-My name is John Redman, and I’m still alive -murmuró el joven ‘marine’. Memorias de los últimos 15 años inundaron su mente como un río furioso e incontrolable.
Era el 20 de Noviembre, del 2030, una coincidencia macabra, ya que ese era el día de su cumpleaños, y precisamente cumplía 30 años. Sus compañeros de lucha a menudo hacían bromas, le mencionaban en incontables ocasiones como a su mamá no se le ocurrió olvidar el preservativo diez días después. Pero entonces, a Arthur Fyst, el especialista encargado de el equipo de tácticas militares y control de daños, se le ocurrió el apodo de “2030”, ya que nació el 20, cumple 30, y el año era 2030.
Coincidencias Macabras sin duda. John “2030” Redman. Empezó a llorar, veía con desolación lo que había sido su base, por todas partes había escombros y rostros familiares sin vida.
-Cool… my birthday present… -susurró, caminó sin esperanza entre la base muerta. Como si fuera un fantasma mas del lugar, su pesado traje mecánico de repente se hacía insoportable. Sin darse cuenta, sus pasos lo llevaron a las barracas, entró y el olor a sangre penetró los controladores de oxígeno de su armadura. Las luces parpadeaban, los cuerpos de 8 ‘marines’ yacían tirados sin vida en el lobby, John cerró los ojos con fuerza reprimiendo nuevas lágrimas y continuó su camino.
Otra vez sus pasos, tal vez guiados por Dios, o Satán, o simplemente sus recuerdos que deambulaban como ánimas perdidas en la tierra tenebrosa de su cabeza lo llevaron ahí. Sonrió, pero no por los cadáveres que se apilaban ahí unos encima de otros, sino por qué…
-You returned, 2030 -susurró una voz que estaba sentada en una de las sillitas, sus codos recargados en la mesa, con una taza de café añadiendo un aroma agradable al de la muerte.
Casi dulce.
-Yeah Arthur, you should know by now that scouts never die -Arthur sonrió tristemente por el comentario de John.
Se sentaron a hablar, Arthur le dijo a John como los Zerg habían atacado mientras el se había ido a explorar el terreno. Hablaron como si fueran viejos amigos a pesar de que solo se conocían desde hace 2 meses. Con nostalgia, cada uno habló de sus familias, de la vieja América y su Futbol Americano, inclusive cantaron el himno y contaron chistes acerca del presidente en turno.
Rieron.
Lloraron.
-Hey Arthur… we should leave now. I bet the Zerg are planning to use our minerals and gas now that our base is destroyed -eso ero lo que hacían los Zerg, destruir bases terrestres para luego aprovechar los recursos -. My space marine armor is still functional, and I have some ammo left, including the ‘drug’, we can use it until we make it to the scape pod -La droga, como le llamaban los ‘marines’ solo se usaba en casos extremos, era un activador de adrenalina, pero causaba daños al organismo.
Usar la droga, era el suicidio, pero el infierno para el enemigo. Como un “kamikaze” de la segunda guerra mundial.
-Kill me 2030.
John dejó de balbucear y palideció por completo. Sus ojos reflejaban la frustración que sentía.
-I am infested… man… just do it John.
Infestado. Los Zerg habían implantado un organismo en Arthur, le causaría una muerte lenta y dolorosa mientras le monstruo crecía dentro de su estomago.
-Just kill me… -sollozó Arthur.
Sin ningún sentimiento, John “2030” Redman, alzó su rifle y con un último destello de amor en sus ojos, jaló el gatillo.
-What a shitty birthday, Don’t you think Arthur? -carcajeó John, abrazaba al cadaver infestado como si aun siguiera con vida.
-Awwwww…. maaaan… what a present… everybody is dead -John sollozó un poco y jugó con su arma y con su cabeza -. I… I… I just wanted a stripper… you know? And maybe fuck her until her brains explode… maybe Sally, the dropship pilot -Y entonces John cerró la boca, Sally también estaba muerta en la cafetería.
Un sonido.
Era el rugido de los Zerg que venían a poblar el sector, ya habían poblado el 30% del planeta, con este pedazo, sería el 35%.
John cerró los ojos, se puso de píe con escopeta en mano, se tomó las 4 dósis de ‘droga’, y el día de su cumpleaños mató por lo menos a 50 de los enemigos. Antes de que despedazaran su cuerpo ya muerto.
Así es, 50 = 20+30.
El 20 de Noviembre del 2030, John Redman murió a los 30 años, y como regalo: 50 cabezas, que eran 20+30.
Coincidencias macabras sin duda.
Un comentario hasta el momento ↓
hola esa pagina se va a poder conseguir nombre feos
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