Poder Gris. Capítulo 9: “Crisidia”

Documento: Fragmento de la Teoría del Poder Gris por Sart Mornis Nanth. (Enero 1198 d.P.G.)

Muy pocos han analizado en detalle el Poder Gris y sus implicaciones en el Mundo después de que Pensante vino a formar parte como dueño de este. He aprovechado mi inmortalidad, que a su vez me otorga el tiempo para incursionar en este campo y solo puedo decir una palabra al respecto: asombroso.

No se trata de incluir dos palabras en un hechizo. Oscuridad y Luz al mismo tiempo es un concepto que difícilmente se pueden relacionar si lo pensamos mucho, ¡Dioses! podríamos estar días reflexionando al respecto y nos encerraríamos en un círculo vicioso del pensamiento. La mente es débil si esta no se ejercita propiamente, pero claro, es de suponerse que este es otro trabajo personal y no tiene caso tratarlo aquí.

Se dice que el Poder Gris con respecto a la magia es cuando se utiliza la voluntad, la cual agrega o elimina de manera considerable el poder del hechizo y su efecto. Eso en parte es cierto, pero también el Poder Gris es materia mágica así como la Luz y la Oscuridad. Es cierto que la voluntad tiene mucho que ver, ya que con ella se puede acceder a esta materia mágica, pero también hay otras maneras de invocarla, esto aún está en experimentación y es puramente teoría de parte mía y otros compañeros de estudio…

¿Cómo explicarlo? Usaremos como ejemplo dos materias ya conocidas. Me refiero a la materia mágica de la luz y de la oscuridad. Para enfocar ambos usamos las clásicas y muy conocidas palabras, ?Luz? y ?Oscuridad?, eso determina de qué naturaleza es el hechizo así como la invocación del poder de los dioses de dicha y tal facción. Luz invoca el poder de Jáh, así como Oscuridad invoca el poder de Bhuntl. De aquí surge una pregunta interesante, ¿Las palabras juntas, Oscuridad y Luz, a quién invocan? Es obvio que invocan a la voluntad propia como he insistido, pero ¿Quién transforma esta voluntad en poder mágico?

Aquí es dónde viene mi teoría y la de mis compañeros de trabajo. Cuando llegó Pensante a fungir su obligación de Caballero Gris, o Segador de Vidas, se hicieron realidad sus más bellas y horribles fantasías: La creación de criaturas, magia y territorio gris. A esto queda una importante interrogante, si es que usted no la ha descubierto ya amable lector, la pregunta es: ¿Existen dioses grises?

Mi respuesta a esto aún no está comprobada con hechos históricos tangibles, pero basado en mi experiencia me permito opinar que si existen. No es necesaria del todo la voluntad propia para hacer la magia gris, sino estar consciente y creer en la existencia de estos dioses para completar el hechizo, por lo tanto, la voluntad solo influye en el hechizo cuando no se conoce la existencia de tales dioses y por consiguiente si se conoce su existencia surge lo que he llamado tentativamente un hechizo gris puro. Es de suponerse que un hechizo gris puro tiene mucho mayor impacto ya que no dependen del grado de bien (luz) o maldad (oscuridad) en el individuo.

¿Quienes son estos dioses y qué propósito tienen en la mundo?, advierto que mis respuestas no son del todo exactas y aún requieren de serio estudio e investigación, tengo pistas y evidencias enigmáticas de que existen. Por ejemplo el Manifiesto del Corazón, este es un fantástico texto, que por desgracia aún no he podido traducir por completo, aunque de él puedo deducir al menos la personalidad de estos dioses y gracias a esto les he puesto “nombres”.

El primer dios gris y el más importante es el Dios Corazón, se encarga de las emociones de las personas, en el Manifiesto del Corazón hay un párrafo que traducido dice así: “El Dios Corazón es aquél que ve y sana el alma, su vida se ha comprometido a ello y ese poder sólo será utilizado si solo si el Dios Muerte toma la decisión de la Luz o la Oscuridad”.

Aquí deducimos la existencia de otro dios gris y el más conocido de todos, es el Dios Muerte, el Caballero Gris, el Segador de Almas. Por eso es que funcionan los hechizos de origen gris, porque estamos conscientes de la existencia de uno de estos dioses y el Poder Gris utiliza nuestra voluntad para suplir la falta de conocimiento de los demás. Es necesario notar uno de mis descubrimientos: Hay una profecía que involucra al Dios Muerte y al Dios Corazón donde el Manifiesto del Corazón nos advierte que si el Dios Muerte toma una decisión libre y personal sobre su propia luz u oscuridad, ocurrirá una catástrofe y habrá un surgimiento del Dios Corazón a la conciencia popular.

Si esto es recíproco, ¿el Dios Corazón también tomará una decisión? ¿Tenderá a la luz o a la oscuridad?

También hay otros dioses grises que están involucrados y debo mencionar. El Dios Tiempo es uno de ellos, el se encarga de conservar el pasado y la memoria de las personas así como de alguna manera influir en su futuro. Dicen que es un ser de muchos nombres y que su misión en la profecía estará claro cuando descubra su único y verdadero Nombre. Los nombres posibles del Dios Tiempo que tengo registrados en el Manifiesto del Corazón son muchos, incontables, entre estos están Sett, Settaed y Settitos.

El Dios Espacio es el más enigmático de todos, tengo pistas de que su ubicación es el famoso castillo de Kainth von Arbanel, es la voz autómata que responde al deseo de su amo sin rechistar. No entiendo aún el propósito del Dios Espacio, sé que su misión es controlar la magnitud en que una onda de vida llega a las demás por ejemplo los efectos y sentimientos que yo he ocasionado en otras personas, como mis hijos, mis aprendices, etc. Etc., es algo así como la persona que se encarga de comunicar una voluntad a otra para los efectos del Dios Corazón. No sé que papel juega el Dios Espacio en la profecía.

El Dios Razón, sólo sé que esta su nombre, aquí hay una inscripción en el Manifiesto del Corazón que dice que es el más peligroso de estos dioses porque es el dios más joven y no sabe aún su posición como dios gris. Su función es controlar el poder del Dios Corazón y por lo tanto acaban complementándose, justo así como la luz regula la oscuridad. Eso me confunde, porque el Manifiesto Corazón menciona que el que regula a este dios es el Caballero Gris. A veces pienso que son una serie de incoherencias escritas por algún loco. Tenía entendido que el Dios Espacio era también el Dios Razón, por ende el Castillo de Kainth es el Castillo de la Razón.

No te desanimes amigo lector si no comprendes mis comentarios, es justo decirte que yo aún no entiendo la existencia de estos dioses ni su verdadero propósito, sé que significan la llegada de algo grande, nuevo. Hice este texto con el propósito de informarte y motivarte a hacer un criterio propio. Lamento si esto carece de imparcialidad o bases más apropiadas para tu conocimiento, pero es un tema tan complejo y maravilloso. Si juzgas necesaria una charla conmigo, eres bienvenido a la Isla Triángulo, ahí responderé todas tus dudas.

Hay algo que me inquieta de todo esto, si el Dios Muerte antes de ser dios gris fue el Creador de nuestro mundo ¿Quiere decir qué hubo en realidad cuatro Creadores en el mundo o tal ves qué los cuatro tuvieron que ver, o acaso Pensante creo a los dioses grises antes de volverse la Muerte como una precaución en caso de que se corrompiera gracias a tal poder? ¿Qué está pasando?, El Manifiesto del Corazón aún no lo he leído completo, pero parece hablar de un tiempo muy diferente al nuestro, ¿quiere decir esto qué los dioses grises no son nuevos si no que viven desde antes de los tiempos de Pensante?

El Poder Gris esta lleno de misterios que no están al alcance todavía de las mentes primitivas como la mía y la tuya, pero presiento que esto acabará muy pronto.

Hay que estar alertas.

Fin de Documento: Fragmento de la Teoría del Poder Gris por Sart Mornis Nanth (Enero 1198 d.P.G.)

Había pasado un mes desde que Erick el vampiro inmortal y Jayli el enano encontraron al extraño gnomo que los desviaría de su decisión de ir al Castillo de Kainth. Durante el transcurso de ese mes el Dios Casteo visitó a Jayli y le propuso ser líder de la guerra gris, por supuesto Jayli aceptó. A Erick von Arbanel le visitó Jáh en sus pensamientos, Erick se sentía algo renuente a ser merecedor de tal puesto pero al final acabó accediendo.

Durante todo ese mes no se movieron de Garth Turan por razones que Erick y Jayli desconocían, parecía ser que Imanthal Wilkins estaba más involucrado en la guerra gris que ellos mismos.

—Tengan paciencia, espero a alguien de vital importancia para nuestra participación en la guerra —solía repetir Imanthal lo cual apenas bastaba para tranquilizar los ímpetus del espíritu guerrero de ambos individuos.

Imanthal no sólo esperaba porque tuviera que hacerlo, si no porque uno de sus propósitos era que el vampiro y el enano se convirtieran en amigos, en dado caso camaradas, era importante su unión para asegurar el éxito.

Su plan tuvo resultado ya que una semana después de haber esperado todo un mes, Erick se atrevió a contarle a alguien por fin, la historia de Crisidia.

Ese alguien, fue Jayli, quien se sentiría honrado para siempre.

Jayli había regresado de cazar un par de jabalís para la cena cuando encontró a Erick pensativo, recargando su espalda y tirado al píe de un árbol. Jayli siempre buscaba rastro alguno del alma de Erick en sus ojos, su alma que siempre se escondía o se disfrazaba. Tal vez no existiera del todo, pensaba tristemente Jayli. A pesar de su disgusto en contra del vampiro sentía compasión por él al ver su estado depresivo. En días anteriores al regresar de la caza algunas veces veía una lágrima rodar por la orilla de los ojos del vampiro, otras veces veía unos pétalos de rosas azules que giraban con el viento y jugando a su alrededor.

Los pétalos azules lo intrigaban sobremanera.

Erick parecía controlarlos con la mente, haciendo con ellos figuras extrañas, a veces parecían caras gritando de sufrimiento, otras veces parecía la silueta de una joven y la más extraña de todas, era cuando parecían formar la figura de una pareja viendo la luna.

Ocurrió un día, Erick observó una de sus rosas azules y Jayli se atrevió a preguntarle el significado de tal simbolismo. El sol estaba a su máximo esplendor y lastimó los ojos de Erick por su condición de vampiro, estos no se quemaban completamente gracias a su condición de inmortal.

—Vampiro, buen día.

—Buen día, enano.

—Dejémonos de formalidades estúpidas —comentó el enano animado, Erick lo miró brevemente y asintió—. Yo te diré Erick si me dices Jayli, ¿Te parece?

—Está bien —dijo Erick con una voz desinteresada, Jayli notó como Erick desapareció la rosa azul con una simple mirada y prestó su completa atención al enano—. ¿Qué se te ofrece?

—De hecho —Jayli señaló la mano de Erick con la mirada—. Quería hablarte sobre eso, ¿Cuál es tu pasado Erick? Si vamos a ser compañeros de armas debemos aprender a llevarnos bien, creo que platicando de nuestro pasado sería una manera de relacionarnos más a fondo.

Erick contempló molesto al enano y al ver que no renunciaba en su postura se dejó llevar y preguntó:

—¿Qué deseas saber sobre mí enano? Creo que lo básico ya lo conoces platicando con Cilia sobre el relato en el castillo.

—Sé que fuiste maldecido con el hechizo de robar almas, ¿Aún sientes ese impulso de hacerlo?

—Si, siento como hierve mi sangre al no poder robar almas para sanar mi dolor, hoy en día ya es más soportable, ya no es necesario y son solamente antiguos reflejos de mi pasado, no te preocupes enano, no te comeré.

—No lo decía por eso vampiro, ¡Maldición! ¡Me estoy esforzando por la luz! ¿No ves cómo la oscuridad se cierne sobre nosotros como un cuervo siniestro?

Erick contempló al enano otra vez y este no cedió de nuevo.

—Haré un trato contigo enano, te contaré mi historia la de la rosa azul, si tu me cuentas tu problema con los cuervos. Jayli enmudeció, sintió la pesada mirada del vampiro sobre él, la mirada surtió un efecto devastador sobre la seguridad que había tenido hace unos momentos. El enano sintió como le sudaron sus manos y sintió la extraña sensación de ver todo con colores más brillantes, como con un resplandor constante.

—Así como tú sientes eso por los cuervos, yo me siento por Crisidia enano. Ella fue la que me mantuvo humano, por ella fue que no enloquecí con Kainth, me cuidó y sanó mis heridas físicas y espirituales. Ella era mi suspiro por la noche, mi guía en la oscuridad. Ella sería la razón de mis sonrisas, la que cuidara de mi aura, de mi corazón. Ella fue la inspiración de mis rosas azules creadas con magia, mi razón de ver la luna, oh dioses… aquellos días en que sólo veíamos la luna sin decir palabra, sin reproches ni juicios…

Jayli se sentó a un lado de Erick y lo escuchó.

Erick se gritó a sí mismo que se callara, que guardara silencio. La historia de Crisidia jamás debía ser contada y menos al enano que le tenía desconfianza, la conciencia de la sonrisa maldita habló en él, le advirtió que estaría cometiendo un sacrilegio en contra de si mismo, en contra de sus creencias si decidía continuar con su osadía.

Erick, el no-muerto, platicando sus intimidades ¿Te das cuenta de lo patético qué eres? Eres un estúpido Erick, ¿Acaso estás desafiando mis enseñanzas o qué insolencia estás haciendo? Tienes todo un mundo de posibilidades y te pones a platicar de la zorra aquella con un vulgar enano.

El vampiro se torturó a sí mismo, sin saberlo la Conciencia de la Sonrisa Maldita se había convertido en un mecanismo de defensa que le permitía pensar las cosas, que le prohibía recordar algunas para evitar un dolor grande.

No-Muerto, no vayas, no abras esa puerta, yo te enseñe a no ser estúpido ¿lo recuerdas? ¿Quién te cuida mejor que yo? Vamos No-Muerto, no sigas ese camino, no vayas con la perra maldita. Erick, ¿Me escuchas?

Pétalos de rosas azules cubrieron a la Sonrisa Maldita que pretendía protegerlo, la atacaron haciéndola inútil a todo tipo de estímulo, como si transformaran ese mecanismo de defensa que Erick había creado en su juventud durante el entrenamiento cruel que sufrió.

¿Qué me haces Erick? No te atrevas… no me dejes… si he sido tu protector tanto ¡TIEMPO! ¡Deja de aventarme esas Rosas Azules! YA ERICK… ¡No, no, no, no puedes estar destituyéndome por un ENANO! No, no sólo es el enano, no solo son rosas azules, alguien más está transformándonos… es aquél maldito ciego, el de los ojos blanquecinos, si… es él… ¿Por qué siento que es correcto someternos a su voluntad? El es el que nos está pidiendo hablar con el enano, ¿Te das cuenta de eso?

No somos estúpidos…

Erick por primera vez vio el destello de esos ojos blanquecinos que le llamaron y extrañamente después de platicar la historia de Crisidia con el enano, ya no recordaba al Ciego y el hablar de la Sonrisa Maldita le parecía algo tan lejano, casi inexistente.

Como si hubiera vuelto a nacer.

Kainth una vez me llevó al Segundo Sótano del Castillo enano. Después de esa experiencia, me sentí muerto… algo dentro de mí me dijo que ya no sobreviviría una repetición del evento, que no tendría las fuerzas de seguir adelante. Es como si hubiera envejecido cincuenta años esos dos días que pasé en ese laberinto, hice uso de toda mi magia y mis energías físicas para poder salir vivo… apenas era un niño en ese entonces, hay ocasiones en las que no entiendo por que sigo en este mundo de los vivos.

Mi maestro Kainth había cambiado mucho desde que me llevó por primera vez a su castillo, era extraño… parecía odiarme desde lo más profundo de su ser, pero había días en los que era compasivo, atento… como un padre amoroso. Tenía su forma de enseñarme las cosas, una forma cruel, presiento que así lo hacía por que no conocía otra forma de… ?querer?. También había ocasiones en las que miraba mi cuello durante largo tiempo, como si no se resistiese a probar mi sangre, sus ojos multicolor mirándome, me avergüenza decirlo, con lujuria reprimida.

Kainth tuvo uno de estos ataques paternales después de mis dos días de ?arduo entrenamiento?, maldito perro… lo disfrazaba así por que el hijo de puta se sentía arrepentido después de todo. Me dejó descansar, así como salir del castillo a mi voluntad… claro, el sabía muy bien que yo ya no esperaba escapar, ni siquiera lo deseaba ya. Ahora mi objetivo se convertiría en terminar mi entrenamiento para matarlo y así ganar mi libertad. Hice de mis enseñanzas un placer y alcanzaría la felicidad máxima matando a Kainth, la libertad ya era nada más un bono adicional.

La sonrisa de Kainth me hablaba en sueños, me repetía que yo no era estúpido, que para eso me enseñaba… que al final emergería victorioso.

Un tiempo después que se había tranquilizado la tensión entre nosotros, Kainth vino a mí disculpándose, llegó en un momento muy oportuno porque yo sentía enojo por una villa de humanos al este del castillo, odiaba a los humanos porque se burlaban de mí, de mi desnutrición y mi aspecto desaliñado. Kainth aprovechó ese rencor para hacerme caer en su trampa y aprendí el hechizo de robar almas. Me convertí en Erick el no-muerto, un Ladrón de Almas.

Robé almas, si… y lo peor de todo es que lo hice por venganza, rencor y odio. No recuerdo haber alcanzado mi límite de energía vital para que el hechizo funcionara por sí mismo. Todas estas almas que están a mi alrededor y me proveen de energía fueron robadas por decisión propia. Aún me visitan sus pensamientos en la noche, cuando estoy solo, para maldecirme. Verás enano, perdón, Jayli… cuando te vuelves un ladrón de almas y robas una, esta te sigue toda la vida, es cierto que te provee de conocimientos, fuerzas y habilidades de su vida pasada pero su conciencia también se transmite a ti y a esta suele hablarte.

Son muchas las almas que me siguen y se que casi todas me siguen odiando a pesar de que he cambiado.

Así se fue acabando poco a poco la villa de humanos que se burlaban de mí… y de mí sospecharon brevemente, mi aspecto físico no les permitía ver que mi poder era muy grande. Solo encontraban cadáveres secos sin alma, cada semana había un muerto más. Me divertía, me gustaba fingir que yo no tenía nada que ver y al ver que los muy estúpidos me creían mi diversión aumentaba. Sentía placer… hasta que tres meses después conocí a Crisidia.

Erick susurró unas palabras y una rosa azul apareció en su mano. Jayli contempló la rosa azul durante largo rato en silencio, por un momento creyó que su mente le jugaba bromas y entonces se dio cuenta que Erick le daba un rostro a la textura suave de la rosa y su fragancia era como una voz que reía tiernamente.

Una lágrima resbaló del rostro de Erick y la risa se apagó.

¿Conoces el sentimiento de la esperanza después de haber vivido en la oscuridad total enano?, Me imagino que no, es un sentimiento extraño que no sabría explicar, es como si te encerraran en una celda donde te dejan sólo, con nada más que la oscuridad y las paredes que te aprisionan como compañía, te vuelves cruel, sádico y pierdes los buenos sentimientos por las cosas en general, te tornas malhumorado, los sentimientos oscuros se adueñan de ti fácilmente. Después de un tiempo, descubres una grieta por la cual pasa una brecha de luz que ilumina tu rostro.

En ese momento puedes elegir dos caminos, volverte loco y desgarrarte a ti mismo con uñas y dientes por no soportarte… o inclinarte ante esa luz de esperanza que tanto habías esperado muy dentro de ti. Yo cuando vi a Crisidia, sentí el impulso de desgarrarme… pero cuando sus ojos se clavaron a los míos…

Me incliné ante ella.

Caminaba despreocupado por uno de los caminos humanos que habían ahí, esperando secretamente devorarme a alguna otra víctima. La fragancia de unas rosas penetró mis fosas nasales e inevitablemente plantaron semillas de curiosidad en mi mente. Perdona que hable muy poético enano, pero así me sentí y no encuentro otra manera de expresarlo… espero que entiendas que cuando hablo de ella… hablo de todo mi universo en ese tiempo. Hay tres líneas de tiempo en mi vida. Antes de Kainth, Después de Kainth o Antes de Crisidia, y lo demás es Después de Crisidia.

Aquél fue el día cero de mi vida y de todos mis tiempos.

Seguí la corriente que me indicaba el perfume de las flores, explorando con mis sentidos los alrededores para grabar cada momento. Escuché una voz cantarina que me incitaba a continuar adelante a pesar de toda advertencia en mis pensamientos.

Esa voz, emitió una suave risa. En ese preciso momento fue cuando la vi y sentí como el peso de mi pasado cayó sobre mí. Su rostro hermoso, su cabello dorado y recogido en una cola de caballo, sus ojos que brillaban con la luz de la curiosidad inocente. Apenas era una niña, como yo… pero veía sabiduría de mujer en su porte… A la mejor solo fue una impresión mía, no tenía ningún tipo de experiencia previa con las mujeres ya que nunca me di la oportunidad.

Ella me miró y decidí someterme a la esperanza. Me sonrió, una sonrisa que no olvidaré ni en los mil infiernos que me aguardan, al contrario, la recordaré y será mi escudo protector del fuego mortal que me espera. Vestía una túnica blanca, señal de que era aprendiz de magia clara. Cultivaba unas rosas, eran rosas azules como esta que ves en mi mano.

Me preguntó mi nombre… yo, ¡Ja!, que ridículo me debí haber visto… tartamudeé sin parar, tragué y tragué saliva, el corazón se me salió del cuerpo y regresó enamorado, mis piernas perdieron toda su fuerza, sentí una neblina sobre mis ojos… me escuché a mi mismo decir Erick, de alguna manera mi boca había logrado mantener su independencia contra el miedo.

—Mi nombre es Crisidia —dijo ella.

Me miró curiosa y me preguntó si yo era aquél al que llamaban no-muerto. Me sentí furioso en ese momento, como un animal salvaje, mi impulso fue huir, ¡Escapar!… pero sus ojos pusieron cadenas invisibles sobre mí que no me permitían moverme. Mi boca contestó de nuevo que sí y por primera vez, vi la compasión en el rostro de una persona.

Me abrazó… y no sé que nos pasó en ese momento, que ambos nos pusimos a llorar

Fuimos… ¿Cómo llamarle? ¿Novios? Si, creo que si, fuimos novios. Tuvimos momentos sensuales muy extraños, de exploración. Ambos apenas éramos niños en la transición a adultos. Pero los momentos de pasión eran lo de menos, ella me enseñó el hechizo para crear rosas azules, un hechizo ingenioso creado por un trovador inmortal para sus viajes y diversiones, ella solía curar mis heridas cuando Kainth se excedía en su entrenamiento, ella se quedaba a largos ratos junto a mí, observando la luna…

Me transformé, varias veces me excedí en mi límite de tiempo en el robo de almas, estuve varias veces al borde de que drenara por sí sólo. Para darle una solución provisional a ese problema robaba las almas solo de aquellos humanos desalmados, los que eran más crueles conmigo, no tenía problema en eso, porque cuando terminaba con uno de pronto surgía otro. Me di cuenta que mi plan no funcionaría mucho tiempo… tarde o temprano tendría que drenar a alguien que no debía mis pecados.

Crisidia descubrió mi problema de robar almas y no se alejó de mi en ningún momento. Me insinuó que debía robar la suya para que nos convirtiéramos en un solo ser, que el amor físico no bastaba para ello. Lo disfrazaba de coquetería, aunque ambos sabíamos que lo decía en serio. Buscó una cura para mi adicción mágica, pero fue inútil.

Kainth von Arbanel no nos dio tiempo.

Kainth no le había tomado importancia a Crisidia, hasta que me vio feliz.

Kainth no podía permitir mi felicidad, porque ablandaba mi entrenamiento, mi poder. Debía volverme duro contra todo tipo de ataque, inclusive los ataques sentimentales. Tenía que llegar a ser el hijo que peleara con él por primera vez, por lo tanto, todo ese tipo de sentimientos debían ser erradicados.

Mi maestro no había encontrado la manera de destruir mi amor por Crisidia hasta que ella le dio la oportunidad… oh dioses… pude haberlo evitado dioses, lo pude… perdóname enano… perdóname, pero me duele tanto recordar, ¿Sabes una cosa?, es necesario que termine… no puedo dejarlo a medias, ¿No crees?

Mi enfermedad, el mal del ladrón de almas llegó a un punto donde preocupó mucho a Crisidia, siempre se preocupó por mí. Un día mientras yo dormía, Kainth eliminó salidas como la vez que intenté escapar. El motivo era la visita de Crisidia, ella había decidido hablar con Kainth para levantar el hechizo.

Pareces confundido enano… Ahhh, si, disculpa… el hechizo del ladrón de almas solo lo puede levantar el maestro del hechizo, es cierto… yo activé por primera vez el robo… pero si no hubiera sido por el engaño de Kainth, jamás lo hubiera hecho.

Kainth tenía el poder de quitarlo en cualquier momento, Crisidia lo sabía, seguramente lo leyó en algún libro de hechizos de su maestro de magia blanca, no lo sé. Lo importante es que sabía que esa era la única manera y decidió actuar por sí misma al hablar con Kainth.

No, no puedo odiarla, ese acto de compasión sólo hizo que se aferrara más a mi corazón. ¿Tú crees que debería odiarla por haberme hecho eso? Sería muy egoísta de mi parte, y… no, definitivamente no puedo juzgarle… sólo amarle más… perdóname… Aquí viene la peor parte… aquí viene…

Kainth abrió las entradas y con la conciencia del castillo me dirigió a un cuarto especial. Dentro de él estaba Crisidia inconsciente, lastimada… ¡Qué cruel fue el maldito hijo de perra! ¡Maldito sádico!, era solo una niña… solo una niña…

…Mi niña.

Cuando entré a abrazarle y curarle, se cerró por completo el cuarto. Yo no tenía idea de lo que Kainth planeaba con ello hasta que me di cuenta de mi error. Dejé a Crisidia dormida en la cama un momento buscando alguna forma de abrir una salida, le rogué a la conciencia del Castillo pero me ignoró completamente, maldije el nombre de Kainth esperando alguna reacción. Inútil, todo fue inútil. Encerrados, ella y yo.

La energía que me proporcionó la última alma robada se estaba agotando… y lo sentía… cada segundo.

Crisidia despertó confundida, gritando. Me vio y pareció relajarse, luego se dio cuenta de la situación en la que nos encontrábamos y se aventó a mis brazos… lloramos juntos, abrazados y arrodillados, sin otro mundo mas que el nuestro, la realidad perdida… ella susurrándome: ?te amo, te amo… perdóname… no sabía… perdóname?, yo sentí un nudo en la garganta y le acaricié tratando de tranquilizarla… le repetía que todo saldría bien. ?Erick?, dijo de repente, ?Hazme el amor… por última vez… hazme tuya así. No quiero perderme en ti sin que lo sepas, absórbeme entera… ¿Por favor??, yo me negué.

Al principio me sentí horrorizado por su proposición, me fui a un rincón de la cama sin decir palabra, observando nada más el vacío, buscando manera de salir, algún hechizo que funcionara para ambos… sabía que no había forma, ella se sentó a mi lado y acarició mi cabello de una forma tan especial que sólo aumentó mi temor de perderle. Sentí el tiempo fluir libre como sangre derramada, una gran herida abierta, cuestión de minutos para que el hechizo del ladrón de almas se activara por sí solo.

Ella no dijo nada, lo que hizo de mi espera más agonizante… finalmente, le besé… la desnudé y miré su cuerpo, ¡Oh enano! No habrá nunca cuerpo más perfecto para mí que el de ella… ojos más bellos, sonrisa más tierna… ¿Estoy llorando? últimamente me he vuelto un chillón ¡Qué ridículo! Déjame reír.

¡Me siento tan muerto y tan vivo!

Tomé el cuerpo de Crisidia y junto con ello, su alma… haciendo de esto el momento más hermoso de mi vida, así como el más terrible.

El rostro que ves en las rosas, es el de ella. La risa que crees escuchar, es la suya. Las siluetas que ves sentadas observando la luna, son las nuestras. Las lágrimas que ves en mi silencio, soy yo.

Después. Lo demás ya no tiene importancia, Kainth me dejó salir otra vez, esperó todo un día antes de hacerlo, no sé si lo hizo para que me calmara, o para que sufriera más, no me importa. Me esperó a que saliera y cuando nos vimos no cruzamos palabra.

Él sonrió.

Yo no le miré y me fui. Acabé en la villa de humanos, me robé el alma de una niña de trece años. ¡Dioses! ¡Una niña, Jayli!, me vieron, todo el pueblo fue testigo e intentó vengarse, me persiguió, me cazó. Me asombré de mi propio poder.

Estuve a punto de acabar con todos ellos, si no hubiera sido por que la recordé a ella y porque ya no era mi guerra. De los sobrevivientes que restaron, unos quisieron matarme y se quedaron para intentarlo, los cuerdos escaparon a otro lugar excepto… no tiene caso hablar de aquella persona.

Que Jáh bendiga a los cuerdos.

—Nuestra espera ha terminado —interrumpió Imanthal Wilkins—. Envié a mi acólito por alguien a quien indudablemente vamos a necesitar en nuestro viaje.

Imanthal señaló hacia dos personajes caminando entre los árboles quienes dieron unos pasos al frente. Eran un hombre y a una pequeña bola de pelo que rodaba a su lado. Erick y Jayli reconocieron al hombre.

—Argarath. —susurró Erick.

—¡Mira, qué sorpresa! Creímos que necesitabas más descanso —exclamó Jayli.

—No, gracias a Sart no. Él sacrificó sus últimas energías para revitalizarme. Aunque de alguna manera su conciencia se ha fusionado con la mía —respondió Argarath. Jayli bajó la vista y cabeceó negativamente, Argarath le puso una mano en el hombro y ambos hombres sintieron la consolación del espíritu de Sart.

—Te voy a extrañar viejo decrépito —sonrió Jayli en voz baja.

—Yo también Jayli, yo también —respondió Sart con la voz de Argarath.

—Eres más fuerte Argoth —interrumpió Erick, su mirada se dirigió hacia la pequeña bola peluda—. ¿Quién es él?

—Mi sirviente Gyxtix, él es un duende de los sueños que viene de un plano astral diferente al nuestro —respondió Imanthal, la pequeña bola de pelos abrió sus ojos y una sonrisa enorme se dibujó en su boca como si fuera una caricatura. Jayli tuvo un pequeño acceso de risa por la comicidad del curioso personaje. Gyxtix con un evidente rostro de disgusto le enseñó los dientes y volvió a refugiarse en su pelo.

—Tiene buen corazón y su llegada a nuestra realidad es una larga historia —los ojos de Imanthal se hicieron viejos y distantes— Bien, iremos a las tierras oscuras, tenemos que unirnos al líder Wulfgar Fraitsen, el es el único líder de por allá y no podemos dejarlo sólo, es una posición importante. Gyxtix aquí es el que nos tendrá comunicado con los demás líderes, he establecido diálogo con uno llamado Painus. Y con los líderes con los que tratamos de unirnos que es Wulfgar y con Sart Mornis.

—¿Sart Mornis? ¿Acaso no es él el padre de Sart, Jayli? —preguntó Argoth.

—Si, lo es.

—Sart Mornis esta unido con otra de los lideres, su nombre es Cilia Mondros —prosiguió Imanthal, con un gesto detuvo a Argarath quien iba a comentar algo—. Está entrenándola, ya que carece de la experiencia mágica suficiente. Se encuentra bien de salud, pero tuvo una confrontación mental con magia oscura muy poderosa, artes de demonio. Necesita ser tratada primero, ya tendrás tiempo para comunicarte con ella por medio de Gyxtix así que calma tu ansiedad guerrero, cuando lleguemos al bosque de Martirus nos separaremos, ahí encontrarás el camino al oráculo oscuro, donde podrás empezar tu entrenamiento para ser Avatar de Luz, yo te guiaré al camino correcto el tiempo que estés con nosotros para que este sea provechoso y exitoso.

—El tal Wulfgar Fraitsen —mencionó Erick—. ¿Qué tan digno es de ser líder?

—Es un medio elfo, es bueno en lo que hace. —Imanthal calló un segundo y después reanudó—: Es digno de ser líder, el problema no es eso, si no su ubicación. En el bosque de Martirus hay una unión de tres lideres, Khan gor Math y sus hijos: Gotneith y Minaurin. Estos ya empezaron a hacer un ejército de grandes masas de elfos oscuros. El ejército de Wulfgar carece de fuerza, son en su mayoría goblins y orcos, nos necesita ahí.

—Vamos a tener mucha resistencia en el camino —dijo Argoth—. ¿Cuánto tiempo de viaje aquí a Martirus?

—Dos o tres meses en grifos y tomando descanso de cuatro días cada mes —respondió Jayli—. ¿Podemos transportarnos hacia allá?

—No, Argoth necesita refinar sus artes de guerrero y sus nuevas artes mágicas si quiere ser Avatar —dijo Erick. Imanthal asintió, miró a Erick de una manera extraña ya que el deducía los pasos a seguir de una manera u otra, eso le agradó y confío en que él sería un buen aliado, su mirada se posó en el enano y entendió que él era el corazón de este nuevo grupo que habían formado.

Miró a Argoth…

… y sintió miedo. La carne se le hizo de gallina, el sentimiento pasó rápido e Imanthal tuvo una seria duda de sí mismo, ¿Fue su imaginación o el rostro de Argoth ark Gorath cambió por un breve segundo al de alguien macabro, oscuro?, Imanthal sintió como el duende de los sueños se posó en su hombro y sonrió.

—Caballeros, mi acólito se encargará de los grifos, ustedes pueden descansar o platicar si lo desean, yo requiero algo de tiempo para determinar unas posiciones en nuestro viaje —dicho esto Imanthal regresó a su tienda de campaña.

—Erick, necesito afinar la magia que Sart me ha otorgado, ¿Te gustaría acompañarme en una batalla de entrenamiento? —preguntó Argoth.

Erick guardó un largo silencio.

—Claro Argoth —Erick se acercó al enano y le susurró—: Tus cuervos Jayli, me los debes. Jayli no respondió y observó como Erick y Argarath se alejaron hacia un claro del bosque que se encontraba al norte, sintió como una bola de pelos se le subió en el hombro y le emitió una gran sonrisa.

—Será mejor que vayamos a observar —le sonrió Jayli y siguieron los pasos de sus dos compañeros de viaje.

Argarath analizó el terreno que era el campo de entrenamiento y sonrío.

—¿Bien? No quiero ser muy rudo contigo Argoth, podría romperte un hueso o dos con mi magia, repararlos y romperlos otra vez, así que si te duele —sonrío Erick—, y quieres llorar, hazlo libremente, yo no soy quien para juzgarte.

—¿Así de habladores nos hemos vuelto? —respondió Argarath.

—Ahhh vamos, dame algo de crédito. Estoy aumentando tu confianza para después hacerla añicos —gruñó Erick, se sentía contento y de buen humor, se había quitado pesadas cargas de encima, la plática con el enano le hizo pensar muchas cosas.

—¿Será un duelo mágico exclusivamente?

—No, también necesitas balancear la magia con la espada amigo, adelante, haz tu primer movimiento.

Argarath desenfundó su espada y la sintió, era la primera vez que la usaba y estaba probando que tan pesada era, el filo, qué tal cortaba el aire y otros factores. Cuando se sintió satisfecho le sonrío a Erick.

Jayli observó el duelo desde una distancia aceptable, no quería interrumpir, ambos contendientes eran formidables a su manera. No estaba seguro de si él podría manejar a alguno de los dos, sobre todo a Erick con el cual nunca había peleado, aunque si era cierto que Argoth había aumentado sus habilidades con ayuda de Sart, no sabía que tan peligroso podía resultar volver a pelear con él. Si la guerra gris requería el uso de magia para aumentar la expectativa de vida de la luz, Jayli se volvería autodidacta y aprendería magia, a partir de este momento observaría los entrenamientos y haría las anotaciones mentales pertinentes.

—Luz, forja a mi espada con fuerza divina, bendícela y haz de ella un instrumento de tu arte —conjuró Argarath. La espada brilló y cambió su forma, su constitución casi enteramente. Erick abrió los ojos ampliamente.

—Acabas de gastar mucho poder mágico en ese hechizo Argarath, ¡Sólo eres un principiante! No deberías hacer ese tipo de gastos si aún no sabes controlar tu magia —declaró Erick. Argarath no le prestó atención, volteo a mirarlo y dijo.

—¡Oscuridad, Kamistras! —gritó Argarath, una bola de fuego se formó en su mano derecha, flotó un tiempo y después salió disparada hacia Erick, este reaccionó por instinto gritando:

—¡Oscuridad, Kamistras ni Kome! —la bola de fuego se dividió en dos y se disipó, chamuscando algo de pasto a su alrededor. Erick alzó una ceja extrañado.

—¿Cómo puedes seguir teniendo el control sobre tu poder mágico? —preguntó Erick sorprendido.

—Sart me guía. Su espíritu me ha dado poder y éste no durará mucho así que tengo que terminar contigo pronto Erick —sonrió Argarath.

—¡Ja! ¡Ven masa musculosa e inténtalo! —exclamó animado Erick. Se paró de perfil, extendió su mano y con los dedos le dijo: ?Ven aquí?, Argarath río animado. Alzó su espada y un halo de luz se formó con el movimiento que hizo, la espada brilló otorgando belleza en movimiento.

Erick también desenfundó su espada, una espada de color negro y muy delgada, esta hacía un halo de oscuridad con el recorrido que hacía. Parecían un par de luces moviéndose a voluntad dando un espectáculo asombroso. Jayli y Gyxtix estaban boquiabiertos, analizando la pelea.

Las espadas chocaron, una y otra vez. ¡Clang! ¡Cling!

Argarath tenía dificultades para igualar la velocidad vampirica de Erick y haciendo un esfuerzo dio gala de su agilidad, su espada le proporcionó un resguardo gracias a su tamaño que había crecido. Una vez la espada oscura de Erick rozó la parte derecha de su torso, pero eso le dio oportunidad para que su gran espada rozara el hombro izquierdo del vampiro.

Erick no quería aprovecharse de sus poderes de vampiro, aunque se vio forzado a utilizarlos más de una vez, si Argarath peleaba con toda seriedad ¿por qué no habría hacerlo él?, aumentó su velocidad e hizo que su amigo sudara por el esfuerzo. De alguna manera Argoth consiguió anticipar los movimientos a pesar de la agilidad del vampiro.

¡Cling! ¡Clang!

Erick le dio una patada a Argarath en su tobillo ocasionando que el guerrero cayera, Erick alzó su espada con las dos manos dispuesto a clavarla en el cuello de él pero Argarath fue más rápido e interpuso su espada, aprovechó su fuerza para empujarle y darse espacio para levantarse.

Erick jadeó de sorpresa, Argoth gritó furioso. Ambos hombres de píe corrieron el uno contra otro chocando espadas, se empujaron el uno al otro buscando un ganador.

—No… me… ganarás… —forzó Argoth.

Erick le sonrío. Hubo un destello con la fuerza mágica de las espadas, Jayli intentó ver a pesar de la brillantez de la escena porque seguramente el ganador saldría de píe de esa batalla de voluntades. Al despejarse la luz, Argoth y Erick ambos recostados en el piso, jadeando exhaustos.

—Eres bueno Argoth. Aún te falta crecer —Erick se levantó, guardó su espada y se retiró del campo de batalla. Argoth entrecerró los ojos exhaustos y se durmió en el pasto.

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