Diario de Simón Dor. Día 55.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 5 de 48


La primera vez que la vi, vestía un uniforme azul oscuro, sus ojos negros… grandes y fijos parecían mirar lo que nadie había podido, también se declaraban coquetos y desafiantes, no creo que haya existido alguien que hubiera podido sostener su mirada mucho tiempo. Su rostro era ovalado, ligeramente cuadrado… fino, poseía una nariz respingada, labios pequeños… era como una muñeca de porcelana, tan blanca. Su cabello era largo, siempre recogido en una inocente cola de caballo.

La primera vez que la vi, me incliné ante ella.

¿Cuáles fueron las primeras palabras que se dijeron? No estoy seguro, esas no me importan, yo sólo la observaba, la miraba y las palabras necesarias no surgían, si no las estúpidas y tontas.

Pero sonreía. Mi diosa Beatriz sonreía, ¿Sabes? Ese era su nombre, Beatriz, bonito ¿No? Yo creo que es el más bello de los nombres…….. está bien, sin tanto rollo, sólo lo esencial, pero la quise tanto y debes entender que fue el resplandor más brillante de mi vida. Guardamos una relación más bien distante, éramos niños los dos, tú sabes, la vida es rosa, el chiste es jugar, reírte, un día sin esconderte de tu abuela (en mi caso era abuela ¿Sabes?) para que no te bañe no es un día, la inocencia y todo eso.

Pero fuimos amigos, ambos compartíamos una afición: La lectura, sobre todo un libro llamado La Historia Interminable de Michael Ende, yo se que hay millones de personas que lo han leído, pero ¿Dime cuántas lo habían leído a los 7 años sin nadie que estuviera observándolos más que un par de sábanas, una lámpara y en algunas ocasiones la luna?

En mi caso sólo conocía dos, ¿Sabes?, Me gustaría que me dijeras tu nombre para poder comunicarnos mejor, ¿Qué tú nombre está prohibido? No me digas, ¿Qué? ¿Puedo llamarte Martín?, Está bien Martín, mi nombre es… ¡Exacto! ¡Qué curioso! ¿Cómo lo supiste? El letrero en mi… ¡Hey! Bueno, no importa… déjame continuar.

Ese fantástico libro acabó por acercarnos más, luego vino otra coincidencia… bueno, coincidencia macabra, ambos habíamos nacido en diciembre, ella nació el 21, yo nací el 11, yo era mayor por 10 días. Ambos teníamos la misma edad, sorprendente, ¿Sabes? Es como si el destino nos hubiera puesto juntos.

Entonces vino la inspiración.

Me dediqué a escribir mi primera gran obra maestra, titulada ?El Juego de la Vida?, ¿Por qué lo llamé así? No lo se, en ese momento me la pasaba en muchas cuestiones existenciales, a veces me daba cuenta que no era un niño del todo y que no me podía reír sin preguntarme por que lo hacía, eso duele… el hacer las cosas sin razón es tan característico de los niños y yo darme cuenta que no podía hacerlo, pero bueno, esa no es la historia que te estoy contando.

Ahí nació mi primer deseo de ser escritor, más importante aún, Beatriz leía mi libro constantemente, lo analizaba, lo recordaba, me hacía notar las fallas, me inspiraba y me animaba a continuarlo.

La verdad era un fusil de la historia sin fin y ella lo sabía, pero le gustaba la manera… le gustaba la forma en que lo hacía, ella lo hacía diferente.

La niñez se convirtió en pubertad.

Esa época de los niños dónde les salen pelos, les cambia la voz y etcétera, etcétera y más dolorosos etcéteras. Pero algo importante es… Que los niños se fijan en las niñas y viceversa, ya no para jalarse de los cabellos y echarse tierra unos a otros sino para acariciarse la melena y revolcarse en la tierra si es posible.

Dejamos la escuela primaria y una distancia considerable nos separo por que mi familia se mudó durante cuarto grado, como mi abuela atendía un puesto de zapatos en un mercado cerca de la escuela, entonces era fácil ir con ella, después ir a la escuela y después regresar con ella a casa, además era vespertino mi horario, entonces no había tanto problema.

Ya en la secundaria, sin embargo, era de levantarse temprano, así que en vez de buscar una dónde pudiera estar cerca de mi diosa, buscaron una que estuviera cerca del hogar, ahí fui a dar a una secundaria de monjas que me metió ideas raras en la cabeza, como que mi familia era una familia disfuncional, ¿Sabes? Ese puede ser un gran impacto si no tienes un gran amor por tu familia y yo no lo tenía en ese entonces.

De alguna manera, no perdí la fe, mi diosa estaba a mi lado cuantas veces se podía, se convirtió en mi mejor amiga, en mi confidente y yo me volví lo mismo para ella, es extraño, a mi no me importaba que se perdiera la amistad siempre y cuando pudiera vivir lo máximo a su lado. ¿Cuántas veces no vi la luna a su lado?, ella brillaba con esa luz, su piel se volvía de un azulado hermoso, ¿O era mi imaginación que la amaba?, su nariz chata tan tierna, sus ojos negros infinito. Me duele recordar, me hace llorar.

Perdón, continuaré mi historia, es… oye, es bueno hablar contigo Martín.

Continuando… recibí unas buenas regañadas por pasar mi tiempo de más con ella, eso de ver la luna juntos no creo que nadie lo comprendería mejor que ella y yo. Continué escribiendo, Beatriz era toda mi inspiración que daba por resultado cuentos un poco más serios, cuentos que están perdidos y sellados en un cuaderno que dice: Para ella. Un cuaderno que nadie más ha visto mas que la de los ojos infinitos.

Hubo cuentos de reuniones imaginarias de un par de amigos que descubrían el amor que se tenían y surgía una relación, el mensaje era claro y fuerte, pero ella no decía nada, los veía con ese ojo crítico y característico de ella.

Entonces un día cruzamos la barrera de amistad. Empezó con un beso suave, no intencionado, ¡Para nada! En su casa, juntos ella y yo, no había padres pero estábamos seguros de que podían llegar pronto, muy pronto.

Aún así sucedió el beso y algo más, el término correcto es: Masturbación Mutua, o Masturbación en Pareja… fue muy especial, mucho muy especial, no entraré en detalles, no quiero manchar su memoria y no quiero que la mía tergiverse algo que fue tan hermoso, tan íntimo. Sus padres tocaron la puerta y ambos nerviosos dejamos todo como si no hubiera sucedido nada.

Pero sucedió.

Esto que te digo, sucedió el 7 de Marzo del 97. Aquí… aquí empiezan las fechas importantes en mi vida, son 3, ésta en que traspasamos la barrera es una.

Después, sucedió un 2 de Agosto del 97, en que yo tenía que pedírselo de una manera formal, decidí declararme, nos fuimos a un café que estaba por Balbuena, su nombre empezaba con S, pero no recuerdo más, Shazid, Shecid, Shananaya, algo así, no me interesa tanto el nombre como lo que sucedió.

Tomamos una mesa alejada, me daba seguridad, aunque al fin y al cabo terminé por ponerme más nervioso, me acorralé a mi mismo a sus ojos y a su rostro. Beatriz, oh Beatriz. Vestía de azul, como cuando la conocí, un vestido de algodón, de esos frescos que se usan en verano.

Sus ojos se volvieron inusualmente atrayentes, las palabras mágicas salieron en un punto de la conversación.

—Quiero… una relación más seria contigo, pasar lo máximo, ¿Quieres ser mi novia? —un Simón nervioso, con cara tan roja como la de un tomate, con la tensión acumulada en el cuello, sentía como se me estiraban todos los músculos del rostro, mi mente ofuscada e insegura hizo que todo se tornará de colores más brillantes.

—Vaya ya te estabas tardando —dijo la diosa.

Yo reí.

Fuimos novios y pasamos un tiempo muy bonito, los besos y las caricias ya no tenían la inseguridad que da la confidencia y la amistad, era necesario para ambos, yo lo siento así, a la mejor estoy hablando por ella… pero, ¿Quién la conoció mejor que yo? ¿Quién la amó más que yo? ¿Quién? ¿Quién? ¿Quién?

El tiempo pasó rápido ahora que lo pienso.

En la tercera fecha, en Diciembre de 1997, Beatriz murió.

Su madre llamó el 17 o 18, no quiero recordar. (Se que fue el 17), un accidente de auto que los mató a él, a Beatriz y a su hermana. Su madre no me explicó como fue, era un mar de lágrimas, yo tenía apretado el estómago, no pude contestar con palabras, solo gemidos ahogados de dolor.

Ya no puedo más Martín.

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5 comentarios ↓

#1 Rosa Negra el 06.11.03 a las 7:41 am

Me recuerda tanto a una niña de 9 años que subía a una azotea y nunca nadie lo notó en su casa,platicando con los fantasmas que le rodeaban cuando deseaban hacerle compañía, y decidiendo muchas veces eso “ir o no con las luces de la gran ciudad”. Por eso te amo

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#2 Casy el 06.11.03 a las 12:23 pm

algun dia me lanzare al vacio siguiendo las luces de la ciudad, ese dia sera cuando responda un pregunta ¿el que se deja guiar por la muerte o va en su busqueda es mas valiente o mas cobarde que el que se queda en vida? no se que piense ud simon dor me gustaria su opinion…

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#3 Fastta coleada el 06.11.03 a las 5:05 pm

Mas lento.. así nunca estaré al día :chillon: muaaaa voy el el 14 :(

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#4 NuEz el 06.11.03 a las 10:10 pm

siii.. :chillon:

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#5 fernanda el 06.13.03 a las 12:56 am

Mañana lo sigo leyendo, kiero terminarlo, pero se me cierran los ojos del cansancio :aywey:, algo asi. Gracias por llevarme al distribuidor vial, na mas te falta llevarme a la alameda y a chapultepec jejeje. Un besote

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