Querido diario:
Tengo una preocupación bastante válida. La gente que me lee por este medio electrónico cree que no existo y que soy un alter-ego de mi estimado amigo, el Arbol Tsef o bien dícese, Agustín Fest, o bien dícese, Carlos Bohrs, o bien dícese, Boris Santiel. Yo recuerdo bien que el primer día de este diario, escribí y cito lo siguiente:
He tenido días difíciles, ¿quién no los tiene? Mi amigo debe estar loco por haber accedido a publicar esto.
De hecho, está loco… ¿censurará estas palabras? no lo se, ¿y si piensa la gente que soy un alter-ego de él? no lo se tampoco. No me importa, ya que ustedes me leen, pero yo jamás sabré de ustedes. Sabrán tal vez de mi amigo, que decidió publicar esto en algún acceso de compasión y/o amabilidad por mi persona, al cual deben referirse en caso de que tengan un comentario que hacer. A mi, su inseguro servidor, me vale un pimiento. (Casi puedo escuchar a la primera mojigata decir, “¡Ohh! ¡dijo pimiento! ¡le valgo un pimiento!” y así será la primera molestia ocasionada a mi buen colega, que decidió escribir estas palabras en su moderno website).
Y aún así, después de tan avasalladora introducción, tienen la injusticia de confundirme con él. Es imposible decir que me vale un pimiento (de hecho la palabra correcta es pito, me vale un pito, pero mi amigo que es un mojigato como las mojigatas, me comentó que debería cambiar la palabra y yo le dije está bien, adelante, nada más publicalo. Nunca debí acceder a esa no-libertad literaria, porque ahora se toma toda clase de libertades con mi nombre. ¡Cómo si fuera un personaje inventado! Eso, mis amores, no debe ser posible)
¡No señor!, tal vez debería registrar mi nombre como lo ha hecho German Dehesa, de esa forma, la próxima vez que me confundan con él señor Fest, les mandaré un abogado vestido de gris y fumando un puro.
Odio los abogados. Mejor debería visitar a Fest y tener una charla con él. Una larga plática donde expongamos nuestros argumentos y bebamos tequila para relajar la lengua.
Y ya que lo tenga tranquilito, sacaré la daga y entonces daremos sangre a los cuervos del Aqueronte.
Nada más, no le digan a nadie. Éste será un secreto entre ustedes y yo.








2 comentarios ↓
HEY, COMO ESTAS CREO QUE NO ESTOY AL DIA CON TU WEBPAGE PERO MIRA CREO QUE SI ERES UN POQUITO MAS COMUNICATIVO TALVES PUEDE QUE LA GENTE QUE LEE TU WEBPAGE TE MANDE COMENTARIOS. LA VERDAD YO SOY UNA CHAVA QUE NO VIVE EN MEXICO Y TAMPOCO SOY DE MEXICO PERO VIVO EN LOS ESTADOS UNIDOS Y LEENDO LA WEB DE MI AMIGA SE ME HISO INTERESANTE LA TUYA PERO NADAMAS QUE ESTOY UN POQUITO CONFUNDIDA TU ERES simon,oh german dehesa.Bueno gusto de dejarte un poquito de mi opinion no te sientas mal alguien mas te dejara otra opinion.
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Antes podía leer tus escritos en el Heraldo de Chihuahua, poco me duró el gusto porque ya no aparecen por ahí, se le acabó la gracia a las opiniones. Por qué? Si osas contestarme lo agradeceré profundamente.
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