observaba desde aquella misma rama donde fue conseguido la primera vez. Sí, una rama muy abierta para poder atorarse el animal más idiota y necesitar aún así ayuda de alguien.
— Wey no vuelvas con tus mamadas nuevamente — decía Bonn. — Alguna vez creí yo mismo cuando nos encontrábamos con Fonts en el Metro escuchar voces extrañas pero también el joint pudo haber hecho de las suyas.
— ¡No manches man! Lo que te digo es en serio. Yo también me sentí raro aquel día pero esto es distinto. Lo siento, lo escucho y hasta creo soñarlo. Sólo que… se mezcla con mis pensamientos que ya son bastantes extraños.
— Arbol… —decía Bonn colocándose enfrente de él—, mírame a los ojos. Soy yo… tu amigo Bonn. A quién una vez me contaste en una fiesta tantas cosas de tu vida y escuchándote te hice caso creyéndolas. Pero no estamos ahora tú y yo como protagonistas de alguno de tus escritos.
Arbol asintió lentamente.
— Sí man. Quizás solo estoy pensando otra historia en voz alta.
Se sentía desesperado. Aunque tenia mucha fortaleza el agobio le estaba ganando. Las voces lo iban confundiendo. Los mensajes. Sabía que era alguien aparte, no podía ser el solo quien escuchara y sintiera esas cosas. Si era así, entonces estaba perdiendo la cordura. Pero siempre cerca de estas fechas era mayor su vulnerabilidad. Y así la escucho nuevamente.
“Hoy escribo sobre tí nuevamente porque siento apreciarte. No te conozco pero sé que existe tu persona. En algún lugar de este vasto planeta te encuentras y realmente quisiera conocerte… Estuve a punto de platicarle a mi amigo Gerardo de tí pero temí que sintiera celos. Él sabe que es especial y puede que no quiera encontrar compartido el cariño que le doy con otra persona… Anoche creí escucharte pero no pude percibir con claridad que me querías decir. En mi mente te devolví la pregunta… ¿me sentiste?… Quiero controlar lo que deseo decirte y las cosas que tú deseas transmitirme… solo que no se como.”
— ¿Quién eres muchacha del demonio? Yo no he intentado hablarte y sin embargo te sientes en derecho de entrar en mis pensamientos a irrumpir mi tranquilidad!!
— Hey… Estoy sintiéndote, algo me quieres decir… espero estés bien, imagino que tus palabras deben ser hermosas.?
— Por un demonio seguro eres un engendro de las tinieblas, algún degenere de mi imaginación que solo busca atormentarme… malditos sean tus mensajes en mi interior, maldita seas tú… Ya! Debo calmarme, todo esto sobre duendes, elfos y batallas entre el bien y el mal creo que me han afectado. Debo descansar. Eso es lo que más necesito, no duermo casi. Pinche Internet también absorbe mucho mi tiempo.
La Muerte la observaba. Porque debería pasar ese sufrimiento si ya había vivido los necesarios pensaba dentro de sí. Era suficiente haber perdido su camino, y el siguiente no iba a ser más fácil que el anterior. Sintió una ligera nostalgia. No se había sentido así desde Ana Rodríguez. Pobre chiquilla, tuvo que pasar entre las estrellas todo el efluvio de su propio amor por aquella vieja desgraciada. Ha de llevarse las almas pero no del modo que Yemita siempre lo planeaba.
No quería que tuviera sufrimientos. No lo deseaba. Tampoco para aquel otro. Sin embargo temía que pasaría en su encuentro. Hasta una estrella podría estallar y el sujeto más pendejo sentarse en sus nalgas.
Era ella. Era él. Una parte y otra parte. Mas allá del amor. La conciencia y la inconsciencia. Aquello llamado alma. Cuando consigan que el alma controle su cuerpo, el cerebro y sus actos para poder salir en libertad. A menos que consigan ser su propia alma. Podrán luego improvisar, imaginar y; crear. Lo que es alma y lo que es cuerpo, aún siendo dos realidades distintas lograrán sea uno solo. Deberán medirse porque sentirán sus almas pero no podrán controlar sus propios cuerpos juntos.
Tía Yemita se encontraba bebiendo de su tazón de lata y disfrutando del aroma de su incienso como gustaba hacerlo. Sintió aquella corriente fría de aire y supo inmediatamente de que se trataba y sonrió.
—Cada vez eres más asiduo a mis predios. ¿Debo tomarlo como un modo de halago o que lo haces simplemente para darme lata?
—Quiero saber que es lo que pretendes. Estás jugando con fuego. No han pedido tu ayuda maldición!
—¿Seguro de ello? Porque entonces debrayo en las voces que yo también he escuchado donde quieren comprender muuuuuchas cosas. Déjate mejor de idioteces y ocúpate de recibir las próximas almas porque estas… ya las perdiste.
—ELLOS SON DISTINTOS!
—Yo también lo era y ahora me toca vivir de esta manera… O me respondes mis preguntas o se perderán en el peor de los sentimientos, el miedo.
—Tampoco son la salvación del mundo, continúa tu agonía que debo encargarme de otros asuntos.
La vieja se reía mientras el hombre de vaqueros se retiraba. Pensaba dentro de ella que quizás no serían la salvación del mundo pero formas de comunicación así son muy pocos quienes la poseen y mientras aún no las dominan pueden ser manipulables.
Llevaban ya mucho tiempo conociéndose y a pesar de la diferencia de edad habían hecho una sólida amistad. Ella le platicaba de lo que sintiera, pensaba y sobre lo que escribía. Él, aunque menor que ella, confiaba mucho su pasado y también compartía ese gusto afín a las letras.
—¿Linda que te pasa?
—Debo contarte algo pero tengo miedo de lo que pienses de mí… creo que hasta quisiera me llamaras loca al contarte lo que me sucede.
Arbol escuchaba.
—Escucho voces extrañas, he sentido cosas que sé que no son normales y, te he sentido a tí. He podido saber cuando estás bien o cuando estás mal. Le he dicho a mi mejor amiga cuando deseo verte porque siento que algo te sucede. Me da una terrible ansiedad y quisiera entonces estar contigo. No sé si lo sientas pero hay cosas que pasan del sentimiento humano y que sé que podemos percibir. Dime por favor… ¿qué ves en mi?
—Veo a una persona que he aprendido a amar, con un sentimiento de afinidad especial. Una nueva forma de hermandad y que ha llegado a ser sagrada. Soy sereno y lo sabes, así como sabes que quiero tener todas las respuestas.
—Yo también las deseo. Ese solo porque y te lo he dicho. Y ya lo dijimos una vez que es solo La Muerte quien nos la dará, pero tú eres mi Señor de Todas las Respuestas y es de ti que las obtendré.
—Te he sentido y estas esperando te lo diga. Desde hace mucho solo que, no sabia que estaba pasando conmigo. El inche Bonn mofaría si me viera discutiendo esto ahora contigo.
—Me gustaría conocer a Bonn algún día. Antes quiero verte a tí claro está y poder abrazarte y decirte que te amo.
Estaba durmiendo y los sueños comenzaron nuevamente. Estaba en aquella casa que casi había olvidado, la buscaba a ella pero no la encontraba y al entrar a su habitación allí estaba él. No le pareció extraño verle allí. De hecho se acostó en la cama con él a platicar. Ambos reían pero ella comenzó a sentir algo distinto. Jamás le había pasado con él. Mientras le hablaba ella solo le miraba y sonreía pero pensaba en eso. Como pensar eso si es solo un niño comparado a ella. Si lo ama pero no como hombre o cualquier atracción de dos cuerpos. Sin embargo, estaba pasando por su mente. El también calló por un instante y solo la miró y parecía entender lo que sucedía. Ella decía en su interior: ?pero no puede ser, tú y yo no podemos pensar algo así, lo de nosotros es especial?. Él pensaba en el suyo: ?sé que es distinto, incluso creo que no seria prudente, hasta una estrella podría estallar?.
Continuaban mirándose y hablándose con los ojos. En realidad hablaban en su interior como ya muchas veces lo habían intentado jugando. El deseo aumentaba y el calor iba haciendo acto de presencia. No dijeron más y se besaron. El ambiente se respiraba como un bosque abierto. Eran los dos quienes estaban ahora en una nueva experiencia. Sin pensar si ella era mayor que él, o si eran sólo una hermandad especial. Él comenzó a recorrer su cuerpo acariciándola y excitándola lentamente, no era como estar con otra de sus amantes. Su humedad podía olerse aunque no fuera real. Ella temía pero lo deseaba. Una voz distinta dentro de ella hacia sentir ese deseo.
Despertó súbitamente cuando sintió un golpe interior. Recordó perfectamente lo que había soñado y se preguntó el motivo, así como también si él estaría o habría soñado lo mismo. Le preguntaría pero sólo más adelante, no quería mal interpretar lo sucedido y que cayeran en conclusiones equívocas. Desde una esquina oscura alguien le observaba y se pasaba la lengua por los labios. No durmió por el resto de la noche.
Esa noche él sentía una gran pesadez. Pensar muchas cosas por estas fechas le hacían perder energías. Había intentado enviarle algunos mensajes y le restaba esperar a platicar con ella sobre ello cuando se leyeran nuevamente. Alrededor de él sin siquiera percibirlo una horda de cuervos comenzaba a rodearle convirtiéndole en su propio territorio. Comenzaba a sentir su propia posesión, por él mismo. Iba pensando en el único futuro. El Hombre de Todas las Respuestas. Comenzó a sentir agonía, e intentó percibirla. Era más fácil que ella lo percibiera a él, siempre le llevaba trabajo percibirla a ella. Sentía dolor.
Un dolor interno sumado a otro ajeno. Quería protegerla y era capaz de soportar lo que fuese. Aquella persona más que intentaba descubrirse. La muerte podría ser ocasionada por la propia búsqueda del destino. Podía sentir sus miedos. Debía relajarse pero algo en su interior lo golpeada. Estaba ahogándose en un inmenso mar donde allí le abrazaba y besaba. Tenia tantos años sin verla y aún seguía igual de hermosa.
Era prehistórico. Poseía una fuerza brutal. Era un poder en conjunto y por eso se le permitió verla nuevamente. Llevaba sobre su cabello aquel lazo rojo hasta que desapareció. Gritó de desesperación intentando detenerla. Sufría. Desgarraba su camisa ante la impotencia. Maldecía al mundo y a la vida y se repetía lo fuerte que aún tenía que ser pero se sentía cansado. Era mayor el dolor porque ella mientras desde aquel lugar sólo dormía y soñaba. Él, estaba protegiéndolos a los dos. Luchando por ambas almas.
La gracia de la muerte no ejecutada y una anciana disfrutando su nueva obra.
Estaba nuevamente bajo el árbol como solía hacerlo en ocasiones. Era un ser nocturno como muchos. Pensaba otra vez cosas extrañas en su opinión y que decía era buena idea formar historias y cuentos de ella. Alguien le interrumpió.
—Gerardo!
El cuervo graznaba suavemente. Y detrás de él viendo hacia arriba observó a aquella anciana que podía simular estar muerta si quisiera.
—Hasta que nos conocemos — dijo sonriendo.
—¿Usted es…?
—La dueña de Gerardo, mi cuervo.
—Comienzo a entender. Lo encontré aquí un día y aunque deseaba llevarlo a casa no me lo iban a permitir, usted sabe… animales domésticos.
—Es un buen ave así como de ti puedo percibir a una buena chica.
—Jajajaja no tanto pero intento hacer mi mejor esfuerzo. ¿Gusta una galleta?
Ofreciendo una a la anciana y otra a Gerardo la anciana continuaba.
—¿Me ofreces un cigarrillo de los tuyos? Jamás he fumado de los franceses.
—Por supuesto —contestaba frunciendo el ceño a ver si era solo idea propia que la anciana estaba ciega.
—No insistas, no veo más allá de mis pensamientos. Accidentes de la juventud.
—Disculpe, entonces imagino ha podido desarrollar muy bien la percepción para que supiera la estaba observando
—Es normal, cada idiota que me encuentro en el camino lo hace.
“¿Y esta vieja quien se cree para llamarme idiota? Cálmate recuerda hay que ser educados con los ancianos aunque sean tan…”.
—Debo irme discúlpeme he de estudiar y luego tengo una cita ?aludió para poder alejarse ya que de cualquier modo no se sentía cómoda.
—Aléjate de lo que temes porque son los cobardes quienes lo hacen. Huye a tu destino y ciérrate a la capacidad de sentir al mundo entero como pocos pueden hacerlo. Sigue con él quien es tu mayor apoyo y fuerza para seguir pero no olvides que es tu propia alma la que te pertenece y hasta que no veas a alguien con una máscara negra no sabrás que es el fin.
La vio con extrañeza y repitiéndose mientras se alejaba “Vieja loca”
Despertó. Cansado mas de lo usual. No recordaba más que un tipo de lucha y se dijo que sus sueños cada día eran más descabellados y pensó escribir sobre ello. Notó también que durante la noche había tenido alguna erección y había estado húmedo. “Estúpidas hormonas de mi adolescencia”.
Al levantarse lo vio a él allí.
—Bienvenido.
—¿Cómo entró aquí? ¿Bienvenido quién? Este es mi cuarto caón así que explíqueme si es amigo de mi madre o que ?decía tapándose la ropa interior ligeramente manchada.
—Deja de ocultar tu sexo que eso es lo de menos ahora. Has luchado el doble anoche. Participaste en un sueño de ella y por eso tus calzones están así. Eso es lo de menos. Comprendieron en su inconsciencia que no debían pero decidiste protegerla ante todo. Al querer unirse iban a perder y no quisiste permitirlo. Has salvado tu alma y la de ella. Eres ahora inmortal y ella también aunque no lo sabe.
—Dígame que no ha estado fumando marihuana en mi cuarto porque mi mama me la haría buena.
—No seas chiquillo que te hablo en serio! Eres muy hombre para tu edad y has madurado lo suficiente porque asi aprendiste a vivir. Ambos han aprendido de sus propias experiencias y han sobrellevado el comprenderse las de cada uno. Sólo que, ahora se ignora como acabar con ustedes porque no les dimos la fórmula para llegar aquí. Ustedes la descubrieron y nosotras desconocemos cual fue la puerta. Sin tener la razón del origen hacen mas difícil nuestro trabajo.
—¿Ella está bien?
—Se encuentra perfectamente, un poco preocupada por ti por el sueño de anoche.
—Al rato le busco.
—No le vayas a comentar. No tiene la preparación necesaria aunque lo parezca y su percepción será mayor. Por eso luchaste el doble, por ella y por tu persona. Ahora nosotros les tememos por no saber como llegaron hasta acá y si es así, podrán averiguar algún día como acabar con nosotros.
Así fue como Arbol sintió un escalofrío y no le vio mas.
Una muerte no ejecutada, un alma arriesgada, y dos nuevos temores a quienes pueden hacerlo todo.







Un comentario hasta el momento ↓
esta bien padre la pagina!!::chido::sonrisota::grin::satisfecho::smiley:
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