Día 13
Mi vecina, tan tierna…
Estás ahí, sentada frente a mi, cruzas tus piernas y te fumas un cigarrillo, la bata de seda cae suavemente en tu cuerpo de música clásica… suave, blanco, bien formado. Tus senos que me imagino inquieto mientras controlo mi propia dureza. Mi mano indiferente cubre mis labios, para que no mires como tiemblan ante ti, ante tus ojos profundos. ¿Qué haces aquí? ¿No ya nos habíamos olvidado mutuamente? No respondes a las preguntas de mi mente, sencillamente sonríes. Tus labios gruesos, que brillan con la luz de día o con luz de luna, juguetean con el filtro en tu boca.
No puedo olvidar tu idea. Sigues ahí, tratando de ordenar los acontecimientos de tu ficticio pasado. Mueves tu pierna juguetonamente, mirándome como ayer me miraron los niños, (¿alguien tiene una banana?). Veo colores distintos, tu sueter rojo, tu ropa interior negra, tus ojos claros (verdes o azules, probablemente miel, necesitamos más desarrollo de personaje señor). Regresan a mi como si fueran recuerdos verdaderos. Ríes y me miras con amor.
“No puedes olvidarme”, dices. Yo sonrío.
“¿Por qué?”, pregunto inocente, se la respuesta pero me gusta escucharla de tus labios.
“Porque soy parte de ti”, tus ojos se caen un poco. Raro en tu personaje, malvada Lorena. Raro en tu personaje. Dejas de mover la pierna y silenciosa fumas tu cigarrillo. Yo miro hacia otra parte incómodo.
“¿Por qué quisiste olvidarme?”, preguntas tú, un poco herida, miras al piso. Lorena, ¿arrodillándo su caracter dominante ante mi? Dejas caer la ceniza, sin importar el trabajo de la pobre sirvienta de mi mente, que trata de mantener mi mente limpia todos los días.
“Porque eres del pasado mi amor”.
“Recupérame, no me dejes caer, no me dejes sangrar… cada vez que te alejas”.
“¿Y qué debo escribir de ti? Eres como Yasmín, o como Trevan, o como cualquier otro de mis niños”, respondo indiferente, “Te deje libre porque me lo pediste, plasmé de ti en un papel. Eres una ocurrencia, eres una bella ficción”.
“Estoy ante ti de nuevo. Porque tú lo has pedido”, susurró Lorena, “¿No me extrañas un poquito? ¿No extrañas la humedad, la pasión…
… mi calor?”
Me acerco a ti, acaricio tu mejilla cariñosamente y me hincó para besar tus labios.
“Tal vez merezcas una historia más”.
Sonríes como la niña inocente que dejaste de ser en mis cuentos y me abrazas muy fuerte. Besas mi cuello y muerdes levemente mi oreja. Me susurras al oído cuánto me amas y cuánto me quieres de vuelta. Carcajeo en mi interior y me sorprende saber que tú también puedes ser así… Lorena Salinas.








2 comentarios ↓
Creación de la mente? Mera ficción? Nooo no creo, parece más la pura verdad hecha Lorena. Lorena, nombre enigmático y enigmática personalidad.
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genial… Eliges nombres buenisimos
Lorena Salinas Este dia no lo entendí mucho la verdad
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