Niño 0.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 47 de 48


Día 80

Querido Diario:

Restan siete días, con sus siete noches… curioso, es el número de la perfección, según decían los católicos. O tal vez divago. Los cristianos, los católicos, los budistas, los islamitas y los mormones, ninguno de ellos me cae bien. Así es, querido Diario, estoy haciendo trampa y estoy diciendo que no me cae bien el noventa por ciento de la población. ¿Por qué habría de mentirte? Tampoco me caen mal, sólo me son… manchas borrosas, gente que quiere aventar sus incompatiblidades a otra gente y viceversa, entes amorfos, llorantes pensantes. Por supuesto, no me excluyo, pero al menos soy discreto y no busco molestar a los demás, son los otros si decidirán si molesto.

Hace un par de días, quería escribirte muchas cosas y precisamente esas cosas no me lo permitieron. Ahora si las escribiera, no sería lo mismo y te soy honesto, no quiero revivirlas. Confórmate con saber tres cosas: El Árbol Tsef Thaed ha conseguido su nombre, antes de irse me recuperó la llave de Beatriz y ya no vendran más súcubos. ¿Eso nos asegura tranquilidad, mi querido Diario? No. La verdad es que no.

Hoy es el número de la perfección. Un símbolo cabalístico. No sabemos que puede suceder.

Este viaje me ha hecho entender muchas cosas y entre ellas está que debo terminarlo. Ayer estuve a punto de suicidarme (¿cuántas veces no he escrito esas palabras en tí, mi querido?), y esta vez, no hubo marcha atrás. Sentí la cuerda, sentí el tirón y mi cuello se hubiera roto si un amigo no me hubiese salvado. ¿Quién lo hubiera pensado? Tengo amigos o mejor dicho, tuve a mi mejor amigo. Mi vida se está convirtiendo inevitablemente en una parodia de “El Principito”, tanto que negaba deslizarme a la cursilería y resulta que todo confabula para restregarmelo en la cara.

Pero no importa. Está bien. Yo no pretendo ser un héroe y tampoco enseñar a nadie. De ser posible, mi querido Diario, he de quemarte para que nadie lea estas palabras. Nadie debe seguir mis pasos, y yo no soy nadie que otorgue enseñanzas. Sólo envejezco más cada día y ha llegado que pronto deba decidir… mi muerte, mi inmortalidad, mis fantasmas, mi destino, mi séptimo cigarrillo.

Hacia ahí he estado caminando, irremediablemente, inexorablemente. Reflejo-contrarreflejo. Inspiración del Arte. El Aleph de Borges o el Omniverso de Fest. ¿Te conté que la puerta del Cuarto del Jardín ha desaparecido? Quiere decir que la historia del Árbol Tsef Thaed está resuelta. No ha de regresar, mi querido Diario, a menos que el cabrón haga trampa. ¡Ah! ¡Cómo lo extraño!

Inexorablemente es una palabra que me ha hecho llorar, alguna vez estaba sentado, reflexionando, leyendo el libro en el libro de Ende y esa palabra me encontró: Inexorablemente. Es cierto, cada paso (pasito a pasito), me ha traido aquí. Desde antes de conocer al unicornio negro, sabía que esto iba a suceder de alguna manera u otra, lo intuía a manera de enigmas. Todo esto ha sido necesario para que yo tome una resolución y todavía faltan siete días, con sus siete noches… y en cada día, algo puede suceder, hasta llegar al día cero. El día que divide el tiempo de los hombres en antes y después. Del menos al infinito o del infinito a la nada.

Hermoso.

El hombre durante su vida puede tener muchos ceros, muchos antes y después, hasta llegar a la perfección de si mismo. La perfección imperfecta. Muchos le llaman destino y reniegan de él, otros tantos le llaman azar y la adoran como una cortesana. Yo le llamo caminar, el Árbol Tsef Thaed me ha enseñado eso. ¿Qué le enseñé yo, acaso? No lo sabré, se murió antes de poder decírmelo. Perdóname Diario, estoy recordando y te prometí que no quería escribir de ello, pero tú sabes… me fue inevitable.

¡Ja! ¡Es inexorable!

Siete días, con sus siete noches.


Simón Dor se acercó al niño, quien tenía los ojos abiertos y le miraba. Estaba serio y pálido, todavía afectado por el enfrentamiento del súcubo. Simón le sonrió al niño, se sentó en la cama y le acarició el cabello.

—Perdóname, Simón.

—Perdóname tú a mí.

—Pude haber evitado todo.

—Yo también. Esto me ha hecho comprender que si niego la magia que me ofreces, se perderá más de lo que ya se ha perdido. No podemos seguir separados o uno de los dos tiene que irse definitivamente, para que el otro no sufra.

El niño asintió.

—Me iré a primera hora del día de mañana.

Simón sonrió de lado, el niño se salió de la cama y abrazó a Simón. Simón lo cargó y se lo llevo a sus piernas. Los dos se quedaron en silencio, hasta el amanecer.

—Nadie dijo que tendrías que irte.

El niño mago miró a Simón, sonrió y después se fragmentó en miles de mariposas amarillas que entraron por los poros del viejo. Simón Dor se agarró la cabeza y gritó, rió, se quejó. Los sentidos le cambiaban a medida que las mariposas se hacían agua en sus poros y le penetraban la piel bronceada, los ojos vencidos y los labios partidos por infinidad de batallas. Así pasó el día siete, con su séptima noche… y pronto quedaron quedaron seis.

6 comentarios ↓

#1 Mariposa el 07.25.03 a las 5:53 pm

La religion se lleva en el alma… a mi tampoco me caen bien aquellos que se dal golpes de pecho en las iglesias.. si fuesen tan puritanos.. es la conciencia la que les da los golpes..

Un mundo perfecto seria aburrido.. no crees?

Pude ver las mariposas amarillas por doquier….(preciosa la escena) :smiley:

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#2 DonArturo el 07.25.03 a las 7:44 pm

:coyoacanense: Groovy

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#3 Marian Sad el 07.26.03 a las 6:15 pm

Oye, no te conozco , ni sé si lo que escrbías sobre colgarte es cierto, pero un buen amigo mío lo hizo y no te imaginas el dolor que llegó a causarnos. Siempre hay que luchar querido árbol, todo tiene solución aunque a veces no sea rápido. No te has dado cuenta de que todas las cosas (incluso la malas) tienen su sentido? Y las cosas buenas lelgan, poco a poco, a veces son casi imperceptibles, pero llegan. Un saludo

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#4 gabs el 07.26.03 a las 11:12 pm

El post ya… el 7 numero de la perfeccion, ahhh profundizare un poquito para q no digas … je..

Me intrigo el comment de la chica de arriba :|

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#5 Remis el 07.27.03 a las 2:13 am

a mi tambien: me alarma cuando los lectores no separan realidad de ficción…

…aunque cuando el autor no lo hace, eso preocupa mas… pero debo suponer que no es el caso :lengua:

recuerda: una vez terminado, ordenar, recopilar y al PDF…

Saludos

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#6 Marian Sad el 07.27.03 a las 12:24 pm

Que queríais, era la primera vez que leía a árbol y me asusté :lengua:

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