Querido Diario:
He puesto la pistola de McGonnagal en un “salón de trofeos”, ahí estará hasta que sepa cuál será el uso que tenga que darle.
Hoy desperté llorando y con lo que me resta de su fotografía. El viento hacía un escándalo tremendo dentro de esta pequeña habitación, azotando mi humilde ventana y no he hecho más que ver este paisaje oscuro, hasta el horizonte, de agua negra y nubes grises. Swoooooosh… Swooooooosh… el agua, el mar que se mueve de manera interminable y en su murmullo carga los recuerdos.
He despertado llorando y con lo que me resta de su fotografía. El fantasma de ella está escondida entre la maquinaria del barco, haciendo ruidos fantasmales y llamándome a cada minuto: “¿Simón? ¿Dónde estás Simón?”. Ese fantasma que me persigue, que me atormenta, que me ilumina en las noches que me gustan negras hasta el cansancio. Una iluminación falsa e irreal, la pequeña desesperanza del hombre que se hace llamar esperanza de volver a verla, conocerla y sentirla. Aunque sea un énte ectoplásmico con una mantita encima y unos agujeritos haciéndose pasar por ojos.
Es así, que el segundo recuerdo que se abre paso para poder salir del mar oscuro e iniciar el viaje al pasillo de la muerte, dice así (escrito por Agustín Fest, que ha escuchado mis recuerdos desde el inicio y me ha mandado esta carta):
Simón estaba sentado al borde del edificio, sus pies coqueteaban con el fondo moviéndose alegremente en una escena que no era alegre, unas cuantas estrellas brillaban a pesar de lo nublado que estaba, se podían ver tres estrellas juntas en el cielo… en línea recta, Simón sonrió al recordar cuando su madre le decía que ese cinturón de astros eran los tres reyes magos. —¿Te vas a tirar o necesitas algo más de compasión por ti mismo? —dijo una figura envuelta en su chamarra negra, traía la capucha puesta y no se le veía el rostro.
—¿Quién eres?
—Lo que está al fondo de todo.
—Oye… si has venido a detenerme…
—No he venido a nada, estoy esperando, nada más que me aparecí un poco antes de lo usual.
Simón hizo una mueca de disgusto, no le gustaba que invadieran su privacidad en un momento tan íntimo tan éste, se abrazó así mismo por que una ráfaga de aire había surgido de repente, hacía frío, mucho frío. Un cuervo se paró a su lado, como si tomara asiento.
—¿Sabes? La extraño —dijo Simón.
La Muerte tomó asiento a lado de su víctima potencial y juntos hicieron que los pies jugaran con la profundidad, siempre tan tentadora. El cuervo emitió sus sonidos despreocupado por el mundo, se daría el lujo de una risa burlona cuando el hombre sin alas cayera, siempre y cuando su amo se lo permitiera.
—Estoy seguro de eso —susurró la Muerte.
—¿Sabes? Soy escritor, me gusta escribir cuentos y poesía, mucha poesía, ¿sabes?, mucha de ésta se la dediqué a ella, era como mi ofrenda para una diosa… pero ahora mi fe ha muerto junto a la adorable deidad que protegía mi integridad?
—Eres muy estrafalario, corta el rollo y sígueme contando
—No se por dónde empezar… ella es como… todo
—Eres un escritor y no sabes qué ese todo que dices tiene un principio, un desarrollo y un final —gruñó la Muerte, Simón se encogió de hombros.
—¿Por qué te tendría que contar? Me puedo tirar de todos modos… y así no escucharás la historia, ¿Sabes? sólo si fueras el señor de los muertos, Hades o cualquier otro que guarde las puertas del más allá podrías interrogar a mi alma y sacarle la información.
—Créeme… eso es lo que haría, pero lo haremos por las buenas, cuéntame —Simón alzó una ceja extrañado.







5 comentarios ↓
Me recuerda tanto a una niña de 9 años que subía a una azotea y nunca nadie lo notó en su casa,platicando con los fantasmas que le rodeaban cuando deseaban hacerle compañía, y decidiendo muchas veces eso “ir o no con las luces de la gran ciudad”. Por eso te amo
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algun dia me lanzare al vacio siguiendo las luces de la ciudad, ese dia sera cuando responda un pregunta ¿el que se deja guiar por la muerte o va en su busqueda es mas valiente o mas cobarde que el que se queda en vida? no se que piense ud simon dor me gustaria su opinion…
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Mas lento.. así nunca estaré al día
muaaaa voy el el 14
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siii..
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Mañana lo sigo leyendo, kiero terminarlo, pero se me cierran los ojos del cansancio :aywey:, algo asi. Gracias por llevarme al distribuidor vial, na mas te falta llevarme a la alameda y a chapultepec jejeje. Un besote
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