Simón Dor I.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 43 de 48


Colores. Todo es a colores. Escribiré eso en mi diario si tengo tiempo, debo primero salvar al Árbol Tsef, ¿por qué? ¿por qué él? El niño y la vieja, no hay rastro de ellos, uno debe estar atrapado por el súcubo, si no es que muerto ya, y la otra por el sueño, con el aura azul apartándola de la realidad. No tengo a nadie para ayudarme más que al Árbol Tsef y él ya no puede, está bajo el embrujo de una mariposa negra que debe ser mi culpa, ¡pues claro! Yo soy el receptor de culpas. Si quieren a alguien a quien culpar, contráteneme, no cobro caro… tan sólo les pido el alma.

No estoy hablando con nadie, pero debo asegurarme de escribir esto en el Diario. Así al menos hablaré con alguien y no con mi propia mente.

Caminemos hacia la voz que habló con la voz de Beatriz, necesito saber si ha sucedido algo más. En mi cuarto no hay nadie, mi Diario está descansando en la mesita, el hacha está acostada en la cama, ocupando mi lugar. Espera… una fragancia conocida, una fragancia que me atrae. ¿Podrá ser posible? No, no es cierto. La voz y el olor. Alguien me está jugando sucio, el súcubo quiere volverme loco.

Caminaré hacia los cuartos. El Cuarto del Jardín está cerrado, el súcubo debe estar descansando o debe estar en algún lugar observándome, disfrutando de mi locura y mi paranoia. Dios mío… colores, lo puedo ver en colores: No es su fragancia, no es su voz, también es su presencia. Aquí estuvo ella. Cuando ella caminaba, jalaba la fábrica de la realidad con sus suaves movimientos y transformaba todo… le daba colores, con la maestría de un pintor clásico y con la osadía de un niño que pinta con crayolas. Todo adquiría sentido.

Caminé por donde estuvo ella, pero que digo… si ella ha estado conmigo en todas partes. Se siente diferente, los colores son diferentes, el olor es diferente. Pero debe ser ella, ¿no? ¿No crees, mi querido Diario? Espero no se me olvide escribir esto. Seguimos en el pasillo de los cuartos, no hay nadie, los cuartos están cerrados. Miremos hacia el cuarto de Beatriz… ¿no hay cuarto de Beatriz? ¡Dónde está el Cuarto de Beatriz! ¡Carajo! ¡Aquí estaba la puerta!

Me detengo a mirar la puerta que ya no está, buscándola con mis ojos. Paciencia, todo se resuelve con paciencia. Debe estar ahí la puerta, a menos que el súcubo esté utilizando la magia del niño para volverme loco. Razonemos, la razón siempre da respuestas inmediatas y sensatas. Mi vida que siempre ha sido así, nunca tomo más de dos segundos para decidir cuando tengo dos opciones importantes que seguir. En eso tiene razón el Árbol Tsef (y a su vez, tengo razón yo porque él me lo robó): Lo que pasará, pasará.

No hay puerta, no hay Beatriz. Así de sencillo. Ya no hay Beatriz, la he perdido, sólo debo esperar a que termine el viaje para descansar en una sillita y después recurrir a su imagen. ¡Pero su presencia inunda los pasillos! ¡Ellá debe estar aquí! Es ella, pero no es ella… o no es ella, pero es ella. ¡Tiene qué ser! ¡Todo tiene colores y pareciera como si ella hubiera pasado, derramando un bote de pinturas combinadas sobre todo esto! La realidad, realizándose y des-deformándose. Tiene que ser Beatriz, por eso ya no hay puerta. Ella ha decidido dejarlo y salir aquí conmigo.

El Árbol, debo ayudar al Árbol. No estés aquí mucho tiempo, regresa a escribir en el Diario antes que lo olvides. Unas manos en mi pecho, las miro, me quito el cigarrillo de los labios y observo las manos vivas. Manos blancas, pequeñas y suaves que me tocan el pecho. Tiemblo, reconozco las manos. Un rostro se recarga en mi espalda, unos pechos suaves se pegan contra mí. Abro los ojos. Colores, muchos colores.

Está amaneciendo, lo siento en mi pecho. Sólo queda un día para el Árbol. Otros once días con sus once noches. Escucho la respiración contra la tela de mi camisa, el calor de su rostro. Tengo miedo de voltear, pero ella parece no tener prisa. Me estoy derritiendo, ahora entiendo porque no hay puerta, ella ha venido a rescatarme… ella ha venido a quererme, a amarme. Finalmente, no habrá necesidad de más sufrimiento. Está ella aquí conmigo y tengo miedo de mirar sus ojos brillando con vida.

No tiene prisa. El tiempo pasa. No puedo mirar más y todos los pensamientos que tuve, se me deslizan inutilmente. No habrá necesidad de escribir en el diario ya. Un cigarro se consume, dos cigarros, tres… hasta llegar al séptimo, el número de la perfección. Tiene que ser ella. Volteo y miro sus ojos, su rostro me golpea violentamente y en vez de derretirme, imploto. Me duele el corazón y las entrañas. Ella está viva y me está sonriendo. Viva y sonriendo, una sonrisa amplia. No puede ser ella, pero es ella. Le tomo sus manos, aunque blancas como el marmol, son cálidas y puedo sentir la sangre circulando en ellas. Viva.

Vestido azul veraniego que se ajusta maravillosamente al cuerpo, sólo faltaría el viento, un jardín y un café donde pudieramos sentar a mirarnos, y declararnos de nuevo. Decido declarármele con un beso, estoy arreglando el pasado en el presente, un sacrilegio. No me importa, ella esta aquí, ella está viva y está conmigo. El sacrilegio no se cobra con lenguas de fuego, esto es perfecto. Mis labios con los suyos, está respirando, está latiendo. ¡Es ella!

Caminando en los contornos de su cuerpo, me estoy perdiendo. Mis manos recorren caminos que fueron pocos explorados. El tiempo no nos dio tiempo y ésta vez, no permitiré que se me vaya. Sus ojos profundos y negros me están tragando en el vacío infinito. Hermosa frase cursi que acabo de pensar, pero no la escribiré en el diario. Sólo quiero sentirla y ella está de acuerdo. Nos enredamos en el pasillo de los cuartos y permitimos que el cuerpo haga lo que deba hacer para de nuevo, ser uno. Espíritu y Materia, Magia y Ciencia.

Susurro su nombre: Beatriz, Beatriz. Y ella no responde, no habla. Jadea y suspira… escucho mi nombre. Le repito el suyo y ella se vuelve más agresiva. Es ella y no es ella. Beatriz, le digo, Beatriz, una y otra vez. No me permite tocarla. ¿No es esto lo que querías? Está cayendo la noche y seguimos forcejeando, me está robando el alma entera. Finalmente, ella está viva y yo estoy con ella. Entrelazando el cuerpo, nos mordemos y nos chupamos, marcamos los dientes y las uñas. No estamos bailando tango, Beatriz. Ella empuja su cuerpo enojada contra el mío y también grita mi nombre. Se me está yendo el alma.

Por un momento me la imaginé con un niño en brazos, el niño se me hace conocido. Pero ahora no importa… es Beatriz de nuevo. Tan sólo fue mi paranoia. La ropa se ha perdido y mi vejez desnuda contra la juventud de ella. El deseo me consume y el amor me está matando. Entre tropezones y empujones, acabamos en el Cuarto de Trofeos, haciendo todavía de las nuestras. No habrá final para descubrir todo su cuerpo.

Se hace de noche y pronto, de madrugada. Como lombrices Beatriz y yo, nos entrelazamos. Tan sólo restan diez días y diez noches. ¿Árbol?

¡TSEF THAED!, escucho, alguien ha gritado Tsef Thaed. ¿Qué es Thaed? No importa, cállate barco. Estoy con Beatriz, ¿verdad qué me extrañaste Beatriz? Ella me sonríe maliciosamente: “Me llamo Ludiah”, responde. Me desafía, ¿qué quiere decir Ludiah? Le acaricio los pechos, le muerdo el cuello. “No, te llamas Beatriz. Jamás tendrás otro nombre”. Ella se enfurece y nos amamos con más fuerza, sus ojos iracundos, como nunca antes los había visto. Sus labios carmín, brillando con fortaleza interna, sexual reprimido.

Se hace un silencio intenso, ¿por qué? Antes escuchaba el viento, cuando había un árbol… el árbol… algo que debía hacer, pero ya no importa. El tiempo se siente, y puede que me pierda para siempre aquí, pero ya no importa. El tiempo se desliza, diez días con sus diez noches. ¿El Árbol? ¿Quién es el Árbol? Nadie, me dice Beatriz, me besa y continuamos jugando. Creo en ella, siempre he creído en ella. El alma se me está perdiendo entera. No he de olvidarla, esta vez he de perderme en el infierno para recuperarla como la tengo ahora.

Pero ya no importa.

3 comentarios ↓

#1 DuVeth el 07.22.03 a las 8:47 am

Demasiada nostalgia.

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#2 Fanta el 08.12.03 a las 6:55 pm

:chillon:

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#3 Fanta el 08.12.03 a las 6:55 pm

:chillon:

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