Ayer K, mi mejor amiga, mi amor de Venezuela, me mandó un email contándome un poquito de su vida y yo me armé de valor para contarle un poquito de la mía… una de mis facultades es que soy capaz de sacarle a alguien lo que ha hecho en su vida, lo que me interesa anyway, y yo decir poco de la mía o esconder los detallitos que considero importantes quedármelos.
(Eso fue un experimento, para que los que me leen y me hablan por MSN, se pongan paranoicos cuando platican conmigo y esto… puede que sea un experimento también).
Con K es distinto, K conoce de mi vida de Pe a Pa, sabe que puedo responder, sabe quien me puede interesar y sabe, sin que yo le diga, que sucede conmigo en el momento. Es realmente gratificante que éste medio me haya otorgado una amistad así y quiero que ella lo sepa, eventualmente lo ha de leer en esta bitácora.
K es la única persona que he conocido que tiene algún misterio, que no tiene reacciones predefinidas, que puede lograr un momento cuando alze sus manos. No necesita gritar verdades, blandir espadas o hacer un canto a sí misma. Sencillamente, dentro de lo que cabe (y se que ella va a querer decir que no es cierto), vive. Vive su vida a como venga y en el momento que quiera puede sacar una chispa curiosa en la tela de la realidad.
Es la única persona a la que le respondo los emails largos y la única con la que me tomo mi tiempo para escribirle. Pongo away el messenger, ignoro todo lo demás, para escribirle.
Y es cierto que la amo, a su manera, nosotros hemos desvirtuado tanto la palabra amor que creemos solo sirve para denotar una vulgar relación de pareja para evitar soledades… no, es un amor especial, con ciertos vínculos mágicos que lo hacen sólido. Ella no me provoca decir un te quiero, sino un te amo.
Y todo eso en una amistad, ¿quién diría?
2 comentarios ↓
No me gusta cuando desvirtuan el medio. A fin de cuentas es una relación entre dos personas que lo mismo habría sido si se hubieran conocido por teléfono, por cartas o por el mismo salón de clases. Que gusto da encontrar a alguien así.
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[…] K, mi amiga metafísica. Mi hermana gemela. Mi Rosa Negra. […]
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