No he leído mucho del Toro de Minos, aún me faltan unas buenas 200 páginas para terminarlo. Hoy en la noche avanzaré lo más que pueda y trataré de terminarlo mañana en la oficina. Después de todo, de eso trata mi carrera: leer. Sumergirse en los libros, analizarlos, romper los poemas para después amarlos y rearmarlos. Ahora que recuerdo, tenía que aprenderme un poema de memoria para mañana, eso me pasa por no tener al corriente mi cerebro y separar mi memoria de las tareas en un cuadernito aparte.
En el trabajo, las cosas ya parecen más a una oficina. He separado en dos a los bandos: los rudos y los técnicos. Todavía no se separa de un modo más definido el ambiente, pero asumo que no tardará mucho en hacerlo.
Hacer comerciales es divertido, además como dijo el buen Héctor Cruz (que creo lo dijo más bien Cryztales, sin embargo mi cerebro adjudica automáticamente esa frase a aquel productor): ¿Querías trabajar? Ahora te chingas.
Yo cuando era pequeño, me imaginaba que conocer gente famosa, luminarias, sería algo de lo más común. Cuando de niño repasaba ese tema en particular, me imaginaba a los artistos haciendo sus cosas de la forma más normal, sin destacar del todo. Nunca los separaba de mi forma social.
Ahora que trabajo en esto y he tratado con algunas de estas personas, no he visto la diferencia. Sigo teniendo la misma percepción infantil de los rostros que vemos en televisión y eso me agrada. En los momentos que la gente pone cara de sorpresa cuando digo donde he estado, quien he visto, a quien conozco, es realmente divertido.
Y lo que me falta… y lo que me falta…







Sin comentarios ↓
Todavía no hay ningún comentario. Anima las cosas un poco y comenta usando el formulario que esta abajo:
Deja un comentario