Árbol III

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 42 de 48


Ready or not, Here I come, You can’t hide
Gonna find you, and take it slowly
Ready or not, Here I come, You can’t hide
Gonna find you, and make you want me

—Ready or not, Fugees.


Acompáñame si gustas Árbol, ven a la habitación… ¿todavía puedes moverte?

No, Simón. No puedo moverme, siempre y cuando esté esa mariposa oscura cubriendo la luz del sol. ¿Tienes más tequila?

Deja de pensar en el tequila. Te necesito coherente para pensar la manera de salvarte, solo quedan dos días antes de que te marchites, según tus cálculos. Vamos pues, hay que pensar Árbol, fortaleza, ¡seguir caminando! ¿No eras tú el qué andaba diciendo eso?

Simón, simón. Yo decía muchas estupideces cuando no me sabía mi nombre y ahora que tengo la mitad y he aprendido a disfrutar vivir, suceden cosas como esta. Tienes razón Simón, soy el culpable de mi propia desgracia.

Nunca te dije eso, no me pongas palabras en la boca que nunca he dicho.

Pero lo pensaste.

Árbol Tsef, he querido todo, excepto que te conviertas en mí. ¿No ves? Debes seguir caminando, tienes que buscar lo que falta de ese nombre que podría salvarte. No soy el modelo correcto para que completes tu odisea. ¿Me entiendes? Esa maldita falta de querer vivir y ese maldito deseo de emborracharte cuando todo esta mal.

¿Simón? ¿Somos amigos?

Tú sabes que sí, zarahuato imberbe. Ahora ayúdame a ayudarte, busquemos en tu historia y en tu pasado el restante de tu nombre. Eso debe matar la mariposa negra que está en el cielo.

¿Ayúdame a ayudarte? ¿Has visto televisión ultimamente, Simón, o de donde sacas esas frases malas?

No…

Eres tú el que no entiende Simón. Tú dirás que has vivido doscientos veintiún años. Yo he vivido siglos en el eterno retorno. Caminar, con cuervos que me picotean las ramas. Arrastrando las raíces durante tiempos inmemoriales, buscando pistas del nombre. He visitado muchos países, donde me he escondido en bosques y desiertos a la vista del ser humano. He entrado en templos antiguos, en templos paganos como aquel que construyó Constantino III para tener contento a Cristo. Los cuervos me seguían, fuera donde fuera, y donde no había cuervos, estaban sus hermanos gorriones o sus hermanas gaviotas. Todas riendo y mirando mi desgracia, cagando encima de mis ramas… ¿y sabes qué aprendí, Simón? A seguir caminando, gracias a la maldición de un niño que estaba aburrido un día y me dio nacimiento. Los cuervos, los muertos. ¿Tú esperas que de un día para otro, ahora que conozco una razón para existir tan sencilla como estar en éste barco y tener amigos, me deslice otra vez a la misma búsqueda? ¡Jamás! Prefiero vivir la mitad a morir completo. ¡Deberías saberlo mejor que yo! ¡Si estamos aquí por tí y no por otra razón! Discúlpame que te lo eche en cara ahora, son los últimos días y perdóname, sabes que te quiero, pero debes saberlo… eres siempre el mismo, tragándote a tu desgraciada Beatriz, ¿y qué hice yo? Te dije que no fueras a verla en mal estado, o te detuve cuando intentabas entrar como sonámbulo. Te protegí Simón y te hice más féliz tu desgracia, porque soy tu amigo. Ahora como amigo te pido que me dejes sufrir y pensar esto, que me corresponde a mí solamente. A mi y a nadie más. Ya que tú no sabes que pasará cuando encuentre ese pedazo faltante y aunque yo tampoco lo sé, puedo intuirlo: sucederá que caminaré durante mil centurias más, tratando de olvidarlo, donde más cuervos, más grandes y más negros, estaran jodiéndome más la existencia. No habrá servido de nada, se perderá mi existencia como el viento se pierde en la montaña. Me marchitaré y regresaré a la tierra, donde semillas que he dejado, darán nacimiento a más árboles que caminan, buscando desesperadamente ese nombre. El nombre que no habrá significado nada, más que una razón para caminar y soportar tanto.

Estás perdiendo la batalla antes de lucharla cabrón.

A ti te ha funcionado.

¡No entiendes! ¡Eres tú el que no entiendes! Nunca pensé que fuera tu culpa, ¡vamos! Ni siquiera me pasó por la cabeza, ¿sabes qué hice cuando me enteré de esa mariposa negra? Me fui a mi Diario, escribí que el único culpable era yo, por mantener gente aquí que no se merecía mis tormentos y mis desgracias. Eres un daño colateral Árbol Tsef, no eres nada más que eso. ¿Eso es lo que quisieras escuchar? No, resulta que también a mi me duele verte así y me duele más, porque nunca debiste sufrir nada aquí. Es cierto que tú decidiste y ambos lo tenemos presentes. Pero no me estás dejando arreglar mi error, no me estás dejando ayudarte y no me estás aminorizando la culpa. No eres el único que carga con sus cuervos y sus pasados y sus muertos. No eres el único que ha caminado sin saber que sucede a su alrededor y me has dado la oportunidad de que esto me importe. ¡Estoy preocupado por el destino de cada uno de ustedes y no sé cuál será el mío! ¿No te suena raro? ¿No te sorprende? Creeme que yo soy el más sorprendido de todos y no quiero tampoco, cargar con más muertos porque el arbolito decidió morirse en un invierno que no está presente. No te plantes aquí. ¡Busca ese maldito faltante y ponte a caminar! Búscate un lugar digno para reverdecer, morir y después reverdecer de nuevo. ¿Por qué en éste barco? ¿Por qué con el viejo Simón, al que no le interesa si muere uno u otro, si es Beatriz su único fantasma, y su madre el segundo? Si es la hora de hacer las preguntas y poner los hechos frente a los ojos, así te correspondo. ¿Y sabes qué? No necesito respuestas de eso, no las quiero escuchar. Sólo quiero que nos deshagamos de eso que te está matando allá en el cielo y puedas continuar tranquilo, sin necesidad de pensar si tu vida terminará mañana. Como un evento de caos, si hemos de morir, debe ser un evento de caos.

¿Desde cuándo te crees Dios, para decidir cómo han de morir las personas?

Desde que descubrí que no importa el futuro. Beatriz murió en un evento de caos, a nadie le importaron sus planes. Mi madre murió por una enfermedad que se había estado formando desde que nació, seguramente. Y tú no morirás porque han cubierto el cielo y no puedes reverdecer, me niego a aceptarlo. ¡Todavía podemos evitar tu muerte! ¡Ayúdame a no matarte! No quiero cargar con la culpa de traerte aquí, para ver cómo te marchitas. ¡Mírate! Tu tronco se ha hecho más delgado, ya han caído la mitad de los frutos y de las hojas, tus raíces ya no son tan firmes como lo eran ayer.

¿Recuerdas, Simón, cuándo me enseñaste a pelear? ¿Recuerdas nuestra primera borrachera? ¿Recuerdas el falso nombre que me dio la anciana ciega e hizo que naciera una manzana pagana? Esos son bonitos recuerdos, después de todo. He caminado tanto tiempo y aquí conservo mis mejores recuerdos. También te conté la historia de mi origen y fue cuando descubrí mi nombre, si supieras cuánto duele sacar nuevas hojas y nuevos frutos, si supieras cuánto duele que te picoteen los cuervos. Tal vez ya lo sabes, no lo sé. Yo soy más débil que tú y tú me has enseñado a ser fuerte, Simón. Necesito tu fortaleza, para lo que está por venir y ahora vienes como un viejito chillón a pedirme que no me muera. ¡Si no me he muerto, qué no ves! Recuerda, que lo que pasará, pasará. No estoy entregándome a la muerte, todavía no, tal vez me restan muchos kilómetros donde mis raíces dejarán huella marcando pavimentos y arenas de desierto o de playa, donde habrán más gaviotas riéndose de mí. Tal vez. Ninguno tiene cierto el futuro. La mariposa oscura estará ahí, eso es un hecho, no podemos quitarla porque es magia pervertida. Pero no me rendiré, te prometo que no me rendiré y alzaré estas ramas orgullosas hasta que sea el último día de éste Árbol Tsef caminando. Ahora haz caso de un amigo que te sonríe y déjame solo. No entiendes, Simón, lo que sucederá cuando alcanze el nombre completo y si te soy cierto, yo támpoco lo sé del todo. Lo que no quiero es que te decepciones de mí cuando lo encuentre. ¿Qué tal si no es algo maravilloso? ¿Qué tal si tan sólo me nacen otras cuantas ramas y regreso a la muerte inevitable donde está esa mariposa negra cubriéndome la luz del sol?

¿Y si eso mata a la mariposa?

Puede ser también, pero no quiero que te decepciones. ¿Lo ves? Ya estás albergando esperanzas y ni siquiera sabes del futuro. ¿Estás seguro que crees en caos? ¿Estás cierto que conoces el fractal? No lo sé, pero te quiero y te estimo, seas como seas, por eso eres mi amigo.

Entonces debo matar al súcubo lo antes posible, no desesperes.

No lo haré Simón, si he tenido paciencia durante siglos, no me matará un poco más.

Simón, aquí estoy, Simón.

Es la voz de Beatriz.

Es la voz de Beatriz.

¡El súcubo! ¡El súcubo debió haberle hecho algo a Beatriz!

Ve a proteger a tu fantasma. Yo estaré aquí, entrelazando mis decisiones y mi posible futuro. No iré a ningún lugar, Simón. Estaré aquí, esperándote. No me falles amigo, que es cierto, que yo no te fallaré.

2 comentarios ↓

#1 Itzia el 07.20.03 a las 11:20 pm

Ready or not, Here I come, You can’t hide Gonna find you, and take it slowly…

Refugees? fueron un éxito con esta rola… muy buena, a mí me sigue fascinando.

qué pex mi Agus, ya ni me respondiste el último msg que te dejé por aqui…

[Reply]

#2 DuVeth el 07.21.03 a las 8:40 am

Lo que uno hace por los amigos….

[Reply]

Deja un comentario