Soñé que no me dejaba en paz. No me dejaba sólo. Soñé que había regresado para hacerme sentir culpable, para retorcerme el corazón mientras yo me reía. Soñé que no debí decirle que seguía vivo, soñé que no debía ni siquiera mirarla. Soñé que a ella no le importaba y que había puesto una cadena sobre mi tobillo y que la traería arrastrando. Soñé que me dejaba mensajes en la contestadora y que todo mundo preguntaba porque demonios le había dado la oportunidad de seguirse comunicando conmigo. Todo eso soñé.
Soñé que lloraba y yo estaba tan espantado, que no sabía que hacer.
Hacía mucho tiempo no me levantaba así, con el sentimiento de culpa vibrándome en la piel. Le tuve miedo a la contestadora, porque tenía miedo que hubiera un mensaje de ella y me sentí mal en todo el día.
Hasta hoy me animé a hablar de ello y ahora es cuando comprendo que tengo un serio conflicto.







2 comentarios ↓
se empieza por ser consciente de ello… después es cuestión de que la herida sane. Un saludo.
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Que carga :S
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