Encrucijada.

El hecho de hacer una categoría dentro de mis comentarios que se llame “Hugo, mi familia, mis raices” es una muy importante, por supuesto, en el sentido de los orígenes, pero incluyo el nombre de Hugo porque es, en cierta forma, el nombre que más pasa por mi mente cuando recuerdo a mi familia.

Hoy lo dejamos ir a vivir a Colima con su tía. Con la firme creencia de que va a tener un mejor desarrollo que en esta ciudad de mierda. Para empujar el desarrollo de los eventos, tuve que usar mucho la cabeza en vez del corazón, y tuve que hacer muchas sugerencias para que fueran tomadas en cuenta y que esto sucediera.

Esto en cierta parte me hace sentir culpable, porque es como admitir mis fallas como hermano (y mi madre se siente aún peor, porque es como admitir su falla como madre la cual quería evitar con Hugo, para que no sucediera igual conmigo que yo no se quien es mi madre).

Pero también no podía yo apostar la salud mental y física de mi hermano. Sé que en Colima tiene gente a la cual confiar y a la cual podrá ver más seguido, aquí en casa se quedaba sólo una buena parte del tiempo, tenía que hablar por teléfono constantemente para saber si estaba estudiando y/o haciendo su tarea. Es difícil… porque en realidad, me estaba adjudicando la paternalidad del niño.

Y ahora que se ha ido… ahora que se ha ido, tengo oportunidad de desarrollarme más tranquilamente, mis problemas del mal dormir disminuirán o eso espero, pero lo más importante, es que se siente un vacío, un vacío terrible… ya que era mi hermano el que me regresaba a esos momentos estúpidos cuando yo más serio estaba.

Es curioso, de niño siempre quise tener un hermano… alguien a quien yo pudiera enseñarle las tarabillas de la vida, como comportarse, como caminar, como hablar y como sonreír. Como cuidarse de las malas amistades y como abrazar a un buen amigo, como sonreírle a las novias y como hablarles, y decirle cuando había que tratarlas bien y cuando había que alejarse de ellas.

Y cuando tuve ese sueño en mis manos, estaba yo tan feliz de saber que yo fui el primero que vio su sonrisa, estaba maravillado de que sería igual de inteligente que todos han logrado ser en esta familia, observar reflejado como en un espejo distorsionado, la persona que eres y la que proyectas ser. Fue una difícil decisión, pero fue tomada con la cabeza, no con el corazón y es necesario que sepa él, que nadie se está deshaciendo de él, porque no era el objetivo de todo esto. ¿Cómo me voy a deshacer de lo que yo más quiero?

Era mi hermano… el que me salvaba de llorar en las noches.

Un comentario hasta el momento ↓

#1 Árbol de los Mil Nombres (un blog de Agustín Fest) » Archivo de blog » Me imagino si… el 07.15.05 a las 2:46 am

[…] De igual manera, ya casi son dos años desde que Hugo se fue a vivir con su tía. […]

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