Día 24
Como siempre, me encuentro sin ocurrencias. Juego con la pluma y con el papel, nos miramos, como participantes en un juego de ajedrez. Y hay veces, en las que el papel me gana, en las que es más listo que yo, con toda su blancura y su vacío, no puedo escribir ni una palabra que valga la pena. Cuando sucede y me urjo a escribir, es cuando escribo como me siento en el momento en partícular, es por eso que estás leyendo estas palabras. ¿Por qué no me rindo? Sencillo, mi querido y estimado diario, mi amable lector, porque la urgencia a escribir es más grande. Tal vez por ello a veces me siento obsesionado en estructurar, en tener el control. Obligo a que me escuchen, aunque después de decirlo me sienta como un completo idiota. No tiene importa que me piensen un inútil, es la necesidad de ser escuchado y liberar de mi cabeza las ideas falsas y que no tienen sentido.
Es lo que pensaba el otro día, si soy un revolucionario o un mercenario, ¿Sabes la diferencia entre estos? El Revolucionario tiene ideas concretas, su corazón cree en ellas, es por eso que alza las armas que tienen, ya sea un cerebro o un rifle y grita cuando ve el estandarte de la Virgen morena. El Mercenario es distinto, el mercenario no tiene patria, renta su cuerpo a un ideal aunque no crea en este. Cada quien sabe donde está parado, mi querido lector, ¿Eres un mercenario o un revolucionario?
Cuando estoy solo, me pregunto quién me observa.
¿Paranoia? No lo se. Seguramente así es. No me lo digo de frente porque no me gusta pensar que tengo alguna enfermedad psicótica altamente avanzada. Creo que a todos nos pasa, cuando nos quedamos solos, en la oscuridad, nos tapamos con nuestra sábana o agachamos la cabeza en la chamarra; caminamos, nos sentamos o nos acostamos; acariciamos el amuleto, el reloj o las manos. Escuchamos con atención si alguien más está. El cerebro es potente y nos hace creer que una sombra está con nosotros, observándonos y esperando el momento justo para abalanzarse sobre nuestra temporal e infante inocencia.
¿Soy el único que se siente así? No lo creo. Creo que pasa a menudo, con nosotros, los que vemos la magia.








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