Entradas escritas en Agosto, 2003 ↓
Agosto 6, 2003 — Casting, Critica a mi mismo, Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
Oh si, ya vienen. Hoy fue el primero de unos días terribles.
Ya estoy contando los cigarros y las coca colas de antemano. Y todo estaba normal la semana pasada, bueno… más bien, estaba “tranquilo”, sin nada de trabajo, presiones o whatever.
Pero este lunes: dos campañas. Un comercial de coche y otra para cerveza. llevo treinta personajes en uno y veinte en otro. Hermoso, sencillamente hermoso. Aparte, se coló un bomberazo. Un bomberazo consiste en un casting que se resuelve en tres días, esto es para un banco… no me preocupa mucho, porque este mismo se resuelve con los castings enorme de los otros dos. El perfil de uno y de otro es similar y si la diosa fortuna me sonríe, se arreglará solo.
Lo que es coche, el día de hoy terminó el casting: un total de doscientos cincuenta personas. El casting terminó a las diez de la noche, Josefa fue inteligente y empezó a hacer la revisión para darme mi primera lista de edición a las ocho de la noche… terminó de hacer la revisión a las diez, al mismo tiempo que el casting. De doscientos cincuenta, quedaron ciento veinte.
Que maravilla… a las diez de la noche, editar a ciento veinte. Afortunadamente, la edición es un transfer. ¿Qué es un transfer? Pasar de caset a caset, a corte directo. Sin monerías, todo simple y llano. Me siento y veo la lista, entonces me recuerdo a mi mismo que debería hacer como Beppo el barrendero: “Respirar, mirar de un lado a otro, barrer, derecha, izquierda, respirar, mirar de un lado a otro, barrer, derecha…”.
Paso a paso, paciencia Agustín, no mires el reloj compulsivamente. Edita uno por uno. Aunque había chicas en bikini, brasileñas y argentinas recién fresquesitas de sus respectivas tierras, aunque había una que otra teen… es pesado. Ya es pesado hacerlo a las diez de la noche, ya es pesado mirar personas, ya es pesado preguntarse en qué estará trabajando aquel o cómo estará el hijo de aquel otro.
No pienses que es pesado Agustín, vamos. Uno tras otro. Primer caset virgen, ten fé… mira, ve la lista… ya llevas veinticinco, ¿ves?
Alejandro y Josefa deciden cenar algo a las once de la noche. Les acompañó. Cheque y Gustavo deciden abrir las cervezas, me tomo un par.
Regreso a la silla, ya llevo cincuenta. ¡Muy bien, Agustín! Como más o menos decía Beppo el barrendero: “Si miras la calle, a lo lejos, te darás cuenta que nunca termina… pero si haces todo paso a pasito, mirando al piso… mirando a tu alrededor, barriendo… te dedicas a barrer, no a terminar”.
Editar, no terminar. Miro a Alejandro que no hace nada, pero lo veo con ganas terribles de hacer algo, después de todo es su proyecto. Le doy los dos casets con menos gente y sus respectivas listas para que empiece la segunda parte del transfer. Perfecto, hemos acortado el tiempo a la mitad, ¡Espera Agustín! ¡Editar, no terminar!
Gustavo y Cheques van a dejar a Josefa en mi flamante coche y regresan. Genial, de veras no debieran quedarse… no necesitan estar aquí. ¿Por qué? A Cheques le dije que podía regresar a su casa, que no había problema en que se llevara el coche, que no me esperara porque iba a terminar tarde. Es muy noble Cheques, no debiera estar esperándome… pero lo hace.
No sé agradecer. Debo aprender.
Pienso, muchos días pienso que mi trabajo no es difícil. Si lo es. Yo sé de gente que me mira con terror cuando les digo mis horarios, las puntadas del señor director o el señor cliente. He platicado mucho con Jorge al respecto, es como para asegurarme de que estoy aprendiendo algo más importante que como hacer un transfer.
—Nuestro trabajo es difícil, ¿verdad Jorge?
—Lo es, Agustín.
—Nos enseña a ser responsable, nos enseña a resolver problemas. Es un trabajo que requiere velocidad y precisión. En el menor tiempo posible resolver problemas que otros ni se imaginan. Y sólo miran la tele y creen que es tan sencillo sonreír como la chica del comercial de Colgate. ¿Es difícil, verdad Jorge? No saben todo lo que tuvimos que hacer, todo el esfuerzo que hicimos para conseguirles esa chica y meterles en el cerebro que esa es la marca que tienen que comprar. ¿Cierto? No saben… la gente no sabe…
Jorge me ha visto pocas veces en ese ánimo. Es como para asegurarme que estoy asimilando algo para mi vida, aparte de las friegas que me pongo con coca cola y cigarro. Es como aprender a ser duro… cuándo le digo a Jorge que esto de los casting y la publicidad es como una guerra, el se ríe y me da la razón. Siempre hay qué estar consciente de que haces, qué dices, cómo hablas con tal persona en el teléfono. Es impensable no tener una respuesta, o no hacer algo. Debes cuidar las espaldas, todo el tiempo. Debes procurar a tu equipo de trabajo, si uno tiene la culpa, la tienen todos. Dependes de los demás, algún día los necesitarás.
Todavía no aprendo eso, debe ser porque tengo una posición más o menos favorable en mi trabajo. Después de todo, domino lo que se refiere a edición y diseño, medianamente, y cobro bien por trabajar barato y rápido.
Soy rápido y eficaz, en cuanto a las ediciones y las cuestiones tecnológicas. En relaciones públicas soy un desastre, ahí dependo de Josefa Guerrero. En paciencia con la gente y en humor en los tiempos oscuros, soy malísimo, por eso está Cheques. En platicar con personas de otros países y diplomacía, dependo de Gustavo. En Juan Carlos, dependo con la rapidez de decisión. Y en Feyo, la forma centrada de resolver problemas. Yo sé donde cojeo. Necesito a todas esas personas que se han convertido en mi segunda familia. A cada uno los quiero.
Y de Carrillo, ¿qué puedo decir? Es el Mentor de esta etapa en mi vida. Es una persona completa en muchísimos aspectos, me gustaría ser como él de grande. Jaja, ¡Mamá! ¡Quiero ser como él cuando sea grande!
Este trabajo, me ha hecho chillar. Tuve que salir, ya no aguantaba, tuve que salir a caminar y chillar. Si, si fue en Comercial Mexicana del año pasado. Aparte de que estaba en una depresión medio extraña… pero bueno… si contamos las veces que he llorado en estos últimos cinco años, han sido tres. Debo llorar más seguido.
Terminó la edición. Alejandro y yo terminamos. Ciento veinte personas en dos casets. El caset tiene que estar mañana a las dos de la tarde en la productora, pobre del tipo al que le toca convertir en Quicktime y mandar a Argentina. Le espera una igual y peor. ¿Él también saldrá a llorar, cuándo tiene que estar sentado y reconocer gente que ya ha visto antes? ¿Él pensará mal de nosotros, Casting, por hacer una selección holgada de gente? ¿Barrerá o mirará la calle?
¿Barrerá… o mirará la calle…?
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Agosto 5, 2003 — 00 - Acerca del blog..., Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
Es fácil no dormir cuando tienes que escribir, pero es difícil escribir cuando no has dormido. Cuándo no duermo, mil y una ideas vienen a mi cabeza, se presentan de una manera suave y sútil, en vez de utilizar la espontaneidad del cerebro completamente despierto. Un post en simultáneo (Homero real) me ha hecho pensar ¿qué no les he escrito ya? ¿qué debería escribirles hoy?. Ese es mi recurso secundario.
El primero es ¿qué quiero escribir para mí? ¿cuáles son mis pendientes? Tengo varios… tengo un cuento llamado: “La rata que se inventó mi mamá” que por el momento, está gestándose. ¿Cómo se gesta un cuento, a como yo me eduqué y me di a entender? Primero, en mi mente reviso lo que he leído que puede ser similar a la idea que se me ocurrió y recuerdo lo que me gustó y no me gustó, en los textos que ya llevo leídos. ¿Cómo puedo darle un enfoque diferente? ¿Qué tipo de narración quiero utilizar? ¿Las motivaciones de los personajes, que no son tan elaboradas, ya que lo que se trata es una situación? ¿Qué símbolos universales podrían funcionar en éste cuento? ¿Deberé incluir algo de mi mitología personal, o no? Después, en mi mente se van generando una serie de ideas que son descartadas o asimiladas por otras ideas, creo conexiones entre una y otra, hasta llegar al final del cuento que invariablemente no cambia.
Después me siento a escribir y sale una cosa totalmente distinta. Excepto el final.
Además del cuento, tengo pendientes otros escritos más… La continuación de Jaramillo, en “El Cazador de Angeles”, la novela de “Lorena y Mateo”. Esas son novelas que no han madurado y me costaría un trabajo enorme echar a andar. (Ya estaba escribiendo a Lorena y Mateo, cuando descubrí un buen día que mi disco duro no funcionaba y se perdió todo lo que llevaba). No se me da escribir textos largos, a menos que esté el terreno preparado…
Aunque recuerdo a “Padre Taxi”, fueron jornadas de doce de la noche a cinco de la mañana. Terminé de escribir la novela en dos meses y medio.
Claro que si gustan, podemos intentar. “El Cazador de Ángeles” trata de un hombre llamado Victor Hugo Siliceo, quien se dedica a perseguir angeles para conocerles. A los demonios y los ángeles caídos, los mata, ya que estos le buscan para matarle primero. Es cuando una Anciana Ciega y una Niña Que Todo Pregunta le buscan para proponerle cazar al primer angel caído, al demonio más antiguo de todos. Un demonio que se esconde en un desierto polar, en las profundidades de la Ciudad de Jaramillo (donde nadie muere, y sólo los desafortunados llegan).
“Lorena y Mateo” es de corte más rutinario. Es por recuperar al personaje de Lorena Salinas en el cuento de la serie de los cumitas. Mateo es un personaje totalmente nuevo y tendrá otro tipo de fortaleza. Una historia de dos adultos jóvenes. Si, con harto sexo.
Por supuesto, está el pendiente más grande: “El Poder Gris”. Nunca escriban una novela épica. (regresaré a publicar un capítulo cada lunes, terminando Agosto).
La razón porque quiero vencer al sueño, es por presentar el escrito del “Cuenta-cuentos”. El pobre Simón Dor, después de terminar el viaje, descubre que lleva una maldición en su sangre… la maldición del cuenta-cuentos. En una semana o dos, presentaré el inicio que ya está escrito… y si leíste “El Diario de Simón Dor”, el segundo anexo de la Anciana Ciega, sabrás un poco de éste escrito que ya estaba desarrollándose de manera inconsciente.
Respecto al “Árbol Tsef Thaed”… también ya tengo algo preparado. Un unicornio negro que regresa y le propone al viejo Simón Dor llevarse al Árbol Tsef Thaed al bosque de Fafjel, donde todavía existen las hadas, los centauros, los ratones que no fueron a vivir en una luna de queso, entre otros personajes. Como verán, esto también se relaciona al “Cuenta-Cuentos”, es un inicio para dos historias diferentes.
¿Bien? ¿Qué quieren leer primero?
Y así, escribiendo, me olvido de ella. De aquel sueño.
Por cierto: He estado leyendo a Mirisha de NuEz. Es genial, envidio la forma en que puede suavizar la violencia y meterte en un estado onírico. Es como platicar una historia de tiempos inmemoriales y no puedes evitar arrastrarte ahí, violentamente te jala a vivirlo todo, un constante martilleo en la cabeza narrando un mundo fantástico. Se los recomiendo, de veras que sí.
Y si les gustan los titulitos que aparecen arriba y quisieran ver varios a la vez… tendrían que preguntarle a Tito. Este les facilitaría decirles donde se encuentran las páginas escondidas.
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Agosto 4, 2003 — Enigma, Sensitivo, Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
—¿Y cómo quieres pasar el tiempo?
—¿Quieres embriagarte?
—No sé, ¿tú quieres?
Ella se pone de pie, se acerca a mí y nos besamos en los labios. El olor y el sabor me embarga, me embriaga… ¿hacía cuánto que no tocaba una mujer? Tenía tiempo. Y tuve suerte… una mujer de grandes ojos negros y de sonrisa encantadora.
—¿Mejor?
—Mucho mejor.
Piel que se toca, sentidos que se agudizan, el hombre hundiéndo su rostro en el vientre de la mujer, como si quisiera regresar al seno materno. Acariciando y mamando los senos, buscando la leche materna que alimenta. Ella le mira y le acaricia el cabello, se los ofrece. ¿Y qué busca ella? Es muy sencillo, toda mujer que se descubre así ante un hombre, es el botón de la flor abriéndose y demostrándose, la señal de la confianza, el permiso discreto para tocar su cuerpo entero, y con un poquito de cariño, acariciar su alma. La mujer completa, espíritu y cuerpo descubriéndose durante una relación sexual, enalteciendo el aura, fundiéndola en agua de sal y muslos calientes e inquientos.
—Se ve que te gusta besar…
—¿Se nota?
Labios pegados, es el ofrecimiento del oxígeno, el aire vital para uno y otro se une en uno sólo y se convierte en un suicidio mutuo y voluntario, dispuestos a morir con tal de encontrarse como una sola persona. El agua interior se vuelve una y las lenguas se hacen como barro. Los labios se enrojecen, les encanta ruborizarse con el coqueteo cuando se tocan unos a los otros. En ese momento, son niños, con la mirada inocente y los labios entre-abiertos, dedicándose a jugar. En ese momento, son adultos, un ser incompleto que se desespera tratando de pegar la piel que le falta a su cuerpo.
—¿Te gusta jugar?
Dedos juguetones que con la punta tocan la frente y bajan por el cuerpo, a los labios que lo encierran y lo muerden suavemente. La búsqueda del hombre por beber el agua con que la diosa ha llenado la cornucopia, la búsqueda de la mujer por apagar con sus besos la espada flamígera de aquel que se cree héroe. Dedos entrelazados y aprisionados en calor, la piel se derrite en las palmas y al secarse con sudor, se une. Se ha hecho la conexión del espíritu, la medición del ritmo, el igualamiento del karma.
Y en algún momento se abrazan el uno al otro, no queriendo que termine.
El ser se completó.
En horas, se separaron las piezas y les quedó la vaga esperanza de volverse a ver, para tratar de reunir otra vez las pieles.
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Tags: amores, borracho, cachonderías, cursi, follar, sexo
Agosto 2, 2003 — Notas aleatorias, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Oh yeah baby… estoy aprendiendo a manejar. ¿La principal razón? Porque tengo un Golf del ‘93 parado desde hace un par de meses, recién compradito. ¿La razón más importante? La verdad es para presumirle a Claudia mi carcachita, claro, claro, sé que ella no me hará caso tan sólo por saber manejar, pero ahí voy de inteligente. (Que también está el plus de la comodidad del coche, pero quien conozca la Ciudad de México… sabrá que no es el mejor lugar del mundo para aprender a ser un conductor sano mentalmente).
Además las nenas, tú sabes. El coche es un principal atractor… (no es lo esencial y shhhh, calladas aquellas que salgan con: “Lo que cuenta es lo de adentro”, claro que cuenta lo de adentro… si no, sería un ser completamente asexual, ajem… pasemos a otro tema). El coche es el magneto de chicas, uno de los imanes más potentes.
Ok… la razón más importante de todas es que no podría vivir sin tocar el claxon.
Y hoy tuve la segunda de esas clases de manejo en las que me atreví a tomar el volante. Con Cheques como instructor y el Feyo como acompañante. La primera fue con Lina (la hermana de Josefa Guerrero), y acabó bastante nerviosa: ¡FRENA AGUS, FRENA! ¡AGUS! ¡FREEEEEEEEEENA!
A huevo que frené, iba a veinte kilómetros por hora y no iba ningún coche, estaban prendidas las intermitentes y todavía mi cerebro no aprende a coordinar: palanca, embrague, velocidad, soltar embrague, ser feliz, sonreír, no le sonrías a la chica de la acera, vas a chocar, mira al frente cabrón, ¡Al frente, carajo, al frente!
Bueno, en la clase de Cheques, íbamos en una calle muy tranquila. Logré pasar habilmente de primera, a segunda. Di una vuelta a la derecha de diez… ¿Y saben qué descubrí con esa hermosa vuelta? Una luz roja. “Vas bien Tetris (así me dice el Cheques, en vez de Teté), vas bien… tranquilo Tetris, ahora ve frenando”.
Si frené… o al menos eso pensó mi pie que pisó el acelerador. Oh si, si que aceleró, aceleró en esa hermosa luz roja donde un Jetta blanco alzaba el trasero con terror, lo tuve tan cerca que le pude mirar el sudor en la frente del conductor que estrenaba Jetta. ¡Frena Tetris! ¡Frena!. Pues no frené, aceleré a cuarenta kilómetros por hora y créanme, eso es mucho para mí y mucho más cuando hay un alto después de una vuelta, en una calle chiquita.
Pues me vi hábil… moví el volante lo más que pude hacia la izquierda y Cheques puso el freno de mano. ¿Qué sucedió? Un rehilete poca madre que nos hizo evitar el Jetta y subirnos a un camellón donde pensé: “¡Puta madre, ya le pegué!”. Todo sucedió tan rápido hasta que finalmente el coche paró.
Y cuando paró venía otro coche directamente hacía nosotros. Pues me pasé a la avenida donde había luz verde y en sentido contrario. Debo tener o mucha suerte, o de veras Dios me quiere, porque nosotros salimos intactos, el coche sin ningún rasguño y en la avenida de sentido contrario sólo pasó el coche que nos evitó.
Cheques seguía sin soltar el freno de mano, yo apagué el coche de los nervios y Feyo hablaba como un castrato. Miré a Cheques, le sonreí y le dije: “Güey, eso estuvo muy chido” (traducción al castellano: “Otra vez, ¿si? ¿si? ¿si?”).
No puedo esperar para mi siguiente clase.
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