El día que me enteré que perdí, obviamente me deprimí. Eso fue ayer, como por ahí de las 5:30 de la tarde.
En ese momento, mi cabeza revoltosa sacó a relucir mis personajes y personajes de otras cosas que he leído.
Dícese así:
—Ché, has perdido, dejá por la paz la escritura —Horacio.
Arlequín se levanta inmediatamente y pide la palabra: —No puedo creerlo… imposible es asimilarlo. La Muda no dijo nada. —No eres bueno, algo falló ahí —dijo Painus. El hombre de jeans y chamarra negra prendió un cigarrillo y suspiró. —¿Qué significa Perder? —preguntó Cliqo Jerio. Isabel lo calló pacientemente y siguió escuchando el revoloteo de todos los personajes que me han perseguido en mi vida.
Pero entonces habló la bendita vieja.
—Silencio —dijo Yasmín y como un hechizo, todos se callaron—. Aquí… hombre, es que no te hagas pendejo.
—No me hago pendejo —respondí confuso.
—¿Te gusta escribir, cierto?
—Me gusta escribir.
—Tu vida son las letras, ¿no es así?
—Simón.
—Entonces, no se haga pendejo y siga escribiendo…
Por tí, viejita ciega.







3 comentarios ↓
Sigue escribiendo, no te detengas, no siempre se gana a la primera. Y los triunfos mas apreciados son los que mas cuestan.
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Sigue escribiendo, no te detengas, no siempre se gana a la primera. y los triunfos mas apreciados son los que mas cuestan.
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No dejes de escribir, solo no era el momento, aun eres mi escritor favorito
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