Niña ahogada en el pozo.
Granada y Newburg
Federico García Lorca.
Las estatuas sufren por los ojos con la oscuridad
de los ataudes,
pero sufren mucho más por el agua que no
desemboca.
…que no desemboca.
El pueblo corría por las almenas rompiendo las
cañas de los pescadores.
¡Pronto! ¡Los bordes! ¡Deprisa! Y croaban las
estrellas tiernas.
…que no desemboca.
Tranquila en mi recuerdo, astro, círculo, meta,
Lloras por las orillas de un ojo de caballo.
…que no desemboca.
Pero nadie en lo oscuro podrá darte distancias,
sin afilado límite, porvenir de diamante.
…que no desemboca.
Mientras la gente busca silencios de almohada
Tú lates para siempre definida en tu anillo.
…que no desemboca.
Eterna en los finales de unas ondas que aceptan
combates de raíces y soledad prevista.
..que no desemboca.
¡Ya vienen por las rampas! ¡Levántate del agua!
¡Cada punto de luz te dará una cadena!
…que no desemboca.
Pero el pozo te alarga manecitas de musgo,
Insospechada ondina de su casta ignorancia.
…que no desemboca.
No, que no desemboca. Agua fija en un punto,
respirando con todos sus violines sin cuerdas
en la escala de las heridas y los edificios
deshabitados.
¡Agua que no desemboca!
Cacti
Matthew Sweeney
After she left he bought another cactus
just like the one she’d bought him
in the airport in Marrakesh. He had to hunt
through London, and then, in Camden,
among hordes of hand-holding kids
who clog the market, he found it,
bought it, and brought it home to hers.
Next week he was back for another,
then another. He was coaxed into trying
different breeds, bright ones flashing red -
like the smile of the shop-girl
he hadn’t noticed. He bought a rug, too,
sand-coloured, for the living-room,
and spent a weekend repainting
the walls beige, the ceiling pale blue.
He had the worn, black suite re-upholstered
in tan, and took to lying on the sofa
in a brown djellaba, with the cacti all around,
and Arab music on. If she should come back,
he thought, she might feel at home.
Traducción:
Cactos.
Después de su partida compró un cacto
igual al que ella le había comprado
en el aeropuerto de Marrakech. Debió buscar
por todo Londres, y luego en Camden,
entre las hordas de jóvenes cogidos de la mano
que abarrotan el mercado, lo encontró,
lo compró y se lo trajo a casa junto al de ella.
La semana siguiente regresó por otro,
y luego por otro más. Lo convencieron de probar
otras variedades, unas brillantes, con tornasol rojo:
como la sonrisa de la vendedora
que no había notado. También compró un tapete,
color arena, para la sala, y se pasó
un fin de semana pintando las paredes
de beige, el techo de un azul pálido.
Hizo que el salón negro y descarapelado fuese
retapizado en color habano, y le dio por tumbarse
en el sofá en una chelaba marrón, rodeado de cactos
oyendo música arabe. Si ella volviese,
pensó, se sentiría en casa.
Meat
Matthew Sweeney
I sent a pig’s head to my mother-in-law.
A week later I sent two cows’ eyes in a box.
I gave her no clue of my identity,
and didn’t tell my wife. She heard soon enough -
a crying on the phone halfway through dinner,
and I choked on a boar sausage, laughing,
while my wife turned round and glared.
It was like good mustard when she told me.
As she spoke I knew what I’d send next —
lamb’s testicles. One by one I’d send her mother
all my grandfather’s favourites: snipe, rabbit,
ox tail, chitterlings and blood from a pig.
I hope she hadn’t thrown out her recipes.
How did she think she could renounce meat?
Traducción:
Carne
Le mandé a mi suegra una cabeza de cerdo.
A la semana le mandé dos ojos de vaca en una caja.
No le di ninguna pista de mi identidad,
ni le dije a mi esposa. Ella se enteró pronto:
un llanto en el teléfono a mitad de la cena,
se me atoró una salchicha de jabalí, de la risa,
mientras mi esposa volteaba a verme de reojo.
Cuando me lo contó me supo a la mejor mostaza.
Mientras hablaba supe lo que tocaba enviar después:
criadillas de cordero. De uno en uno le mandaría a su madre
todo lo que a mi abuelo le gustaba: agachadiza, conejo,
rabo de buey, morcilla y tripas de cerdo.
Ojalá y no haya tirado sus recetas.
¿Cómo se le ocurrió que ella podía renunciar a la carne?
An Irish airman forsees his death.
W.B. Yates
I know that I shall meet my fate
Somewhere among the clouds above;
Those that I fight I do not hate,
Those that I guard I do not love;
My country is Kiltartan Cross,
My countrymen Kiltartan’s poor,
No likely end could bring them loss
or leave them happier than before
nor law, nor duty bade me fight,
Nor public men, nor cheering crowds,
A lonely impulse of delight
Brought to this tumult in the clouds,
I balanced all, brought all to mind,
The years to come seemed waste of breath,
A waste of breath the years behind
In balance with this life, this death.







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