Entradas escritas en Octubre, 2002 ↓
Octubre 31, 2002 — Un tal Simon Dor, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Día 16
Escasez. Cuando veo el mundo desde la luna y me acompañan un par de ratoncitos bohemios, observamos la Tierra y suspiramos tristes, todos al unísono, como una cancioncita de nostalgia. Se puede escuchar la palabra escasez.
¿Por qué hay escasez en el mundo? Una vez me pregunté, como lo hago ahora desde aquí, desde la luna y me respondo a mi mismo con una frase cursi, de esas que no acostumbro. “Es que hay falta de amor, hay escasez de amor en el mundo”. Si la vieja Yasmín me estuviera escuchando se echaría una carcajada y me diría que no soy más que un cursi exagerado y que debería morder la lengua por hablar como alguien que no soy.
¿Pero quién soy yo realmente? un viejito amargado, igual que Yasmín, cuyas vidas giran en torno al ver como son débiles al sufrimiento y como alzan a sus dioses para protegerse de la maldad del mundo, cuando en realidad son los mismos dioses los que permiten tanta atrocidad.
“Deberían tener un Dios cómo nosotros, Simón”, dice uno de los ratoncitos bohemios, me volteo a mirarle interesado, “Nuestro Dios es el Queso, y ve como nos pagó con toda una luna de este, es una luna abundante que no hará más que terminarse cuando se tenga que terminar. Tenemos un placer muy simple, un placer de leche fermentada que nos nutre y nos permite crecer para desarrollar nuestro organismo y después, vienen los sentimientos. Todos somos agradecidos aquí de lo que tenemos y por lo general estamos en paz con nosotros mismos. Eso nos permite estar en paz con los demás”.
Los otros ratoncitos asintieron y aplaudieron al ratoncito que acababa de hablar, yo sonreí y le respondí:
“¿Pero qué pasará con las generaciones que vivan la escasez de queso? ¿Cuándo esté a punto de terminarse su queso? Vivirán ciertamente la misma escasez que hay en la tierra. No habrá queso que compartirse, todos pelearán por las migajas y al final, esta luna terminará y los ratones morirán en el espacio, ya que el queso ustedes no lo crecen y no lo cultivan. Habrá una gran discordia con su paz interior, o más bien, con la paz interior de las generaciones que vienen”.
Los ratones me miraron herido y me despidieron ese mismo día. Me mandaron a la Tierra, con su mirada de “Quédate con tu escasez de amor, que nosotros tenemos nuestro queso” y yo bueno… acepté el castigo por mi bocaza tan grande.
¡Qué bueno era vivir en una Luna hecha de Queso!
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Octubre 30, 2002 — Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Día 15
Bailamos al son de la negra… bailamos al son de la negra… ¡Simón! ¡Simón! ¡Simón!
Tenemos bendito refresco de Cola (del químico, no del de carne) y tenemos harta nicotina en el sistema, parémonos todos a bailar en frenesí, recibamos el mezcal con agrado y dejemos que llueva el alcohol y la felicidad, la vida ya tiene efectos mágicos, ¡no te drogues!
Mi estimado y querido diario, hoy tengo una felicidad sarcástica, ¿me entiendes? Es una especie de contento por el conocimiento de que alguien que no habla con verdad, cae por su propio peso. Es un contento por saber que el malo no gana y que el mentiroso se entierra en su propia mentira. Ese contento es especial, porque me hace sentir grande y maligno. Me estremece y me hace sentir vivo. Aún confío en las leyes naturales de la energía y me da gusto cuando por fin se que las cosas caen por su propio peso.
¿No soy un amor?
Me gusta balancear mi espada fálica de la verdad y penetrar con ella la carne de los injustos y los pecadores y después retorcérselas en el interior y hacer que hablen y lloren ante mi, arrodíllense en el nombre de mi injusticia por las injusticias que han cometido en su nombre.
¡Magnánimo sentimiento de venganza cumplida!
¿Y…?
¿Qué hago después?
No puede ser, si eso no cambiará en nada las cosas.
Solo evitaré que me vuelva a suceder, pero jamás… es imposible, jamás… no, no es cierto… no cambiaré a la persona… solo haré que me evite. ¿Y eso de qué me sirve si no los hago arrepentirse por la incongruencia de su propia existencia? ¿De qué sirve si aún creen en sus mentira?
¿Qué interesa que cumpla la venganza en nombre de la verdad, si lo único que hago es hacerlos más listos?
No, no sirve… mi sentimiento de grandeza se acaba de achicar y me siento perdido, creo que no logré nada significativo el día de hoy, mi querido diario, olvida que me has leído y piensa en la vecina y su playera rosa pastel, que brilla intensamente con el sol y deja ver su pecho altivo y en mis sueños exquisitamente deliciosos. Y las mujeres que se acerquen y me pidan con los ojos un beso para que yo tenga la iniciativa, se transformen en ella ante mis ojos… pero… pero no en la vecina, sino en Beatriz, mi querida y adorada Beatriz.
Sal. ¡Por favor! ¡Quiero sal que la vida está muy simple!
Necesito colgarme de una esperanza, porque estoy cayendo perdido, como un huevo estrellado, al sartén que ya está prendido. Un beso o una mirada, que tus manos rocén mi mejilla, que me beses la frente o me mires por un comentario sentida. Solo pido que una esperanza, me haga sentir vivo…
¿O para qué estar vivo? ¿Para qué esperar a que La Muerte tire la guadaña a mi alma? No, no… como dice el buen Richard Bachman: ¿Por qué estamos aquí? - Porque queremos morir Garraty, ¿Por qué si no? ¿Por qué si no? Nunca me mientas, solo pido la verdad, solo pido que no me des falsas esperanzas, es todo lo que te pido amable lector, no me disfrazes una verdad jamás… porque entonces nunca sabré cuando una esperanza sea cierta o una mentirilla blanca que dices para no herirme.
¡Quiero que me hieran de frente y mirar los ojos del que blande el cuchillo! No me gusta enterarme de las cosas, no me gusta vivir falsas realidades mi estimado amigo, y no me gusta esperar a descubrir la verdad por los detalles… Mis ojos y mis oidos y mis manos y mis labios lo saben de antemano, pero es implorable que me lo digas de frente para que mi cerebro lo capte de inicio y no llame al corazón para que este eche el vuelo y piense que todo está bien, cuando no lo está.
El amor no es posible. Por eso cuando veo a la vecina, tan tierna… mi querida Beatriz, tiemblo y me sacudo, porque te miro a ti. Por eso cuando veo a la diosa inalcanzable, la tentación del héroe, a mi querida Lila, te veo a ti mi querida Beatriz, en sus ojos, en su nariz, en el cabello negro… en la vecina veo tu juventud, tu frescura, tus ojos callados y negros profundos… no puedo dejar de verte ni de adorarte, porque eres tú a quién más espero mirar cuando doy vuelta a la calle, aunque sea tu reflejo fantasmal.
Beatriz, Beatriz…
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Octubre 30, 2002 — Intento ser Escritor, Y Cecilia.
Escrito por Agustin Fest.
En la azotea de un edificio, ella y él, de noche abrazados escuchando silencio y platicando sin palabras. A él le gustaba la idea de no decir nada, después de todo, era callado por la timidez innata. Pero cuándo la veía a ella silenciosa, entonces sabía que era sabiduría. Lo miraba en el brillo de sus ojos y en el perfil de su rostro azulado por la luna, amarillo por la mala iluminación de la Ciudad de México.
—Te imaginas —dijo él, rompiendo el silencio—. ¿Que hubieras muerto?
Ella volteó a mirarlo e hizo una mueca, que se desvaneció rápidamente. Ella había aprendido a acoplarse fácilmente a los cambios tétricos de humor en él y dibujó una débil sonrisa.
—Pero no estoy muerta, aquí me tienes. ¿Ves?
—Si, pero… en algún universo paralelo…
—¿Otra vez con los universos paralelos?
Él sonrió débilmente y apocado por la pregunta. Sintió como ella se recargó en su pecho y suspiró.
—Me gustan tus universos paralelos, por qué me hacen soñar —dijo ella.
—Perdóname por decirlo así, pero es que estaba pensando lo infeliz que sería si hubieras muerto. ¿Cuántos años hace que nos conocemos?
—Haz cuentas, te toca. Yo por ser mujer me sé todas esas fechas. Eres malo para ellas, nunca te aprendes ninguna.
—Tú cumpleaños me lo sé.
—Porque cumplo años diez días después que tú.
—Eres más pequeña por diez días, por lo tanto yo soy más sabio y sé más que tú.
Él sintió una leve protesta del cuerpo de ella y al asomarse pudo ver el débil esbozo de una sonrisa.
—Hace cinco años que somos novios y fuimos amigos durante ocho años, así que haciendo bien mis cuentas, ya tenemos trece años de conocernos… toda una vida en pubertad.
—Toda una vida.
—Deberíamos casarnos tú y yo.
—¿Ya de una vez?
—¿Por qué no?
—Platícame uno de tus universos paralelos… que sucedería ya estando casados…
Él lo pensó un momento y después dijo:
—Despertarías una mañana de la cama y me dejarías dormir, te sientes un poco amodorrada por la desvelada y vas a preparar café, tropiezas con mis calcetines tirados, el desorden que tengo en mi escritorio te desagrada.
—Qué bonita historia —dijo ella burlona.
—Calla, todavía no termino… piensas en dejarme, ya no soportas mi desorden y mis comentarios inconclusos —la miró hacer un rostro pensativo y se animó a continuar—. Yo por mi parte despierto y te miro, extrañaría mi libertad y me sentiría como perro encadenado, olería el café a distancia y pensaría que es hora de terminar la relación… y justo en ese momento, miro tus ojos y tú miras los míos… y ambos sabemos que no habrá un final después de todo.
Ella suspiró enamorada.
—Te vanglorías mucho, mi querido Agus. Yo creo que hubiera azotado la puerta de la habitación en ese momento, terminaría en casa de mi hermana llorando tres semanas y luego te hablaría para avisarte que recogería mis cosas.
—Admítelo, estás perdidamente enamorada de mí Ceci.
—Claro que si… en algún universo paralelo, dónde tú hubieras muerto y yo siguiera viva. ¿Qué hubiera sucedido en ese caso?
Agustín suspiró…
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Octubre 30, 2002 — Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
Ojos
T: “No lo estoy”
C: “Si, estás enamorado”
T: “¿Cómo lo sabes?”
C: “Tus ojos me lo dicen”
Reflejo
T: “¿Qué te dicen mis ojos ahora?”
C: “Que no sabes cómo decirle”
T: “¿Todo eso dicen?”
C: “Todo eso, sólo que no me dicen de quien”
T: “Tal vez si…”
C: “¿Si qué?”
T: “Si dejas de leer mis ojos y vieras tu reflejo”
Alma
C: “¿Qué quieres decir?”
T: “Recuerda, no se como decirlo”
C: “No necesitas, ya no, toda tu alma lo grita, no me importaría quedarme sorda”
Latir
T: “¿Pero si te quedas sorda cómo podrás escuchar los latidos de mi corazón?”
C: “No necesito, mi mano en mi pecho me dirá como late mi corazón que es uno con el tuyo”
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Octubre 29, 2002 — Literatura.
Escrito por Agustin Fest.
En los claros domingos de mi pueblo, es costumbre
que en la plaza descubran las gentiles cabezas
las mozas, y sus ojos reflejan dulcedumbre
y la banda en el kiosko toca lánguidas piezas
Y al caer sobre el pueblo la noche ensoñadora
los amantes se miran con la mejor mirada
y la orquesta en sus flautas y violín atesora
mil sonidos románticos en la noche enfiestada
Los días de guardar en pueblos provincianos
regalan al viandante gratos amaneceres
en que frescos los rostros, en Lavalle en las manos
Camino a la iglesia van las mozas aprisa
que los días festivos, entre aquellas mujeres
no hay una cara hermosa que se quede sin misa.
—Velarde. 1908
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Octubre 29, 2002 — Logs varios.
Escrito por Agustin Fest.
10:40PM - tsef.Thaed: es triste
10:40PM - Jokid: ke es triste?
10:41PM - tsef.Thaed: tener ganas y que no haya ni un alma dispuesta
10:41PM - Jokid: uhmm
10:41PM - Jokid: eso sientes?
10:41PM - tsef.Thaed: bue, es uno de esos pensamientos irregulares que tengo
10:41PM - Jokid: jejej ya pasará
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Octubre 29, 2002 — Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Día 14
Tomar notas. He olvidado de tomar las notas que creí eran pertinentes para hacer de este un diario más rico y extenso, pero… si tomo las notas y se de antemano que debo escribir, entonces perdería espontaneidad, ¿no es así, mi querido diario? Qué caso tiene, que yo, el mismísimo Simón Dor de Sevilla, Andalucia, Montevideo, Buenos Aires y Taxco, tome notas de lo que debe escribir. Los recuerdos vienen solos y Dios Literatura es buenito conmigo y me regala palabras para plasmar con tinta, papel y fuerza lo que mis sentidos interpretaron.
Por ejemplo, este bello párrafo lo escribí en el momento. Recordar tomar notas, por eso te llevo a todas partes conmigo querido diario. Lamento que todo cambie cuando estoy en la calle o en el trabajo o en la Luna o en el Infierno y no tome las notas para digerirlo todo después, soy indisciplinado y prefiero que los recuerdos o imágenes ficticias se presenten solas.
Es menos la ficción que la realidad, mis queridos lectores, los días en que les platiqué del Infierno, de la Luna de Queso y del Transporte Público, iba yo en cuerpo y mente presente. No es fácil olvidar el candente fuego eterno, ni el limpio manto estelar. Cosas como esas no se olvidan, cosas como mi vecina (tan tierna…) son cosas que quedarán grabadas para la posteridad, aunque sea en este mediocre diario de forro de piel, (o la versión electrónica, tal cual sea el caso).
Historias de Taxi.
Tomé un Taxi y le dije mi destino, yo tranquilo miré la ventana, como siempre hago, observando a la gente, buscando la raíz de mi pasatiempo preferido. Y el Taxista, de esos que no saben callarse ante un hombre reservado, empezó a platicarme acerca de uno de sus gajes del oficio. Sus ojos eran animados y asustados, el trauma de ver a un motociclista perder la vida al chocar con un trailer, llevaba el casco de seguridad y el Taxista, recordó con lujo de detalle, que observó el caso rodar y rodar y rodar … varios metros separándose de su cuerpo. (Y rodarán cabezas pensé…)
Tomé un Taxi y le dije mi destino, yo tranquilo miré la ventana, como siempre hago, vigilé a la gente de la que me siento aparte, busqué a las adolescentes de senos bonitos. El Taxista era uno de esos péricos que se han enseñado hablar aun cuando hay la menor disposición. Y no Joven, no se imagina, era chamaca la escuincla, como de unos 16 ó 17 años, nooombre, eran más o menos como estas horas (03:00 AM) y que se quita el sueter y tenía una blusita muy pegadita, y yo medio miré por el espejo y se estaba metiendo la mano joven, y qué me dice que eso hacía para quitarse el frío que porque tenía mucho y yo pues, está bien, no es mi asunto y luego que me dice que tenía calorcito ahí abajo, y yo me quedé así como que sin saber que hacer joven, y me pregunta que si le molestaba que se tocara ahí y yo pues le dije que no, y pues ya empezó joven, pues a gemir… y yo pues no sabía, yo la estaba llevando, y ya que me pide ayuda joven… y pues yo me paré en un lugar más o menos alejado, ya ve que los polis siempre andan buscando a quien parar, y pues ya que le ayudo y que la empiezo a dedear joven, total… que son bien abusadas eh?, me preguntó que si me la quería cojer y yo la verdad no quería, porque qué tal si se embarazaba (Curioso como un hombre le teme al embarazo pero no al SIDA), y pues me negaba a metérsela, pero luego que se la mete a la boca joven, ya se imaginará como estaba yo… y pues acabé cogiéndomela. Ahí en el Taxi bien rico, resulta que me había detenido a unas cuadras de su casa y ya me dijo que la dejara ahí, ya ni le pedí que me pagara… (Si se cobró muy bien después de todo, ¿no?)
Tomé un Taxi y le dije mi destino, yo tranquilo miré la ventana, como siempre hago, miré a la población, fijándome en las chamaquitas lindas de minifalda, cuando un Taxista, que no esperaba mucho para abrir la boca, me empezó a platicar de una de sus experiencias: Supe todo de su vida, la historia de su hermano alcohólico, la de su padrastro que le golpeaba, el crecimiento y su madurez, me dio consejos para la vida y yo escuché atento… pensando en la lolita del Taxi anterior. Sonreía a todo lo que me decía, el tráfico era abundante y me robó sus buenos 8 dólares, más aparte las regalías por su autobiografía. Lolita… lolita.
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