Mejores maneras

—¿Y cómo quieres pasar el tiempo?

—¿Quieres embriagarte?

—No sé, ¿tú quieres?

Ella se pone de pie, se acerca a mí y nos besamos en los labios. El olor y el sabor me embarga, me embriaga… ¿hacía cuánto que no tocaba una mujer? Tenía tiempo. Y tuve suerte… una mujer de grandes ojos negros y de sonrisa encantadora.

—¿Mejor?

—Mucho mejor.


Piel que se toca, sentidos que se agudizan, el hombre hundiéndo su rostro en el vientre de la mujer, como si quisiera regresar al seno materno. Acariciando y mamando los senos, buscando la leche materna que alimenta. Ella le mira y le acaricia el cabello, se los ofrece. ¿Y qué busca ella? Es muy sencillo, toda mujer que se descubre así ante un hombre, es el botón de la flor abriéndose y demostrándose, la señal de la confianza, el permiso discreto para tocar su cuerpo entero, y con un poquito de cariño, acariciar su alma. La mujer completa, espíritu y cuerpo descubriéndose durante una relación sexual, enalteciendo el aura, fundiéndola en agua de sal y muslos calientes e inquientos.


—Se ve que te gusta besar…

—¿Se nota?


Labios pegados, es el ofrecimiento del oxígeno, el aire vital para uno y otro se une en uno sólo y se convierte en un suicidio mutuo y voluntario, dispuestos a morir con tal de encontrarse como una sola persona. El agua interior se vuelve una y las lenguas se hacen como barro. Los labios se enrojecen, les encanta ruborizarse con el coqueteo cuando se tocan unos a los otros. En ese momento, son niños, con la mirada inocente y los labios entre-abiertos, dedicándose a jugar. En ese momento, son adultos, un ser incompleto que se desespera tratando de pegar la piel que le falta a su cuerpo.


—¿Te gusta jugar?


Dedos juguetones que con la punta tocan la frente y bajan por el cuerpo, a los labios que lo encierran y lo muerden suavemente. La búsqueda del hombre por beber el agua con que la diosa ha llenado la cornucopia, la búsqueda de la mujer por apagar con sus besos la espada flamígera de aquel que se cree héroe. Dedos entrelazados y aprisionados en calor, la piel se derrite en las palmas y al secarse con sudor, se une. Se ha hecho la conexión del espíritu, la medición del ritmo, el igualamiento del karma.

Y en algún momento se abrazan el uno al otro, no queriendo que termine. El ser se completó.

En horas, se separaron las piezas y les quedó la vaga esperanza de volverse a ver, para tratar de reunir otra vez las pieles.

6 comentarios ↓

#1 JaZMiNCiTa el 08.05.03 a las 4:58 am

Gracias X tus visitaz me agrada venir a visitarte siempre paso un rato muy agradable y entretenido.. Tienes una facilidad para hacerme viajar entre tus letraz.. Imprezionante..!!

Saludos aTTe Jaz

Pd. Espero coincidir algun dia para conversar Un beso.. ciao!

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#2 Marievna el 08.05.03 a las 10:05 am

Aaww!! Hay cosas que nos marcan y no se olvidan, :chido: verdad Arbolito? Un beso.

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#3 Arielito el 08.06.03 a las 1:05 am

Un escrito muy interesante… muy bueno para relajarse e incluso para exitarse:sonrisota:

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#4 arboltsef el 08.07.03 a las 12:11 am

Si las hay Marievna… si las hay. :satisfecho:

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#5 cardav el 12.09.03 a las 11:21 am

Te llevan a la locura, te exitan y se apoderan de ti, muy placentero….

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#6 arichard el 08.08.04 a las 2:00 pm

mas omenos

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