Allá va!

¡Mira Ezequiel! ¡Allá va! escuché que le gritaron, si señor, ¿se acuerda usted? La historia popular dice que le salieron lágrimas de contento, un hombre chillón señor, así lo pinta la historia popular. También la historia popular nos dice de un hombre corriendo para alcanzarlo, si señor, usted la habrá escuchado igual que yo. Pero la verdad es que usted y yo estábamos ahí señor, ¿se acuerda? ¡Por supuesto que se debe acordar usted señor!

Podemos desmentir la historia popular señor, porque Ezequiel nunca lloró, al menos no de contento señor, y sabemos perfectamente que no corrió tras él. No, señor. ¿Se acuerda qué nos ofreció un cigarrillo y nada más le dio la espalda? Porque bien él dijo señor, ¿se acuerda? él dijo al darnos la espalda: “Los malditos siempre caminan sólos”. Y le creímos señor, porque en ese momento no había nadie más maldito, que aquel hombre.

Si señor.

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