“Mi querido amigo:
Recuerdo todavía a ese niño que alzó las manos y sus movimientos fueron acompañados por un polvo de hadas. Estimo que es una sustancia peligrosa que se metió en mi nariz, mis ojos y mi boca, buscando irse inmediatamente al corazón para circular en mi sangre.
En ese momento, pude emitir luz que hormigueó mi cuerpo de pies a cabeza, me salieron alas de ángeles y pude en ese breve lapso, discutirle a Dios que no existía.
¡Puta Vida! Cuando me sonrió aquel niño y me hizo entender que debía propagar su mensaje, me reí en su cara y las alas se desvanecieron como ceniza en el viento.
Con una palabra de dos letras le di excusas milenarias (y millonarias también), negué mis alas, mis ojos que a sus ojos veían magia que el manejaba y mi psique se centró en la pureza rota de un ángel caído.
“Puedes ver la magia en el mundo” dijo el niño marcando con oro cada palabra y seguí escuchando la frase durante varios días, acompañando el recuerdo con su maldita sonrisa.
Y entonces, supe que no había salida
Un saludo y un abrazo
Simón Dor”.
Un comentario hasta el momento ↓
“Puedes ver la magia en el mundo” dijo el niño
no puedo pensar en nada más que en la filosofía. Apreciar el mundo como descubriendolo, siempre por primera vez.
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