Desperté tarde y eso me ha dado tiempo para organizar mis ideas, en el sueño.
Al enterarme de lo que sucedió a Lydia, mi impulso fue muy sencillo, cortar relaciones por la paz y no saber nada de ella, puesto lo breve que me dijo fue muy indiferente y yo, completé los espacios en blanco con un clásico machismo mexicano.
Ayer, sin embargo, el gusanito me estuvo picando todo el día. Porque necesitaba saber como habían sucedido las cosas en realidad. Al saberlo, surgieron numerosas ideas de lo que debo puedo hacer yo para ayudarle.
Hablé con ella ayer, por teléfono. No podía dejar de pensarla.
No quiere hacer nada para facilitarle las cosas al padre biológico del niño, así que le ofrecí registrarlo a mi nombre. Como paranoico que soy, se me ocurrieron diversos escenarios por los cuales no debería hacerlo, pero los hice a un lado… porque no es de mí de quien se trata. Si mi apellido puede ayudar un poco a aminorarle la carga de lo que está sucediendo, entonces ofreceremos mi apellido, porque después de todo, son sólo cuatro letras que le ayudan un poco a mi identidad.
Después de colgar el teléfono, no pude irme a dormir tranquilamente, como hubiera querido. Otra vez se presentaron escenarios mentales donde: 1. Podría casarme con ella. 2. Ofrecerle un lugar donde vivir aquí. 3. Irme yo a vivir allá.
Me sorprende en mi mismo tanta muestra de amor.
Ahí es donde entra el pensamiento lógico y me temo que es lo más sensato. Yo no tengo un trabajo que pueda mantener una familia, mi trabajo me permite unos gustos y unos cuantos vicios, si quisiera, podría permitirme vivir sólo durante un tiempo, pero sin lujos como éste que tengo de escribirles a ustedes.
La otra opción sería conseguir un trabajo que me permitiera mantener una familia, pero no tengo estudios como para un trabajo decente, apenas entré a la UNAM, donde finalmente estoy donde quiero estar. Y se iría mi vida trabajando para una persona de la cual no estoy enamorado.
Cabe aceptar que soy un hombre incompleto en muchos aspectos, no puedo jugar al caballero en armadura andante cuando todavía tengo mis fantasmas sin resolver.
Son impulsos egoístas. Lydia es una mujer de mucho caracter y muy luchona. Ella ya tiene parte del plan trazado y espero que no se le dificulte. No hemos hablado de nosotros y ella ni siquiera está contemplando lo apresurado de mis imaginaciones.
No puedo sacrificar mi vida por eventos de caos. Ya que lo he pensado mucho y ella no es la mujer de mi vida. Me gustó pensarlo así, pero es simple pasión del momento… pertenecer a alguien y que alguien me pertenezca.
Lo que si puedo hacer y trabajaré para lograrlo, es ayudarla a ella y a su niño. Asegurarme de estar ahí, aunque no como un príncipe azul, si como un hombre que no está contento con ver como los eventos de caos nos tiran piedritas en la vida. Ofrecerle parte de mi trabajo y que cuando tenga dificultades pueda yo verdaderamente ofrecerle una mano amiga.
Y de Cecilia… bueno… estoy escuchando como cae la arena del reloj, lenta, segura, y pronto será 18.
5 comentarios ↓
…
Me quito el sombrero ante ti Agustin, que dichosa sera aquella mujer a la que realmente ames.
Una vez pasé por lo que tú estás pasando, y como experiencia personal, te puedo dar como consejo que simplemente no la dejes sola. Eso, le aliviana mucho más que cualquier cosa, saber que puede contar al menos con alguien. Y que mejor que seas tú ¿no?
NOOOO inventes…me dejaste.. con la boca abierta..
‘…Y se iría mi vida trabajando para una persona de la cual no estoy enamorado….’
No cometas ese error, un amigo que te apoye es lo mejor que te puede pasar, tal vez sea una niña, pero para mi es lo mejor… nunca tomes decisiones apresuradas y mucho menos si van en contra del amor…
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