Documento: La Creación (Resumido por Jayli, omitiendo así la partición de la Tierra y los Dioses, la primera guerra de Lagrim y Hurton, la guerra de la nuevas criaturas de Gansby; la primera, segunda y tercera guerra de Dragones; entre otras magnas hazañas que dieron nacimiento a grandes héroes y siempre odiados enemigos)
Al principio del tiempo no había nada, sólo una oscuridad insistente que a veces se transformaba en luz pura.
Entonces existió Pensante, por que el Gran Pensamiento se inicia con la oscuridad que nace de la luz de día y con la explosión de luz que muere con la noche.
Y Pensante creó un mundo llamado Lagrim, donde siempre había luz tanto de día como de noche, hizo las montaña y los ríos, a cada uno les dio su nombre, y los bosques y las piedras, ocupando días enteros en darle su nombre a cada árbol y cada piedra. Después que hubo terminado, Pensante hizo las razas de humanos, elfos, enanos y gnomos. Después creo a los ángeles y las hadas y hados, y les dio el nombre de criaturas de la luz. Y entonces creó a los dioses claros, para que vigilaran, cuidaran y protegieran a sus hijos.
Y los humanos lo llamaban Creador.
Y los elfos lo llamaban Naturaleza.
Y los gnomos lo llamaban Inventor.
Y los enanos lo llamaban Herrero.
Y las hadas y los hados y los ángeles y los dioses claros lo llamaban Máximo.
Quinientos años de felicidad y paz, hasta el veintiuno de Diciembre del año Quinientos antes del Poder Gris.
Y Pensante creó a la oscuridad y creó un mundo llamado Hurton donde siempre estaba oscuro, tanto de día como de noche. Hizo la lava y ríos de sangre, hizo los cráteres de cadáveres y la maleza.
Y entonces Pensante hizo las razas: orcos, troles, goblins y ogros. Después creó a los demonios y a los súcubos y a los incubos, y les dio el nombre de criaturas de la oscuridad. Y entonces creo a los dioses oscuros, para que sacrificaran, castigaran y mataran a sus hijos.
Y los orcos lo llamaban Peste
Y los troles lo llamaban Cazador
Y los goblins lo llamaban Tirano
Y los ogros lo llamaban Maldito
Y los súcubos y los íncubos y los demonios y los dioses oscuros lo llamaban Inferior.
Así se hicieron Lagrim y Hurton. Tierras de luz y oscuridad.
Y hubieron 500 años de guerra: héroes y villanos, ejércitos defensores de vida, escuadrones inclinados a la muerte. Quinientos años de guerra y muerte, hasta el veintiuno de diciembre del año primero antes del Poder Gris.
Pensante dejó de crear hermosos sueños y horribles fantasías. Vino a nuestro mundo para representar el papel de Señor de la Capa de la Muerte y el Dueño del Reloj de la Vida, el poder que regula a la oscuridad y a la luz, al blanco y al negro. El Poder Gris, ese día dio paso al nuevo calendario. Siendo así el año 1, después del Poder Gris (abreviado d.P.G.).
Y así sin querer, antes de dejar su trono creador en el cielo, nacieron un nuevo tipo de magia, tierras y criaturas.
La Magia Gris, que invoca la voluntad de aquél que hace el conjuro y no la de un dios.
La Tierra Gris, llamada Gansby y se convirtió en la división de Lagrim y Hurton separando a estos dos continentes por completo y al mismo tiempo uniéndolos por medio de un océano.
Criaturas Grises; vampiros, hombres lobo, minotauros, unicornios, centauros, duendes de los sueños, cíclopes, dragones, entre otros.
Criaturas que nacieron de los sueños más alegres y más terribles de Pensante.
Sus últimas fantasías, sus últimas creaciones.
Fin de Documento: La Creación (Resumido por Jayli.)
Su Nombre es Erick el no-muerto
y asusta como espantapájaros en el huerto
Si una silueta oscura y siniestra
ves de reojo pasar donde esta tu diestra.
Es Erick el no-muerto rondando
Que para comerte te está observando
¡Huye! ¡Huye! el vampiro te esta buscando
Es Erick el no-muerto que te esta llamando
(…)
Canción de cuna y ronda de niños humanos.
Erick sufrió mucho al dejar a sus amigos atrás, aún tenía el eco de sus gritos en sus oídos y luego al mirar a este desconocido, una sombra, matar a los lobos con sólo un suspiro le daba más miedo que nunca. Sabía que era mejor dejarse llevar por los lobos que por la sombra pero ya no había lobos a los cuales acudir, todos yacían muertos en el piso. No tenía opción.
—Vamos, tarde o temprano aceptarás —dijo la sombra como adivinando sus pensamientos—. Te he elegido como mi estudiante, obtendrás mis poderes, vida eterna y habilidades que se asemejan a las de un dios.
Erick estaba atrapado, tuvo por un momento la alocada idea de rasgarse el cuello con las uñas y éste fue acompañada por la terrible certeza de que aún así sería demasiado tarde.
—Mi paciencia se agota —la sombra creció de tamaño amenazadoramente.
Erick no contestó.
—Yo sé lo que quieres: justicia ¿No? Deseas vengarte de los lobos rojos que te quitaron a tus amigos, que te robaron tu felicidad, pero ellos no son los únicos culpables de tu desdicha, también quieres odiar a Giasu y Cenitia. Erick no contestó.
—Así es —continuó la sombra—. Malditos, ¿Cómo se atrevió la pequeña zorra a romperse el tobillo? ¿Por qué demonios iba tan rápido? ¿Planeaba dejarlos atrás acaso? Y no se diga de Giasu, ¡Qué mal amigo al dejarte sólo, para cuidarla a ella!
Erick no contestó.
—Pero también Argarath y Cilia son hijos de la más grande de las rameras, ya que si se hubieran quedado juntos desde el principio, tal vez otra…
—Acepto —susurró Erick, para callar a la sombra.
—¿Perdón? —preguntó la silueta, asegurándose de su victoria.
—Dije que acepto.
La sombra aplaudió satisfecha y salió de su oscuridad de la sombra sólo para hacerse completamente invisible a los ojos de Erick. Lo único que Erick recordaba era una sonrisa que aún se le hacía irreal.
—Ya que aceptaste, te llevaré a mi hogar —dijo el alguien—. Oscuridad y Luz, ruego a la brisa y a un río tempestuoso que me lleve a mí y a mí discípulo al lugar trazado en mi mente.
Erick se sintió envuelto por una brisa matinal, sintió algunas gotas de agua que mojaron su rostro, sus manos, su cuello, se formó neblina que no tardó en despejarse y revelarle que ya no se encontraba en el bosque.
—Ahora estamos en el Castillo de la Razón, el más viejo de Gansby y de las tres tierras. Éste es mi hogar —dijo el alguien.
—¿Quién eres? ¡Déjate ver, por favor! —rogó Erick.
Erick se encontró en un cuarto hecho de inmensos ladrillos de piedra, el hedor a humedad era fuerte, había hongos y moho regados en todas partes, sin embargo, Erick sintió cierta falsedad en lo anticuado del cuarto, había una grande y lujosa cama con sábanas de satín y bordados de hilo de oro y plata, había un reloj de madera muy antiguo, como los del abuelo, el tictac que producía era lento y profundo. Entre otros muebles había un gran ropero, sin nada adentro más que telarañas y sus habitantes. Por último, había un buró y una pequeña mesita para poner cachivaches a lado de la cama.
Lo que más le impresionó fue el espejo que estaba frente a la cama, medía por lo menos dos metros de altura y un metro de ancho. el marco estaba fabricado de oro puro y lo decoraban figuras de hombres y mujeres en relieve, las cuales describían diversas posiciones sexuales.
—El antiguo dueño lo usaba para sus placeres, como su manual de la vida —rió el alguien burlonamente.
—¿Me vas a decir quién eres? —Dijo Erick, apartando de su mente al espejo y sus extrañas figuras.
Una nube de humo empezó a condensarse haciéndose cada vez más sólida. El alguien se dio a conocer como un hombre oscuro, la sombra que conoció en el bosque con su característica sonrisa. El hombre poseía piel blanca, era alto y con cuerpo atlético, su rostro era apuesto y de facciones finas, sus ojos daban la impresión de cambiar de color, Erick no podía entenderlo. El hombre vestía elegantemente, cubriendo su fina vestimenta con una capa negra. El cinto y la espada sobresalían de entre la capa, Erick notó extrañado que la espada brillaba un poco.
El hombre sonrió la sonrisa que, esperó Erick, fuera una pesadilla.
—Mi nombre es Kainth von Arbanel y soy el vampiro más viejo en las tierras de Gansby. Te he escogido a ti por que me he cansado de la soledad, además presiento que podrías alcanzar muy altos niveles de energía en los poderes que podría conferirte.
—¿Soledad? —A Erick le parecía muy extraño que un hombre tan cruel como él sufriera de un sentimiento tan puro.
—Durante más de cuatrocientos años, he buscado jóvenes para enseñarles mis poderes y mantener vivo mi conocimiento por si algún día llegara a morir, después tendré un hijo varón con una doncella virgen y tú te encargaras de enseñarle como parte de un ritual antiguo, aunque por el momento, esto no importa, lo único que debe importarte ahora es mantenerte vivo y no morir al año. —¿Qué te hace pensar que quiero sobrevivir?
—En realidad nada, eso depende de ti. Yo estoy dispuesto a enseñarte todo lo que sé y si sobrevives catorce años, te convertiré en vampiro, al día siguiente tendremos un duelo para decidir tu destino, si permaneces con vida tendrás la suerte de continuar con tu entrenamiento y tu libertad me pertenecerá indefinidamente, si me matas, ganarás tu libertad y todo lo que me pertenece.
—Creía que los vampiros no podían morir.
Kainth rió de buena gana por el comentario de Erick.
—Cuando aplicas un buen hechizo que hace polvo el cuerpo de un vampiro, este muere. El sol puede no matarte y sólo debilitarte, es común que por venganza los aventureros busquen a los vampiros a la luz del día, por eso debemos fabricar magia protectora y acostumbrarnos a la noche, donde nuestros poderes adquieren mayor fuerza —El tono de voz de Kainth era grave—. Esta amaneciendo, será mejor que te acostumbres a tu nuevo horario y duermas. Antes, te daré un pequeño regalo. Kainth susurró un hechizo en silencio y apuntó un dedo hacia el buró, algo brilló e hizo aparecer un libro con tapas de cuero y hojas encuadernadas, además de un tintero con su pluma.
—Hazme el favor de registrar un diario porque si mueres, me gustaría saber como puedo mejorar con el siguiente que traiga, llamémosle ?superación personal?. Por último una advertencia: No intentes escapar durante el día —sonrió Kainth burlón—. Mi Castillo está vivo.
Kainth desapareció en una nube de humo.
Erick se acostó en la cama y trató de cerrar los ojos, esperando que el reloj le reconfortara y lo llevara a un sueño profundo, después de unos minutos, el tictac del reloj se hizo fama de irritante y malparido.
Documento: Fragmentos del Diario de Erick. El no muerto. El Ladrón de Almas.
14 de Octubre de 1213 d.P.G.:
Es el tercer día de mi entrenamiento con Kainth, estoy exhausto, cansado. Kainth me ha preparado una serie de ejercicios físicos que consisten en correr alrededor del castillo, llevar cajas pesadas de un lugar a otro y escalar ciertos muros, mi maestro me ha dicho que si he de ser un vampiro, es mejor que tenga un cuerpo sano, ya que una persona desnutrida no suele asimilar bien el vampirismo y algunas veces acaba perdiendo la razón o con desordenes mentales graves.
Agregado a mi entrenamiento físico, está el entrenamiento de la mente, hemos iniciado éste con un documento llamado La Creación, Kainth suele llamarlo El Pensamiento porque Pensante lo escribe.
Debo leer este libro enorme dentro de dos o tres semanas, aunque tedioso ya llevo una buena parte leída, contiene varias aventuras épicas, no me gusta verlo como historia, sino como literatura, así avivo mi interés por este libro.
El Pensamiento habla de varias guerras que estallaron cuando nació Hurton y luego cuando nació Gansby, inclusive mi maestro Kainth es mencionado brevemente en algunos versos. Suerte la mía de encontrarme con un agente oscuro tan poderoso como él, ¿quién habrá sido antes de ganarse fama como el Vampiro de Gansby?
Kainth me ha enseñado principios básicos de magia, según esto, son tres tipos:
- Magia Blanca — Hechizos curativos y que benefician al objeto persona animal o cosa al que se les aplica.
- Magia Negra — Hechizos destructivos, enfocan los poderes de la naturaleza y de los dioses hacia un fin nefasto.
- Magia Gris — Curiosamente, no se le puede llamar Magia a mi parecer, ya que sólo sirve para reforzar y aumentar (o disminuir en ciertos casos) el poder de cualquier hechizo. La magnitud de la Magia Gris no depende ni de la naturaleza, ni de los dioses, sino de la voluntad interior y fuerza de carácter.
Aunque Kainth aún no me enseña ningún hechizo, ardo en deseos de que lo haga.
20 de Octubre de 1213 d.P.G.:
He aprendido cinco hechizos más:
- Curación de las heridas.
- Regeneración de las partes del cuerpo
- División de bolas de fuego.
- Levantamiento de cuchillas hechas de agua.
- Modificación del Aire a Aire Venenoso.
Cada uno de estos hechizos necesitan un movimiento especial en las manos o un símbolo dibujado en la tierra, los cuales deben ser exactos y son obligatorios, o de lo contrario el hechizo no funciona o podría funcionar de una manera inesperada, aunque el hechizo falle, este requiere un pago, un pago es otorgar un intercambio de energía para que el hechizo ocurra, por lo general, el único pago que pide un hechizo es mental o espiritual y con descanso esto se repone.
Kainth me enseñó que hay hechizos que requieren más de un poco de mente y espíritu, inclusive más que un alma entera. Kainth mencionó el hechizo del ladrón de almas, el hechizo de muerte por vida y el encantamiento para hablar con El Caballero Gris.
Todo hechizo utiliza estas palabras esenciales:
- Oscuridad. Invoca a los poderes de los dioses oscuros.
- Luz. Invoca a los poderes de los dioses claros.
- Oscuridad y Luz. Utilizan el poder interno de nuestra voluntad que siempre está en conflicto entre el bien y el mal.
Los dioses no intervienen en los hechizos Oscuridad y Luz.
Kainth me hace anotar en este diario, en un anexo a parte, las palabras que cada hechizo necesita.
4 de Agosto de 1224 d.P.G.:
Kainth me ha enseñado un hechizo muy poderoso:
- Conjuro de energía de luz y fuego en forma de estrella en la Tierra.
Me ha dicho que este hechizo es capaz de destruir poblaciones enteras, no dudo que Kainth lo haya usado más de una vez, sus ojos se vaciaron y perdieron durante la demostración que hizo en un pequeño bosque.
Kainth miró al cielo y sus ojos brillaron con las estrellas.
Abrió sus piernas, las flexionó un poco, juntó sus dedos en forma de O a la altura de su vientre y empezó a decir las palabras mágicas. Fantásticas burbujas de luz se formaron alrededor de sus dedos, uniéndose para formar la esfera de energía más grande que jamás hubiera visto a parte del sol. Al final, liberó toda esa energía y destruyó el bosque entero.
Cenizas del bosque volaron con la brisa. Jamás había visto un hechizo tan terrible y poderoso, casi podía sentir la furia y la tristeza del bosque entero sobre mis hombros.
Kainth hizo su sonrisa maldita. Se arrodilló y me pidió que lo llevara al castillo, que estaba agotado, me explicó que el precio del hechizo es grande, que ni siquiera el gran Khan gor Math podía esperar salir con la mitad de sus energías después de hacerlo, a pesar de ser un inmortal.
Este hechizo es puramente oscuro y tan mortal, que nadie tiene el valor para reforzarlo con su voluntad, me ha dicho Kainth que todo aquél que ha intentado hacerlo un hechizo gris, ha terminado consigo mismo, porque la voluntad se transforma en algún punto en remordimiento o en temor por utilizarlo.
Le pregunté a Kainth, después de haber escuchado de la inmortalidad de Khan gor Math, cómo se podía llegar a ser inmortal. Él me explicó antes de caer dormido en sus aposentos que si un ser de cualquier raza y tierra, logra inventar un hechizo que sea aprobado por los dioses se le regalará la inmortalidad para que continúe sus estudios y sus invenciones.
¿La inmortalidad será tan hermosa como se le describe?
13 de Septiembre de 1226 d.P.G.:
Maldito Kainth, se ha vuelto duro en sus entrenamientos, casi me mata en el de hoy, no importa, así me hace más fuerte y él sólo busca su fin, a pesar de que casi se me acaban las energías y la vida, he sobrevivido y sobreviviré hasta el final.
Ya falta sólo un año para el duelo, ese duelo que me dará mi libertad y la satisfacción de la venganza, muy pronto podré vengarme de él, de Kainth.
Nunca pedí este tipo de vida, nunca pedí que Kainth me lacerara una y otra vez, nunca pedí el maldito reloj, nunca pedí verme al espejo todos los días de mi vida, nunca pedí que se me encerrara en el Sótano del Castillo, ¡Oh dioses! ¡El Sótano del Castillo! ¡El ladrón de almas! ¡Yo no pedí eso! ¡Jamás pedí que matara a la ilusión de mi vida! ¡Nunca pedí amor! ¡Nunca pedí odio!
¡No quiero nada más que la Venganza!
Un año más y seré libre diario, un año más.
14 de Octubre de 1227:
Se cumplen hoy catorce años de vivir con el maestro Kainth.
Finalmente.
Mañana tendré la única oportunidad de mi vida para recuperar mi libertad, si no gano mañana, seré su esclavo y creo que perderé la razón si no logro matarle. Necesito ser libre, necesito venganza.
El día de hoy me convirtió en vampiro de acuerdo al contrato, fue asqueroso sentir su aliento sobre mi cuello y la proximidad de sus dientes, al clavarlos el dolor fue profundo, y luego, el éxtasis.
Me sentí fuerte, poderoso, ¡Un hombre nuevo! ¿Cómo explicarlo? No tengo palabras. Mis nuevos poderes me ayudan a ver cosas que antes no veía, puedo escuchar, sentir, tocar, oler y mirar ¡Todo al máximo!
Kainth después me explicó las reglas básicas de un vampiro nuevo como yo.
Beber sangre es esencial, la fuente de vida de los demás seres humanos es vital para nosotros, ya que es la fuente de nuestros poderes.
La luz del sol absorbe los poderes de un vampiro, y en el peor de los casos, lo mata. Kainth me explicó que la luz del sol reclama la energía vital bebida por un vampiro y por lo mismo, absorbe los poderes adquiridos.
Ambos factores dependen de la edad y el poder del vampiro.
Kainth me ha dicho que yo puedo sobrevivir al sol y que no necesito mucha sangre para recuperar y aumentar mis habilidades ya que soy su “hijo”. Kainth es hijo, parece, del primer vampiro de Hurton. ¿Cuándo habrá nacido Kainth? ¿Quién habrá sido antes de ser el cruel y sádico maestro que el destino me dio?
Ya no importa, porque después de matar a Kainth y SER LIBRE, buscaré a Argarath y Cilia, y juntos buscaremos los restos de Cenitia y Giasu. Y permaneceremos juntos, como debió ser desde el principio…
Juntos… juntos… juntos…
Fin del Documento: Fragmentos del Diario de Erick. El no muerto. El Ladrón de Almas.
—La noche, madre del sosiego intranquilo, dueña del amor salvaje, ¿Escuchas como susurran sus hijas las estrellas? ¿Hueles el dulce aroma de su humedad?, tan cálida como el beso de una mujer y tan fría como el odio de una. Esta es la noche Erick, la noche que decide tu futuro —Kainth vestía su traje de gala con una enorme capa negra de seda en su espalda, su cabello largo y rubio estaba peinado y recogido en una trenza, en su cinto llevaba una espada muy hermosa y que brillaba, signo de que la espada era mágica. En la mano derecha sostenía un escudo, amplio y antiguo, de color negro y con un león que sobresalía del mismo metal.
Para Kainth significaba mucho la presentación en un duelo, Kainth era vanidoso, y ese día no bastó su sola vanidad para prepararse.
—Tu escudo parece pesado maestro Kainth —comentó Erick—, así podré destruirte más rápido.
Erick vestía una armadura ligera con una rosa azul grabada en el peto, llevaba en su mano derecha un mazo y en la izquierda un escudo de acero, Su larga cabellera la llevaba suelta y el oscuro color de esta hacía resaltar sus grises ojos.
—Me robaré lo que queda de tu alma maestro.
Kainth rió mordazmente.
—Como quieras muchacho, si logras lo que acabas de decir, serás libre. Pero si no, morirá tu voluntad y harás lo que yo desee —Kainth pareció iracundo—. Me has costado mucho más de lo que hubiera esperado Erick el no-muerto, tienes que pagar.
—Eres tú quién ha de pagar Kainth.
Kainth sonrió cruel y muy dentro de si tenía miedo, un miedo que no había sentido durante siglos de inmortalidad y poder. Ese miedo le excitaba, y al mismo tiempo, le daban a Kainth ansiedad y nueva vida. Kainth siempre supo que Erick lo lograría.
Erick percibió los sentimientos de su mentor y le asustó lo similares que eran a los suyos.
—¿Lo sientes Erick? ¡Claro que lo sientes!, mi propia sangre ha surtido efecto en ti mejor de lo que esperaba, esta pelea será como si fuera contra mi mismo.
—¡Calla! —gritó Erick y se enfureció más al ver como la sonrisa de su maestro creció.
—Erick esta vivo —dijo Cilia, Sart le enseñó un hechizo que buscaba en el mundo rastros de los seres queridos, era un hechizo que necesitaba de mucho adiestramiento. Cilia durante los años había encontrado rastros de Erick, como las huellas de un perro que desaparecían con la lluvia.
Y después de mucho tiempo y esfuerzo, el hechizo había encontrado al propio Erick, no sólo sus huellas, descargando energía como loco. Cilia sintió brevemente el miedo y la ansiedad de Erick y se extrañó. ¿Qué estaba sucediendo con él?
Argarath miró a Cilia, la había invitado a un paseo por el bosque esa noche, celebraban sus catorce años de haber llegado a Lagrim.
—¿Erick? ¿Nuestro amigo Erick?
—El mismo, estoy segura que es él, aunque está perturbado, agitado. Me preocupa un poco Argoth. Parece que está en Gansby, si nos teletransportamos en este momento…
—Espera, espera —interrumpió Argarath—. Lo importante es saber que está bien, mañana comentaremos esto con nuestro grupo y podremos ir a verle. Si ha sobrevivido catorce años, podrá resistir un día más.
—Lo se, lo se… resistir a los lobos es casi como sobrevivir a cualquier cosa, ¿verdad? —preguntó Cilia e hizo a un lado con un esfuerzo su preocupación por Erick. Argarath le sonrió y logró tranquilizarla.
Ella no deseaba interrumpir la velada, se relajó, confió en Erick y cerró el hechizo, dejó que Argarath contento la rodeara con su brazo.
Cilia veía la luna con una expresión muy serena como si su rostro fuera una escultura griega de marfil con sus bellos labios entreabiertos. Su cabello largo y negro como sus ojos y un vestido blanco protector de un cuerpo perfecto le robaron suspiros a Argarath.
Argarath miró discretamente a Cilia y la suave redondez de sus pequeños senos bien formados, su cadera amplia y sus piernas largas, que con ayuda del constante ejercicio eran firmes. Argoth se sonrió, el había sido capaz de tomar a una decena de mujeres antes y no se atrevía a tomar a Cilia, quien era la más hermosa de todas.
Argoth amaba a Cilia y no se consideraba digno de ella.
Cilia sintió la mirada de su compañero y sonrió.
—Sart me enseñó un fascinante hechizo el otro día —mintió Cilia, había ensayado mentalmente su mentira durante semanas, meses enteros—. No necesitas decir las palabras para hacer un hechizo, estas solo sirven para memorizar y asociar el fenómeno con la palabra. Con sólo pensar el hechizo y hacer la acción adecuada, el hechizo nace por si solo.
Cilia sintió ansiedad por mentir de tal forma y Argoth por la insinuación.
—¿A dónde va tu conversación Cilia? —preguntó Argarath inquieto.
—No lo sé… sentí que era adecuado activar mi hechizo para leer pensamientos —La mentira más grande de todas, no existía tal hechizo y aunque hubiera existido, ella no necesitaba de la magia de los dioses para saber lo que sentía su más cercano compañero. La magia más poderosa y simple de todas, la de la mujer, era la única que necesitaba.
Argarath se ruborizó y eso no evitó que volviera a sus pensamientos anteriores, ni siquiera el temor de que Cilia pudiera leerlos pudo detenerlo. Argarath miró y pensó una y otra vez en sus labios rojos y húmedos; entreabiertos llamando al deseo de un beso; a su cuello esbelto, necesitado de la caricia de sus dedos; el cabello delicadamente recogido en su cola de caballo tan coqueta; sus senos redondos; sus piernas, sobre todo sus muslos, como se asomaban invitadoramente por la abertura de su vestido largo.
—¿Por qué no me has tomado Argoth, teniéndome para ti todo el tiempo? —preguntó ella curiosa y con algo de reproche.
Argarath tan sólo de escucharla sintió que el corazón le daba un brinco. Esta noche se había convertido en todo lo que había deseado y ahora que lo tenía, estaba inseguro de tomarlo, historia que se repitió desde que los tres aventureros los encontraron.
—Porque te… yo, te amo —dijo Argarath vacilante, esperando una reacción de rechazo.
Cilia miró a Argarath con una sonrisa y le besó la mejilla.
Argarath acarició el rostro de ella y la besó en los labios.
Esa noche Argarath tomó a Cilia por amor.
La Libertad para el No-Muerto fue una palabra prohibida y cuando ocurrió el día cero, como Erick llamaba el día en que matar a Kainth se volvió una necesidad, decidió entrenar duramente con el propósito de ganarse el derecho de expresarla. Erick suspiró, su libertad llamaba a la puerta, aspiró celosamente el aire de la noche y dejó que sus sentidos vampíricos absorbieran todo su entorno. Estaba feliz.
El fin, malo o bueno, estaba cerca.
Evitó la nostalgia, recordó duros días de tortura y dolor, utilizó el rencor como su energía y con todas sus fuerzas corrió hacia Kainth, levantó el mazo y acomodó su escudo para defender su pecho.
Kainth permaneció inmóvil, con su sonrisa y una mirada demente. Ese rostro de confianza que Erick odió todos los días en el castillo. Esa maldita sonrisa.
—¡MUERE! —gritó Erick. Golpeó la cabeza del Vampiro de Gansby con su mazo, observó con decepción como su arma se quebró con la fuerza del impacto, astillas lastimaron su rostro al momento de salir despedidas. Erick no perdió el tiempo y alzó su escudo al escuchar a su maestro decir:
—Mi turno
Kainth hizo un movimiento que a un humano le hubiera sido imposible realizar con su espada y con tal fuerza que Erick sintió su piel desgarrarse, sintió que desangraba y no podía detenerse, miró la herida y gritó al ver el muñón que antes había sido su brazo. El ensangrentado escudo yacía partido en dos en el piso y los restos de su brazo estaban esparcidos en el pasto.
Kainth reía divertido, el eco de su risa recorrió la noche.
—¡Mi brazo! ¡Maldición! ¿Qué clase de armas me diste Kainth?
Erick se arrodilló en el piso, trató de recoger inútilmente su brazo muerto, miró su mano restante ensangrentada, desangró y gritó.
Si Cilia hubiera conservado abierto su hechizo en ese momento, hubiera sentido el dolor de Erick, Argarath y ella se hubieran detenido e inmediatamente hubieran buscado una forma de llegar en auxilio de su viejo amigo.
Pero no sucedió así, Cilia estaba muy ocupada en dar y recibir placer de su amado, deslizó las manos sobre el cuerpo de Argarath mientras unió sus labios a los de él liberando pasión reprimida. Cilia, al contrario de Argarath, tuvo una vida limitada en cuanto a amantes.
Argarath deslizó sus dedos en el cabello de ella, se deleitó con su cabello, largo y negro, como le daba forma a su rostro, como ella usaba ingredientes naturales y algo de magia para conservarlo siempre hermoso, le gustaba olerlo, dejarse llevar por su fragancia. Con suavidad, se apartó de su boca, sus dedos continuaban acariciando su espalda, su cuello, sus caderas, sus brazos, él adivinaba por el gesto de complacencia de ella cuanto lo disfrutaba.
—Tranquila, no lo apresures, quiero asegurarme de que esta noche sea magnífica para ambos—guiñó Argarath.
—¿Qué planeas? —preguntó ella coqueta e impaciente.
Argarath rodeó a Cilia y ella reaccionó apretando sus rodillas. Argarath se acostó frente a ella, con su rostro entre las rodillas, deslizó sus manos por debajo del largo vestido tocando por fin los muslos y aceptando su invitación, Cilia relajó la presión en sus piernas y accedió a las caricias y los besos que se hacían más cercanos cada vez que Argoth subía más el vestido.
Ella sonrió curiosa y extasiada, Argarath le sonrió de vuelta, subió su rostro para darle un beso en los labios y bajó nuevamente, sus labios se dieron a la tarea de complacer sus piernas, Cilia disfrutó e insegura se preguntó si ella no debía animarlo a continuar, los cálidos roces en su entrepierna no la dejaban pensar y cuando se le ocurrió que hacer para premiarlo, no pudo decir palabra y sencillamente gimió olvidándose por completo de si misma.
Erick jadeó, se puso en píe cansado, miró a su Maestro Kainth a los ojos y se mordió el labio inferior, tenía que apresurarse antes de que perdiera la sangre que le otorgaba su fortaleza de vampiro.
—¿No-Muerto? —preguntó Kainth, burlándose—. ¿Estás ahí?
Erick entrecerró los ojos, veía doble, dos sonrisas en vez de una, carcajeó.
—Definitivamente me estoy volviendo loco —Se dijo Erick y rió con más fuerza.
—¿No-Muerto? ¿Quieres que acabe con tu dolor?
Erick observó como Kainth desenfundó su espada y caminó con pasos lentos hacia él.
—¿Me vas a matar Kainth? ¿Por fin? ¿Ya me vas a matar?
—No Erick, te cortaré la lengua, haz perdido y serás mi esclavo.
—Piedad Kainth, ¡Mátame de una vez! —sollozó Erick, cuando miró a la distancia una luz distinta a la de la luna—¿Eres tú? ¿Eres tú Crisidia?
—No vayas a enloquecer Erick, ¡No ahora que estoy tan cerca de poseerte!
El nombre de Crisidia corrió por la mente de Erick, nuevas fuerzas crecieron en su interior, se levantó y retrocedió torpemente hacia atrás, tropezó pero volvió a levantarse, cayó pero volvió a ponerse en pie.
Una idea cruzó su mente, se tropezó a propósito, enterró su mano restante en la tierra y dibujó un símbolo en ella.
—Acércate Kainth, ven por mi —retó Erick y no se sorprendió al mirar a su Maestro continuar la marcha fúnebre, al mirar a Kainth poner un píe en el símbolo, gritó su conjuro:
—¡Luz, paraliza a tú enemigo y dame el tiempo de los justos!
Kainth hizo una mueca y observó como una luz fantasmal cubrió su alrededor, en su vista todo se volvió neblina, el hechizo generó un laberinto de muros de niebla en la mente del Vampiro de Gansby.
Kainth sonrió, no tardaría en encontrar el camino de regreso a Erick, su presa.
—Luz, te pido lluvia calmante, fuego candente y tierra selladora, regálame, te imploro, lo que a mi me falta —susurró Erick, la sangre del pasto que antes era su brazo y el muñón brillaron, las luces se unieron y regeneraron el brazo perdido. El costo de los hechizos hizo efecto, Erick se sintió cansado y débil en pago a los dos conjuros poderosos que hizo.
—Oscuridad, ¡oh toda oscuridad!, necesito de tu tormento y que nubles mi vista ante esta luz que intenta apartarme de tu hermoso camino —conjuró Kainth, una sustancia viscosa y transparente oscura se alzó del suelo y cubrió a Kainth como en un escudo, Kainth se sentó en el pasto e inició el laberinto de niebla.
Erick se arrodilló, practicó la meditación la cual le ayudaba a recuperar mente y espíritu, dejó los malos pensamientos a un lado, no quería que las inseguridades le robaran la tranquilidad.
¿Cómo haría para sobrevivir sin armas? ¿Un duelo enteramente mágico? Era difícil, Erick era muy bueno con la magia pero aún no sobrepasaba las habilidades de su maestro Kainth.
—Debo intentarlo —se susurró así mismo.
—¿Cómo sobrevivirás No-Muerto? —rió Kainth—. Ya casi te encuentro, tu laberinto es muy sencillo de resolver, no me tendrás paralizado mucho tiempo, espero que tengas ya listo tu próximo movimiento o si no usaré esta daga con tu lengua.
—Maestro Kainth —alardeó Erick—, mis uñas y mis dientes servirán para derrotarte. No necesito de armas mágicas para demostrar mi valía.
Kainth carcajeó y movió la cabeza en signo de desaprobación, Erick se enfocó en su meditación de nuevo, escupió sangre a un lado para abandonar un sabor amargo que se formó en su boca, al escuchar el silencio de la noche y los latidos de su corazón, Erick percibió un susurro lejano que le decía Libertad, libertad, libertad.
Argarath estaba extasiado con el olor y sabor de su amante, nunca había probado un sabor más delicioso que el de la mujer que amaba, sintió como su propio miembro luchó por liberarse, Argarath deseaba consumar el pacto que los mantendría juntos por siempre.
Cilia apretó sus manos de placer, arrancó algo de hierba, hundió sus manos en la tierra buscando liberar algo de su excitación así, Argarath sabía como encenderla y lo hacía cada vez más. Cilia respiró agitada y gimió, se escuchó así misma y se sonrió mentalmente, como lo disfrutaba.
—Por favor… quiero tenerte dentro de mi… —dijo Cilia con dificultad, Argarath accedió a sus deseos, se desnudó sin perder tiempo, mirándola siempre a los ojos que lo ataron como la cadena mágica que encerró al lobo Fenrir.
Los animales e insectos a su alrededor, sobre todo los grillos, se dedicaron a producir sonidos de cierto ritmo animal que animó a los dos amantes a continuar su pacto.
Erick abrió los ojos a tiempo para mirar a su maestro Kainth desaparecer, Kainth logró resolver el laberinto de niebla y se movió tan rápido que Erick apenas pudo verle, volteó a su derecha demasiado tarde, se cruzaron las miradas de ambos vampiros.
Kainth interrumpió la mirada con un golpe en la cabeza hacia Erick, el No-Muerto dobló su cuerpo de dolor y puso las manos sobre la cabeza permitiendo a Kainth rematar con un rodillazo en el estómago, Erick perdió el aire, sintió una brisa cerca de su cuello y se movió rápidamente antes de que la espada mágica de Kainth le cortara la cabeza.
Kainth sonrió esa sonrisa cruel y sádica que Erick odiaba.
—¿Ya Erick? ¡Ríndete! ¿Dónde están esas malditas uñas y dientes mortales, ah? —dijo Kainth irritado y cansado de jugar al gato y al ratón, ya no quería seguir jugando con el ratón antes de comérselo.
Erick se irguió con dificultades, sentía como de gelatina sus piernas, su cuerpo no podía conservarse derecho, apenas podía ver por la sangre que cubría sus ojos, Erick gruñó y repasó mentalmente sus hechizos.
—Oscuridad…
—¿Un hechizo más Erick? ¡Por favor! ¡Mírate! ¡Tú cuerpo no podrá soportarlo!
—Oscuridad —continuó Erick como antes de ser interrumpido—, convierte mi cuerpo en algo más de lo que es… dame uñas, dientes e instintos de un lobo, la fuerza de veinte enanos y la agilidad de quince elfos sin perder una conciencia humana —conjuró Erick, un aura de color morado lo rodeó, sufrió cambios mortalmente rápido, su estatura aumentó cuarenta centímetros más, sus músculos se agrandaron y adquirieron nueva fuerza, las uñas y los dientes crecieron cómo los de un lobo.
Erick tenía que apurarse antes de que el hechizo se terminara y exigiera su pago, sonrió a pesar de que escuchó la masculina y burlona risa de Kainth.
—Con que ahí estaban las uñas y los dientes.
Argarath disfrutaba de besos y caricias inexpertos que para él eran como sangre nueva. Un sentimiento especial de hacer el amor con la mujer que amaba y no sólo sexo se apoderó de él, realmente se sentía feliz de amar cómo nunca antes lo había hecho. Argarath penetró a Cilia con sumo cuidado porque ella era virgen. No quería lastimarla y deseaba que la experiencia fuera placentera para ambos. Cilia le sonrió, pretendiendo esconder su dolor, sus labios temblaron al sentirlo en ella, Argarath se estiró a besarla, se detuvo para esperar a que se acostumbrara.
—¿Te duele? —preguntó Argarath.
—El amor puede más que el dolor —susurró cariñosa, apenas podía hablar entre respiros y jadeos.
Ninguno de los dos se iba a detener, ya era tarde para hacerlo. Sus manos se entrelazaron, gotas de sudor brillaron como estrellas que bajaron a sus cuerpos. Se movieron con un ritmo imitando a tranquilizadora ola de mar, para después parecerse a una tempestad.
Continuaron hasta saciarse, hasta sentir que las fuerzas ya no alcanzaron y, a punto de culminar, se besaron una y otra vez, aumentaron sus caricias, se descubrieron y la experiencia fue tan gratificante como un explorador que encontró la tierra que tanto había buscado, y como el explorador, se sintieron dichosos, y se regocijaron en su descubrimiento, y acariciaron esa tierra con ojos y manos, la sintieron completamente con su tacto y saborearon su olor y aspiraron su pureza que estuvo escondida.
—Sigue —susurró Cilia—. Sigue.
Y así continuó la petición, hasta que los dos amantes se revolvieron como pintura en la noche y la oscuridad se los tragó, sin olvidarse de su pequeña luz llamada amor.
—¡Maldición! —gritó Kainth, las uñas aumentadas con el hechizo gris de Erick causaron más daño del que había esperado. Su escudo no soportaría el daño, aunque el escudo mágico se regeneraba después de cada golpe de Erick, éste perdía su poder rápidamente.
Erick continuó atacando con furia, sintió la sonrisa de la libertad como una brisa que refrescó su alma y ahora tenía que aprovechar toda esa nueva fuerza. Tenía que destruir el armamento de Kainth, con ello aseguraba al menos otra oportunidad.
El hechizo empezó a cobrarse, sintió como su estatura cambiaba de nuevo, sus uñas fuertes se quebraban en los ataques, los dientes le dolían más con una mordida. Erick golpeó, destazó y mordió con más fuerza, su ira tal que Kainth no pudo más que defenderse.
El escudo se deshizo finalmente, Kainth miró desahuciado como uno de sus mejores tesoros se cayó, hecho pedazos.
—Erick, tú sabías cuánto apreciaba ese escudo. ¡Maldición Erick! ¿De verdad quieres tu libertad? ¿Después de todo lo qué te he dado? ¡Bastardo malagradecido!, ¡Yo te daré tu preciada libertad!
El Vampiro de Gansby se lanzó furioso contra Erick, quien doblado en el piso resentía el cansancio que le exigía el hechizo. La espada mágica de Kainth atravesó la clavícula de Erick, éste aulló de dolor y exigiéndose fuerza sobrehumana, se deslizó el arma fuera de su hombro y con la última fuerza del conjuro, partió la espada en dos.
Erick se tiró al piso y lloró dolido, Kainth alzó los restos de su arma con tristeza, miró de reojo al vampiro y suspiró.
—Durante años Erick, me he preguntado el porqué de tu aparición en mi vida. Deja de llorar No-Muerto, me das lástima, te enseñé a ser algo más que un niño llorón, te enseñé tantas cosas pero sobre todo te enseñé a no ser estúpido. Y creo, que es algo que yo no he aprendido —dijo Kainth y luego sonrió triste.
Erick gritó y se retorció en el piso, ya no soportaba más, necesitaba nuevas fuerzas, algo que lo hiciera salir de su desesperación y como una respuesta a sus rezos, miró al cielo y vio que un ángel volaba a lo lejos.
—¿Sabes Erick?, Hubiera sido mejor jamás haberte recogido del bosque, si tuvieras idea de lo mucho que me has costado, del sacrificio que me has exigido y ahora estás aquí, como un perro que muerde la mano del amo que le da de comer y cómo tal, te he castigado y estás sufriendo animal, debes ser sacrificado. Siempre habrá otro que tome tu lugar. Siempre.
Kainth abrió sus piernas y las flexionó un poco, trazó con el movimiento de su brazo derecho una media luna.
—Oscuridad, ¡oh toda oscuridad!, oscuridad, ¡oh toda oscuridad! ¡Toda, toda oscuridad! —conjuró Kainth, sintió un perverso placer y miró con asombro como su alumno se incorporó, se limpió las lágrimas e imitó sus movimientos.
Maestro y alumno, hicieron el hechizo. Cada uno unió su mano derecha con la izquierda, como si rezaran, después levantaron sus manos al cielo y las bajaron a la altura de sus torsos, haciendo un círculo con sus dedos. Y Erick escuchó todo el tiempo el susurro del ángel que era una sola palabra: Libertad.
Kainth terminó su conjuró:
—Oscuridad, dame tu luz oscura de muerte, ya que este hechizo de Khan gor Math te lo implora y ordena. Mi enemigo será destruido a toda costa.
Esferas de energía se unieron a las manos de Kainth para convertirse en una sola, en un reto, Kainth esperó a que su alumno terminara su propio conjuro, deseaba humillarlo hasta el final.
—Oscuridad —murmuró Erick, concentró lo que quedó de su energía y sintió como su ángel guardián se unió en el hechizo—, y luz. Dame tu luz oscura de muerte…
Kainth no creyó lo que escuchó, sonrió salvaje porque se decía que ese hechizo era imposible juntarlo con magia gris, él mismo se lo había dicho al No-Muerto.
Y luego sintió la fortaleza de Erick y sintió como el poder emanaba abundante en él, el rostro de Kainth se deformó en un rictus de horror.
—…Ya que este hechizo de Khan gor Math, y la voluntad de Erick el no-muerto, te lo implora y ordena —sonrió Erick—. Mi enemigo será destruido a toda costa.
Kainth liberó su hechizo con todas sus fuerzas y pudo sostener por un momento la energía de Erick, un destello de luz iluminó durante largo rato la escena. Durante ese rato una luz logró absorber a la otra y después sólo silencio.
Y cuando la luz de los hechizos hubo acabado, sólo entonces se escuchó el susurro del ángel.
Libertad, libertad, libertad…







6 comentarios ↓
Ahora, aquí sí me gustó mucho el intercambio de tiempos, al menos no me confundí
Sí, me va gustando…
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muy buena muy buena, me encanta
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Que pendejo que sos.. DUERME!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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estuvo chingonsisimo……….
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caxense, leanlo otra vex
ahora reflexionenlo
se confundiran por q lo doce de una forma real pero vuelve a la tierra… como te llames xao!
P.D.:pero, es buena para una historia de terror ¿no?
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soryy , parexe q no se entendio muxo lo dire otra vez: caxense, leanlo otra vex
ahora reflexionenlo:???:, se confundiran por q lo dice de una forma real, pero es imposible, vuelve a la tierra… xao!
P.D.:pero, es buena para una historia de terror ¿no?
(la historia es
)
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