06:33PM - Fest: esto de las desveladas me está envejeciendo muy rápido
06:34PM - don Arturo: y el cigarro
06:34PM - don Arturo: y la guamas
06:34PM - don Arturo: y escribir
06:34PM - don Arturo: y el café
06:34PM - Fest: casi no tomo café
06:34PM - don Arturo: y viajar en metro o en pecero
06:34PM - Fest: puedes cambiarlo por la coca cola
06:35PM - don Arturo: pior tantito
06:35PM - don Arturo: y a eso agregale
06:35PM - don Arturo: la humedad
06:35PM - don Arturo: el smog
06:35PM - don Arturo: la altura
06:36PM - don Arturo: la inversion térmica
06:36PM - don Arturo: nooo mano, tu esperanza de vida se vio recortada a la mitad
06:36PM - Fest: Arturo, usted tiene una capacidad reconfortante para animar al decaido.
Entradas escritas en Noviembre, 2002 ↓
Desveladas.
Noviembre 18, 2002 — Logs varios.
Escrito por Agustin Fest.
Insomnia del 17-18 de Noviembre.
Noviembre 18, 2002 — Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
Estaba ayer tratando de dormir inutilmente, dando vueltas a mi cama, después de darle un repaso a La Iliada y La Odisea. Y sencillamente se volvió uno de esos días en los que seguramente esperaría acostado en mi cama a que me dieran las cinco de la mañana para meterme a bañar, desayunar algo, venir a la computadora a revisar un par de escritos y luego irme a la escuela.
Pero já! le gané al día. Me levanté antes. A las 3 AM ya había prendido el videojuego (Dreamcast - Capcom vs. SNK 2) para distraer mis pensamientos de aquellas cosas que me preocupan.
- Los exámenes.
- El Poder Gris.
- Mi familia, mi hermano.
- Padre Taxi.
- Más escuela.
En sí, mi mente no me deja tranquila. Y para acabarla de fregar, a las 6 de la mañana sentí un dolor intenso en el estómago que me tiró todo el día. Ni escuela, ni trabajo, ni dormir bien. Ha sido bastante jodido. Ya mañana será otro día y qué Dios sea honesto.
Primera historia de la Tía Yemita y el hombre que no podía sentarse.
Noviembre 17, 2002 — Cuentos.
Escrito por Agustin Fest.
Primera historia de la tía Yemita, cuándo le dijo el secreto a aquél llamado Heriberto Jiménez, el hombre que siempre viajaba de pie en el metro. Por Agustín Fest.
La adivina ciega sonrió al sentir al nuevo cliente, no reconocía los pasos ni el olor y además tenía todos los sonidos de un observador que inseguro, levanta y deja objetos, mueve las cortinas y los ornamentos colgados por error.
—Tome asiento, está usted en su casa —aseguró la tía Yemita, una anciana ciega de pueblo, aspiró profundamente y dejó que la fragancia de su santuario le tranquilizara, le gustaba el incienso, el sutil olor a quemado de la cera.
Diario de Simón Dor. Día 41.
Noviembre 17, 2002 — Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Día 41
Querido diario:
Había olvidado lo hermoso que es ver la ciudad de noche, a pesar de los coches y el inmenso tráfico, muy a pesar de la contaminación, aún es hermoso. Es cierto que envidio a las personas que son felices, es cierto, porque muy adentro de mi aún sigo siendo humano y no sería justo negar que me gusta observar sonrisas o los ojitos de esperanza en los niños, pero la envidia es fuerte y me hace despreciarlos.
Soy egoísta, lo sé, pero si no soy egoísta conmigo, ¿entonces qué puedo esperar de los demás? Cómo escuché decir a un gran hombre: “Para estar en las ligas mayores, al menos tienes que creertela”.
Tuve un par de sonrisas sinceras hoy, me permití el lujo de sonreírle a una chava, sin estar completamente decepcionado, ella se me quedaba mirando, no se que trataba de ver en mis ojos… lo que muchos tratan de ver tal vez, qué alma hay detrás de las ventanas. Me fui sin despedirme y no se si ella lo extrañó o no, ¿qué importa? Domesticar dijo el zorro, domesticar.
Recuperar pasito a pasito mi alma, de eso se trata. Un nuevo comienzo.
El Precio.
Noviembre 16, 2002 — Cuentos.
Escrito por Agustin Fest.
Dedicado a Mario Romero. No todos acabamos como Max Botello.
Cuando nuestro personaje principal despertó, pensó que sería un magnífico día. La luz del sol entró por su ventana como en una película de caricaturas, y sólo faltaba que toda la ciudad se pusiera a cantar para completar el cuadro maravillosamente.
Diario de Simón Dor. Día 40.
Noviembre 16, 2002 — Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Día 40
Tengo que dejarlo. Este afán por creer, este afán por encerrarme en el círculo vicioso de las esperanzas falsas. He de cerrar mi vida, he de cerrarlo todo. Ya no puede continuar esto. Al pasar el tiempo, observas como lo años se te han escapado de las manos y lo que crees que sanaste, esta aún fresco. No hay forma de sanar, no hay esperanzas, sólo resignación.
La capacidad que tengo en las manos, mancillada por una imaginación muy fértil y sentimientos irreales. Estos son los tiempos en los que me avergüenzo que existo y daré una solución definitiva a esto, dejando de existir, me convertiré en el fantasma que siempre imaginaba de niño, apareciendo de repente y observando a los demás. Tener consciencia de qué sucede con cada quién, pero he dado mucho tiempo en escucharlos y complacerles, ahora no complaceré nada, sencillamente dejaré de existir en sus vidas y ellos sólo existirán como bonitos recuerdos en la mía.
Aquí, es donde yo prometo que termina este círculo en dónde me he encerrado. Ya no puedo soportar las duras marchas que no llevan a ningún lugar, ni las eternas pláticas lascivas que sólo secan el cerebro. He de salir del abismo de tentación en el que me he encerrado y quiero dejar de llorar un buen tiempo, por cosas que no valen la pena. Es así, que he caído y me han tirado, es así, que han logrado destruirme pedazo por pedazo. ¿No era lo qué buscaban?
Pero no importa, me levantaré de nuevo y probablemente se arrepentirán, probablemente se reirán. ¿Pero qué me importan ustedes si a ustedes nunca les importó mi tristeza? ¿Si lo qué les importaba era enamorarse de ustedes a través de mi? Bien lo decía Arjona, bien saben cómo les encanta enaltecerse por medio de mis palabras y como adoran sentirse superiores, convertirse en las diosas, en las musas. Anden, anden y busquen alguien que les escriba más bonito que yo, que las desee más que yo, que las necesite más que yo. Se ha agotado la paciencia y extraño mi Luna Hecha de Queso, extraño mi Jaramillo y extraño mi escuela.
Me he olvidado de mi, por procurar de ustedes. ¿Pero qué les importa? Ya no necesito más decepciones, ya no necesito cargar con los mismos diálogos y ya no quiero que ustedes me digan más mentiras. Conjunto de quimeras, hipócritas y sodomitas. Estoy cansado de existir para ustedes y que ustedes me hagan existir cuando me necesitan.
Que les vaya bonito y hasta el siguiente día, mi querido diario.
Arnulfo en las Rocas.
Noviembre 15, 2002 — Cuentos.
Escrito por Agustin Fest.
Es mejor si lees primero el cuento de La última bolsa de papas fritas
Nuestro héroe es un hombre nada común, atlético de estatura mediana, porte grosero y vulgar pero con un rostro cuadrado que siempre hace mirar a las chicas dos veces, pero lo que las hace mirar tres es el parche en el ojo. Un parche que no tiene necesidad de estar, ya que nuestro héroe, Arnulfo en las Rocas, lo pone sólo para intimidar a la escoria de la ciudad.






