Ezequiel y su escritor.

Cuando pensaba en Mayela, Ezequiel no evitaba derramar una lágrima y pensaba en aquél libro que tuvo la oportunidad de ver aquella vez.

Pudo leer brevemente lo que estaba sucediendo en ese momento y pudo leer la muerte de Mayela, a manos de aquella bala que le atravesó el corazón y le perforó el pecho. Así había sido, como lo había escrito aquel hombre.

¿Pero quién lo había escrito? ¿El hombre de los jeans y la chamarra negra? ¿El hombre sin rostro? ¿Dios? No, había sido alguien más, alguien cruel que disfrutaba de matar el amor de otros. “Vive tú vida”, le habían dicho. “Olvidala ya”, dijeron otros.

Cómo olvidar con signos interrogativos, como olvidar.

Y ahora que estaba lejos del libro y aún recordaba a Mayela con profundo dolor, se pregunta si El Libro sigue siendo escrito por aquél desconocido o si el es dueño de su propia historia.

Un comentario hasta el momento ↓

#1 Circe el 12.19.02 a las 3:27 am

Sigue la historia por favor.

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