Resurrección I. El Mal e Isabel.

La Niña pidió un taxi, tenía un osito de peluche en sus manos, viejo y rasgado con un collar que decía el nombre de “Cliqo Jerio”. Nadie sabía el significado del nombre, más misterioso aún por qué se lo había puesto. Estaba cansada de caminar, continuaba en la búsqueda de aquél hombre que había visto hace unos días, quería preguntarle cosas, muchas cosas que significaban todo para ella, al menos en estos momentos de su vida.

—Pronto lo encontraremos Cliqo —la niña besó el osito y extendió su mano, un taxi la recogió.


El hombre pidió un taxi, debía encontrar a la niña antes de que ella encontrara al Señor de Todas las Respuestas. También estaba cansado de caminar y tenía algo de sed, ¿Hacía cuánto que no bebía? Necesitaba alcohol, no podía seguir así, simplemente ya no podía. ¿Era mucho pedir una botella de licor más barato que pudiera existir?, omitió sus pensamientos porque la mirada siempre presente de éL interfirió de nuevo.

—Encontrar a la niña —susurró una vez más, pidió un taxi y se subió.


—¿Eres tú? —preguntó la niña— ¿Eres tú el hombre que puede encontrar al Señor de Todas las Respuestas?

El Taxista se volteó a mirarla, era un anciano de frente amplia y expresión triste, tenía una gorra de la marina nacional puesta.

—Dices llamarte Carlos Monte, pero no lo eres, ¿Quién eres en realidad? —preguntó la niña.

—Ya sabes mi nombre, ¿Por qué no me dices el tuyo?

—Mi nombre es Isabel… ¿Y usted? Insisto, por favor dígame su nombre.

—Soy Caronte.

—Mucho gusto señor Caronte, ¿Usted me puede llevar al Hombre de Todas las Respuestas?

—Lo siento niña, pero no se quién es ese señor de quien me hablas.

—Verá señor Caronte, mi mamá me enseñó a ser una mujercita muy educada, pero también puedo hacer mucho berrinche así como las niñas de mi edad, ¿verdad Cliqo?, Cliqo y yo iremos a ver al hombre de todas las respuestas por qué queremos saber por que se ha llevado a mamá y a papá en la guerra que acaba de pasar, ¿usted supo de ella?

—¿La segunda?

—¿Habrá una segunda? Díos mío, ¡Qué inconsciencia!

—Disculpa niña, pero pierdo la noción del tiempo de los vivos, como he sido eterno y he vagado con muchos nombres, entonces no tenía idea, ¿Cómo me encontraste? ¿Cómo sabes quién soy?

—Es muy sencillo de explicar Señor Caronte, por que lo he buscado, usted no es más que un mito como la humanidad, pero yo era feliz viviendo el mito de mis padres, ¿Verdad Cliqo?, lo único que hice fue creer que podría encontrarlo. Usted puede llevarme a lo único que es real y ese es el hombre de todas las respuestas.

—¿Por qué habría de hacerlo?

—Porque usted también tiene que responderle a ese Señor, Señor Caronte, usted también dejará de existir algún día y el Hombre de Todas las Respuestas se lo llevará.

Caronte frunció el ceño, la idea de pensar que él no sería eterno le dolía. El conocía al hombre de todas las respuestas y lo consideraba su amigo, gustaba de platicar con él, ya que era la única persona (si es que se le podía considerar persona) que podía ver después o antes de un viaje.

La Niña se veía tan decidida y parecía saber tanto, le intrigaban sus palabras, un enigma que tenía que resolver, no pudo decirle que no.

—Te llevaré.


—¿A dónde lo llevo, disculpe? —preguntó el taxista servicial, el hombre jadeaba, revisó la hora en su reloj y gruñó, se le hacía tarde, la maldita niña, debía encontrar a la maldita niña.

—Necesito encontrar a la niña —dijo el hombre.

—¿Perdón? —preguntó el taxista.

—¡La niña carajo! ¿Cómo llego a Caronte? éL ha dicho que se llama Carlos Monte, ¿Conoces a un taxista de ese nombre?

—Perdone… pero en serio, no sé de lo que habla… yo… solo soy un taxista señor, ¿Es usted un asaltante? Por favor, no me lastime, mi esposa e hijos…

—¡Cállate! —el hombre guardó silencio y se puso a pensar la manera más rápida de llegar a Caronte, entonces la brillantez le dio el camino, un camino que la conciencia de éL aceptó gustosa. Salió del Taxi, miró a un camión que venía en sentido contrario. Sería fácil, sólo tendría que cerrar los ojos y pensar en la recompensa de éL si lograba encontrarla.

Un taxista horrorizado miró como el hombre se puso enfrente del camión con una tranquilidad escalofriante.


—Es lo más que te puedo llevar a su reino niña, estás en el Reino de la Muerte. Ya no puedo ir más allá por que no son mis terrenos y no soy bienvenido, no se si tú serás bien recibida, no conozco sus decisiones y espero nunca conocerlas —dijo Caronte—. Puedo esperarte cuando salgas para que tú y yo charlemos, quiero que me des respuestas.

—No será necesario Señor Caronte, creo que tardará el momento en que nos volvamos a ver. De todas formas, gracias por su amabilidad. Cliqo, dile adiós al Señor Caronte —la niña movió la manita del oso y fingió su voz.

Caronte le sonrío a la niña.

—Alguien te está buscando niña, un hombre que es guiado por éL. Debes tener cuidado, lo estoy trayendo para acá, será mejor que te apresures.

La niña sonrió con seguridad y asintió, se bajó del coche y empezó a caminar.


—¿Caronte? —preguntó el hombre.

—Exactamente amigo, ¿listo para tu viaje al infierno?

—No, si vengo de allá, soy el mejor demonio de éL transformado en humano, es muy cansado, odio la forma humana, me hace tan débil Caronte…

Caronte se encogió de hombros.

—¿No era más fácil buscarla en el mundo espiritual como demonio?

—Oh no, los demonios no pueden entrar al Reino de la Muerte y tú bien lo sabes, ya que tú también eres un demonio o algo similar Caronte. Ahora llévame, no tenemos tiempo que perder.

Caronte suspiró e inició el largo camino al Reino de la Muerte.


Isabel y Cliqo anduvieron en un campo de almas que eran segadas como el trigo por un jinete esquelético, el cielo era de un café amarillento corrupto, parecía haber incendios en el horizonte que acrecentaban las nubes oscuras en el cielo.

Isabel se dirigió educadamente al segador de almas.

—¿Disculpe, cómo se llama?

—Mi nombre es Valpix humana, ¿Cómo has llegado a este territorio? ¿Qué hace que vengas a manchar este reino tan sagrado con tu presencia?

—La vida, Señor Valpix, vine aquí por el alma de mis padres.

Valpix rió.

—Sabes muy bien que este no es lugar para buscar la esencia del alma, estas van a lo que ustedes humanos llaman el cielo o el infierno.

—Señor Valpix, regularmente soy una niña muy educada, ¿Verdad Cliqo?, pero usted podría sacar con facilidad a la niña berrinchuda que hay en mi, usted sabe muy bien que conceptos cómo la humanidad, el cielo y el infierno sólo son un mito, si, es seguro que encontraría la esencia de lo que fueron mis padres en alguno de esos lugares, pero tendría que convertirme en una mentira cómo todos los demás y yo no quiero eso Señor Valpix. ¿Verdad que no queremos eso Cliqo?

Valpix silente siguió segando almas, al ver que la niña no planeaba irse de ese lugar contestó—: Si, las almas de tus padres se encuentran en este campo tan grandioso, pronto serán segadas para volver a reutilizar su energía de vida, lo único que te queda es recuperar su esencia que están en el cielo o en el infierno.

—No es cierto.

Valpix silente continuó cargando las almas segadas en su carretilla, al ver que la niña y el oso le miraban fijamente contestó—: Tú no perteneces al mundo, tú no eres un mito, eres tan real cómo yo, ve a ver al Señor de Todas las Respuesta, ve a ver a la Muerte y pregúntale si puedes recuperar a tus padres, me intriga el saber qué te hace real, me conmueve la bondad de tu camino, síguelo que yo no puedo ni quiero detenerte.

—Gracias Señor Valpix, es usted muy amable. Cliqo, dile adiós al Señor Valpix —la niña movió la manita del oso en señal de despedida y fingió la voz.

Valpix continuó su trabajo, el campo de almas necesitaba mucho trabajo todavía.


El hombre-demonio caminó con trabajos siguiendo el rastro de la niña, el campo de almas era muy grande y muy espeso, apenas y podía caminar en él. Sintió sus hombros como un par de toneladas, necesitaba alcohol maldición, una sola gota de alcohol haría muy feliz al pobre desgraciado. Miró a un jinete con una hoz y su caballo, ambos eran esqueléticos. Caminó hacia ellos y se dirigió de una manera amistosa.

—¡Hey! ¿Qué tal?

—Vaya, vaya, otro humano, ¿Tú a qué vienes? —preguntó Valpix.

—Vengo buscando a una niña que obviamente se ha perdido, necesito guiarla para crear del mundo una nueva realidad a imagen y semejanza de éL —contestó el hombre-demonio.

Valpix silente siguió trabajando en sus almas, luego miró al demonio profundamente y rió.

—No podrás detenerla, es su destino llegar al Hombre de las Respuestas, un simple demonio como tú no podrá salir de este campo, necesitarías ser real y no un mito.

El hombre-demonio sonrió gallardamente, una maldita gota de alcohol, necesitaba licor, del más barato que fuera. Miró al cielo e inexplicablemente el licor barato empezó a llover a cántaros, sacó su lengua para probarlo y bañarse en él, se sentía fuerte.

Valpix le miró y cabeceó negativamente.

—Te estás haciendo real, eso no me agrada.

—Quítate de mi camino, quita al campo también o me verás enojado —susurró el hombre-demonio, Valpix se encogió de hombros y lo dejó pasar, no le importó, siguió trabajando fielmente en sus almas, sus queridas almas.


—Señor Cliqo, ¿Dónde estamos? ¿Sabes osito bonito? Está tan bello aquí, me agrada como estos rayos de luz nos bañan y nos conscientes, el aroma a flores nos envuelve, Señor Cliqo ¿Dónde estamos? ¿Me puedes decir en un suspiro?

La niña escuchó la dulce canción de un violín, la siguió corriendo y bailando, danzando y riendo, los árboles a su alrededor eran tan grandes, pero cuándo quería estar en un campo inmenso la tierra se ajustaba y se lo regalaba, una tierra que siempre cambiaba de vida.

—¿Quién eres tú? Dices llamarte Violeta y vives en la tierra para tocar el violín y vivir la creación humana, pero eso no es cierto, ¿Quién eres en realidad?

—Mi nombre es —sonrió una mujer de piel tostada y morena, su cabello gris y largo hasta la cintura, vestía una túnica de seda blanca— y soy el espíritu de la vida.

—He visto a Valpix, el es el cegador de almas, ¿pero qué haces tú?

—Yo doy vida a todas las cosas, soy la hermana del Señor de Todas las Respuestas, nos contrarrestamos el uno al otro. Yo doy Vida para finalmente Morir, mientras que el Muere para darme Vida.

—Cliqo, ¿entendiste algo? Por favor, siga tocando el violín y deme el conocimiento del mundo, ¡Cuándo regrese al mito de mis padres prometo comprar todos sus discos!

—Chiquilla, eres demasiado real, estoy segura de que tú y yo somos hermanas o algo por el estilo.

Isabel fingió no escuchar y escuchó la dulce canción del violín.


El demonio-hombre caminaba orgulloso y elegante en la tierra de La Dama del Cabello Gris, cada vez se sentía más real, más fuerte. Empezó a reír sintiéndose rejuvenecido. Al verlo éL, estaría muy contento de su progreso.

—Alto ahí corrupto —cantó La Dama Gris.

—¿Quién eres tú para detenerme? ¡No ves quién soy yo! ¡El Destructor, el qué mata de hambre, guerra, enfermedad y Apocalipsis, yo soy la representación de éL en la muerte, soy el mal hecho realidad! ¡Uno de mis nombres sería el buscador de muerte! Tú hermano seguramente me loaría por mi sacra labor

La Dama Gris se mordió un labio, estaba dispuesta a detenerlo cuando un repentino entendimiento le detuvo.

—No es mi deber detenerte Mal, sigue tu camino, encuentra a la niña y aprende.

Mal rió con ganas y siguió caminando, oscureciendo un poco a la hierba a su alrededor.


Isabel y Cliqo caminaron por un pasillo de universos paralelos y planos astrales desconocidos para ellos. La niña observó con fascinación pero teniendo siempre presente que todo era un mito excepto El Señor de Todas Las Respuestas.

—¿Dónde estás? No te escondas, sólo quiero hacerte unas preguntas, muchas preguntas.

—Precisamente por eso me escondo de ti, porque has vivido una corta vida y podrías quedarte preguntando infinitamente, aquí no puedes envejecer y aquí tu curiosidad jamás será saciada pero crecerá en proporciones increíbles.

—Señor de Todas las Respuestas, ¿Por qué te llevaste a mis padres?

—Porque te necesitaba aquí, te di el poder de la realidad y para que lo conocieras, las almas de tus padres fueron necesarias. Isabel sonrío.

—Gracias Señor de Todas las Respuestas.

—Espera, te reclamo para éL, te reclamo para el Mal —dijo el hombre-demonio que acababa de llegar, sonreía enormemente y hacía que todo a su alrededor muriera y oscureciera, se dilataron sus ojos rojos y su olor de alcohol barato llenó la habitación.

—¿Quién eres tú? Mira Cliqo, ha venido un señor feo a vernos.

—Un señor hermosamente feo, ¿Qué no ves? —sonrió el Mal.

—Cliqo, despide al señor y continuemos trabajando, ¿Si?

El Mal rugió.

—¿Cómo osas ignorarme? ¡Soy el Mal! ¡Y te llevaré con éL! Deberías sentirte honrada mocosa.

—Cliqo por favor, despide al Señor —repitió Isabel, dejó a su oso en el piso del pasillo inexistente y regresó a platicar con la Muerte. El Mal se estiró amenazadoramente, pero un osito de peluche se puso en su camino, no sabía porque, pero no podía pasar a través de él.

El Osito de peluche creció de tamaño, se comió al Mal y eructó.

—Señor de Todas las Respuesta, ¿Qué hay al final? ¿Por qué debo quedarme contigo?

—Tú eres un pedazo de mi ahora, eres una de mis resurrecciones a la vida Isabel, ¿Qué hay en el final? Nada, sólo yo, soy lo Último. No queda ni el alma humana, ni la historia, ni el pasado, todo Muere, el Infierno, el Cielo, todo acabará rindiéndome cuentas a mi, La Dama Gris y Valpix también expirarán mucho antes que yo.

—Qué triste Señor de Todas las Respuestas, no se si deba seguir viviendo, no se si sea correcto servir para ti toda una eternidad hasta que tú decidas acabarlo.

La Muerte carcajeó.

—No lo pongas así, prefiero verlo como ustedes humanos lo han puesto. Yo soy el que limpiará y cerrará el salón de la fiesta cuando esta acabe. Alguien más contratará una nueva fiesta y todo iniciará de nuevo.

La niña sonrió, la Muerte acarició el cabello de Isabel.

—La fiesta debe continuar, ahora ven, tienes que dormir. Mañana despertarás y serás una parte más de mi, como Valpix, como Gaia. Duerme Isabel, hasta mañana Señor Cliqo, cuida muy bien a tu dueña cómo has hecho hasta ahora.

Fest. Por ahí del 2000.

3 comentarios ↓

#1 Hurin el 06.06.03 a las 4:42 pm

:chido::chido::chido:

Bastante bueno parner :grin:

#2 raYuela el 02.08.04 a las 5:22 pm

Que miedo da Isabel.

#3 alvaro el 07.04.07 a las 3:58 am

:colgado:

Deja un comentario